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viernes, 8 de enero de 2010

El calentamiento global del planeta también existió durante la Edad Media


Desde la encomienda de Barcelona, queremos tratar un tema que está muy de moda, el calentamiento global del planeta. Los medios de comunicación, junto con otras organizaciones ecologistas, nos bombardean con noticias casi a diario, afirmando que “los seres humanos estamos provocando el calentamiento del planeta”.


Para tratar este tema con rigor, hemos recuperado un artículo del biólogo Nasif Nahle Sabag, (catedrático en la Universidad Regiomontana, A. C., (México) durante el período 1974-1984. Actualmente se dedica a la investigación y asesoría científica en la institución Biology Cabinet) donde habla sobre el calentamiento global y que fue publicado el 27 de enero de 2005.


Su texto nos hace reflexionar, sobre el negocio que se encuentra detrás del discurso victimista, que según asociaciones ecologistas financiadas también con dinero público y con el consentimiento de los políticos, afirman erróneamente, que la culpa del calentamiento global está provocada por la mano del hombre; concretamente por el hombre actual.


La creación de nuevos impuestos “ecológicos” que ayuden a mejorar el medio ambiente y el cambio climático, quedan cada vez más en evidencia, tomando una mayor fuerza que el único fin que pretenden los diferentes gobiernos que defienden esta idea, es puramente el de recaudar más dinero de sus contribuyentes para engrosar las arcas del estado.


Desde la encomienda de Barcelona esperamos que el artículo sea de vuestro agrado.


Nasif Nahle Sabag (Biólogo)


Roland Emmerich, autor y director de la película "El Día Después de Mañana", empleando algunos datos científicos planteó en su argumento la posibilidad de que el planeta estuviera en los umbrales de una nueva Era Glacial acelerada por los Gases de Invernadero generados por la industria humana.


El tema es impactante y mueve a los cinéfilos a recapacitar y a documentarse sobre el tema del "Calentamiento Global" causado por las actividades de los seres humanos. Sin embargo, a los científicos que vimos la película nos pareció sumamente exagerada en cuanto al manejo del conocimiento científico.


Sabemos que el cambio del clima está ocurriendo en nuestros días como consecuencia de un aumento en la irradiación solar y en la intensidad de la radiación cósmica interestelar. Algunos desastres se pueden atribuir al cambio del clima y a las actividades humanas; por ejemplo, la desertificación, que se ha atribuido erróneamente a los seres humanos, ha aumentado de forma preocupante por el calentamiento global, el cual no es responsabilidad de los seres humanos. La degradación de los arrecifes de coral había sido atribuida solamente a las actividades humanas, pero ahora sabemos que el calentamiento global tiene mucho qué ver con el fenómeno. El agotamiento de la población de osos polares no es verdad porque la población de osos polares no ha declinado de hecho, pero aumentado desde 1940.


Podemos enumerar centenares de ejemplos de alteraciones agravadas o motivadas por los seres humanos y/o el calentamiento global, las cuales han actuado juntas como causa principal del deterioro de la biosfera, pero estamos seguros de que el cambio climático y el calentamiento global son fenómenos NATURALES y que nuestros esfuerzos para revertir el cambio climático serán inútiles. El clima en la tierra y la variabilidad en la temperatura troposférica han cambiado muchas veces, desde los orígenes de nuestro planeta.


Ahora sabemos que una edad de hielo es más probable que un calentamiento global, ¿qué tan plausible podría ser un cambio climático brusco, como el de la película de Emmerich? Aunque parte de las glaciaciones precedentes han acontecido rápidamente, pensamos que en nuestros tiempos ocurre un calentamiento rápido. No sabemos porqué en tiempos antiguos los períodos de calentamiento han sido más bruscos que los períodos glaciales. Sin embargo, esto no significa que los cambios climáticos no puedan ser bruscos, como lo fue el Pequeño Dryas, sino que un enfriamiento brusco, como los registrados en la capa de hielo de Groenlandia, tiene menos probabilidades de ocurrir que un enfriamiento lento. (Schmidt/Miller, NASA GISS/Universidad de Columbia, NYAS, Nueva York, NY. 2004).


Por lo pronto, no debemos preocuparnos por cambios bruscos de clima, pues los modelos más confiables demuestran que el calentamiento global actual no avanza tan rápido como el último período de calentamiento que sucedió hace unos 8,200 años, sino tan lentamente que nosotros no debemos preocuparnos por los próximos 100 años. Bien, yo no esoy preocupado… ¿Lo está Usted? Claro, hay que pensar en las futuras generaciones, en el resto de las especies que comparten este planeta con nosotros ¿No cree usted?


Sin embargo, NO PODEMOS ESTABLECER LA CIENCIA EN "CONSENSOS" DE EXPERTOS, SINO EN EVIDENCIAS, así es que debemos aceptar con honestidad que no podemos confiar en los modelos que han sido presentados por el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y en el protocolo de Kyoto. NO EXISTEN PRUEBAS CIENTÍFICAS DE QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO SEA PROVOCADO POR LOS SERES HUMANOS. Todo lo dicho hasta el presente con respecto a la influencia de los seres humanos sobre el clima se ha extraído de sistemas de votación en línea entre los científicos de varias academias de ciencias; sin embargo, no se han presentado evidencias realistas sobre ese pseudocierre.


Debemos tomar en cuenta que este asunto ya se ha politizado al extremo, de tal manera que las conclusiones no se han fundamentado en hechos observables. Por ejemplo, se dice que los científicos solo tenemos la historia climática de 100 años a la fecha, siendo que realmente conocemos el clima que ha prevalecido en nuestro planeta desde la era paleozoica, desde el período Cámbrico, hace unos 570 millones de años.


CALENTAMIENTO GLOBAL EN LA EDAD MEDIA


La última Era Glacial ocurrió hace unos 18,000 años; sin embargo, durante la Edad Media, la temperatura global aumentó unos 6° C por encima de la media normal originando un Cambio Climático Global, de gran impacto para la época, que condujo a la Pequeña Glaciación de la Edad Media (PGEM). El Calentamiento Global ocurrió desde el año 700 DC hasta el año 1450 DC y precedió a la PGEM, la cual se extendió desde el año 1645 DC hasta el año 1715 DC.


El período de Calentamiento Global obedeció a varios factores, entre ellos las fluctuaciones en la densidad de energía emitida por el Sol. El derretimiento de los hielos polares contribuyó a una desalinización del agua marina provocando el retraimiento de la Corriente Termohalina, lo cual impidió el calentamiento de las latitudes continentales por encima de los 30° N y 30° S conduciendo a una glaciación de la cual salimos en 1950.


También se ha demostrado que estos calentamientos globales que preceden a los períodos de glaciación son periódicos y causados por fluctuaciones en la energía que proviene del Sol. (PARA UNA MAYOR INFORMACIÓN, VISITE LA PÁGINA DE ESA's)

jueves, 7 de enero de 2010

La alquimia en la Edad Media


Deseamos compartir con todos vosotros un texto del escritor Jesús Ávila Granados, de su libro “La mitología templaria”, donde trata sobre la alquimia durante el periodo medieval.

Desde la encomienda de Barcelona, deseamos que sea de vuestro agrado.

Las raíces de la alquimia se remontan a la Antigüedad, perdiéndose en las tinieblas de la mística y de la mitología. Entre los egipcios ya fue un arte y una ciencia misteriosos. Sobre ello hay numerosos papiros que lo testimonian. Hermes Trismegistos, el “tres veces grande”, fue considerado como el fundador de todas las artes y ciencias. Era la idea personificada de la fuerza e idéntico a Thot, la antigua divinidad egipcia. No es extraño, pues, que la alquimia fuese considerada como un arte sagrado y divino.

No tardaron en hacerse visibles las influencias de otros pueblos, igualmente de Oriente Próximo. Los astrólogos de Babilonia mezclaron la alquimia con el ocultismo y la magia, y las correlaciones que existieron durante siglos entre el sol, los planetas y los metales son originarias de este pueblo. En Babilonia, uno de los grandes imperios de la Antigua Mesopotamia, también fue donde se gestó el nacimiento de la escritura.

A través de las vías de comunicación comerciales, la ciencia alquimista llegó a China, donde cristalizó con las profundas y sólidas teorías de Confucio (siglo VI a.C.). Pero fueron los árabes los que, a través de la ruta de la seda, trajeron a Occidente la alquimia, aunque tuvieron que pasar cerca de quince siglos.

Durante la Edad Media, esta ciencia hermética fue una curiosa mezcla de conocimientos químico-empíricos, mágico-astrológicos y teológicos. Por encima de todo ello, el ennoblecimiento de los metales. “Durante siglos existió tal convicción de que esto se podía realizar que casi todos los que dedicaron sus fuerzas a la alquimia además de muchos otros no profesionales, se esforzaron por conseguir este objetivo tan anhelado. El aditamento de las insensateces astrológicas y cabalísticas a los esfuerzos alquimistas permite reconocer claramente el grado de degeneración a que llegaron los no profesionales”, sentenció Ernst Von Meyer.

La alquimia simboliza la evolución misma del ser humano desde un estado donde predomina la materia a otro espiritual: transformar en oro los metales equivale a convertir al hombre en puro espíritu.

Los alquimistas se habían dado cuenta de que algunos metales podían ser mezclados con otros de forma que aparecían aleaciones, como por ejemplo el bronce. Sin embargo, no creían en los metales elementales. Para ellos, los metales puros no eran más que mezclas de diversos componentes. Así pues, para fabricar oro solamente se necesitaba descubrir la mixtura correcta. Se experimentó en este sentido, pero no se consiguió oro, sino metal vulgar de color dorado. Numerosos charlatanes se aprovecharon de este truco. Resulta interesante recordar algunos de los contenidos de la famosa bula Spondent paritier, otorgada por el Papa Juan XXII en Aviñón (Francia), en el año 1317, sólo tres años después de haberse consumido valientemente en la hoguera de París, con los ojos al descubierto, el último gran maestre del Temple: Jacques Bernard de Molay: “La imprudencia llega tan lejos que (los charlatanes) acuñan moneda falsa. El Papa estima que todos los que han intervenido en la fabricación de oro alquímico deben ser desenmascarados como hombres sin honor. Deben dar a los pobres tanto oro verdadero como el que han fabricado falso. Los que han acuñado esta clase de monedas verán sus bienes confiscados y serán castigados a cadena perpetua. En cuanto a los religiosos que se encuentren en semejante caso, perderán sus privilegios…”; esto último, en clara referencia a Arnau de Vilanova, y al místico mallorquín Ramón Llull, así como a otros muchos religiosos más, que también estaban vinculados con esta enigmática ciencia. Mientras tanto, y a pesar de todas estas prohibiciones y severos castigos impuestos por las autoridades eclesiásticas, los alquimistas siguieron esforzándose por descubrir la piedra filosofal.

Los productos naturales de todas clases sirvieron como material en bruto y se elaboraron las más misteriosas recetas bajo el más estricto secreto. Los hombres de la Edad Media, en parte temerosos, en parte poseídos por la curiosidad, se fueron enterando de que para la consecución de la piedra filosofal era necesario realizar enigmáticas operaciones con dragones, leones rojos y verdes, cisnes blancos, serpientes y otros animales selectos.

La alquimia es considerada como una extensión y una aceleración de la generación natural: es la acción propiamente sexual del azufre sobre el mercurio la que da nacimiento a los minerales en la matriz terrestre. Pero la transmutación se efectúa también en ella: la tierra es un crisol donde, lentamente, los minerales maduran, donde el bronce se convierte en oro. La fundición de los ingredientes en el crisol simboliza, tanto en China como en Occidente, el regreso a la indiferenciación primordial, y se expresa como un retorno a la matriz, al estado embrionario.

martes, 5 de enero de 2010

Los Reyes Magos


El relato de Mateo sobre los “magos de Oriente” (Mt 2) cumple la misma función que las narraciones de Lucas acerca de los pastores y de Simeón y Ana. En cuanto a los extranjeros que rinden homenaje a Jesús presagian la futura difusión de la fe cristiana por el mundo de los gentiles. Cabe la posibilidad de que el relato de la estrella que guió a los Reyes Magos hasta Jesús se base en un fenómeno natural insólito que se produjo en la época. Se ha señalado, por ejemplo, que alrededor del año 10 a.C. el cometa Halley fu visible.

Al igual que otros pueblos, los judíos creían que los astros y los planetas servían de señales y presagios que revelaban la voluntad divina. Probablemente el relato de Mato entronca con la Biblia: en Números, el adivino Balaam vaticina que “Una estrella saldrá de Jacob” (Num 24, 17). El judaísmo interpretó esta señal como alusión al Mesías, y el movimiento mesiánico judío contrario a Roma (132-135 d.C.) llamó a su jefe Simón Bar Kosebá, que significa “Simón, hijo de la estrella”. Mateo afirma que la estrella, cuya salida vieron los Reyes Magos, era la del rey de los judíos, y diversos salmos interpretados en la época con un sentido mesiánico mencionan que los Reyes Magos ofrecieron regalos a un monarca israelita. De suma importancia es el pasaje de Isaías, que fue interpretado con un discurso dirigido al Mesías: “Caminarán las naciones hacia la luz, los reyes hacia el fulgor de tu aurora”. Poco después menciona los camellos que transportarán oro e incienso para honrar a Dios (Is 60, 6). Estos fragmentos sirvieron de origen a la convicción de que los visitantes fueron tres reyes.

El original griego llama “magos” a los visitantes, palabra que describe a los que practicaban las artes mágicas orientales. Originalmente fueron un clan medo que, con el paso del tiempo, formaron la casta sacerdotal de Persia. En tiempos de Jesús, los magos eran los practicantes profesionales de diversos tipos de conocimientos mágicos, como la interpretación de los sueños y la astrología. Aunque se extendieron por toda la zona mediterránea, siempre existió la conciencia de que los magos habían surgido en el Oriente más lejano, como demuestra el Evangelio según Mateo. En otras partes del Nuevo Testamento, los magos no figuran con una perspectiva tan positiva. En Hechos, las artes mágicos del mago Simón (Act 8, 9-24), del mago y falso profeta judío Bar Jesús y de Elimas (Act 13, 6-12) son superadas por los apóstoles de Cristo. El filósofo judío contemporáneo de la época Filón de Alejandría muestra una alta estima por los auténticos magos y ataca a los charlatanes que pervierten sus prácticas. Mateo refleja la visión positiva que Filón tiene de los magos, pues su saber les permite reconocer la importancia de la estrella y la categoría regia de Jesús (Mt 2, 2); además, poseen la capacidad de recibir un mensaje divino en un sueño (Mt 2, 12).

A diferencia de Lucas, Mateo considera Belén la ciudad natal de José y María, consigna que Jesús desciende de la progenie real del rey David (Mt 1) y añade que sus padres tienen una casa en dicha ciudad (Mt 2, 11). En Jerusalén los astrólogos preguntan dónde ha nacido el rey de los judíos (Mt 2, 2) y los sumos sacerdotes y los escribas responden que la profecía ha designado Belén como el sitio del que saldrá el “pastor”, el verdadero gobernante de Israel (Mt 2, 4-6). De esta forma, Herodes conoce el lugar de origen del nño, pero no a su familia; sólo los visitantes de Oriente son conducidos por la estrella hasta el lugar donde Jesús se encuentra.

La matanza de los inocentes y la huída a Egipto

Según Mateo, el rey Herodes ordenó la matanza de todos los niños menores de dos años (la llamada “matanza de los inocentes”) de Belén en su pretensión de quitarle la vida al Mesías, de cuyo nacimiento se había enterado (Mt 2, 16-18). Entre tanto, la familia de Jesús había emprendido la huída a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes (Mt 2, 13-15).

Aunque Mateo cita una profecía de Jeremías relacionada con la matanza de los inocentes (Mt 2, 18), el episodio procede más directamente del Éxodo 1, 15-22, en el que otro rey amenaza con matar a los niños varones. Este relato forma parte del intento de Mateo de presentar a Jesús como el nuevo Moisés. Aunque no podemos considerar la matanza como una realidad histórica, es cierto que Herodes el Grande fue un monarca implacable y que la narración de Mateo encaja perfectamente con lo que se recuerda de su gobierno.

La huída de José y su familia a Egipto es una narración que sólo Mateo consigna y muestra el desplazamiento de Jesús a Egipto como representante de Israel. Una vez más, la historia de que el pueblo se ve obligado a huir de la opresión real es compatible con los recuerdos del gobierno herodiano.

La explicación del asentamiento de la familia en Nazaret cuando regresa (Mt 2, 23) parece el intento de reconciliar los orígenes galileos de Jesús con la tradición de su nacimiento en Belén, Mateo cita una profecía poco clara e imposible de rastrear (Mt 2, 23) con la intención de demostrar que el término “nazareno” indicaba que Jesús procedía de Nazaret.

Mateo cuenta (Mt 2, 22) que José tuvo miedo de vivir en Judea bajo el mandato de Arquelao (hijo de Herodes) y que se trasladó con su familia a Galilea, regida por otro de los hijos del Grande, Herodes Antipas (el mismo de la narración de Juan el Bautista). Arquelao era un célebre tirano: nombrado gobernador de Judea por los romanos a la muerte de su padre, en 4 a.C., su gobierno fue tan severo que en 6 d.C. se le destituyó y Galilea fue gobernada directamente por el Imperio Romano.

lunes, 4 de enero de 2010

¿Fueron cátaros los templarios?


Con esta pregunta el escritor e historiador francés Michel Lamy, en su libro “La otra historia de los templarios”, da su opinión sobre este controvertido asunto. Y es que, los cátaros aunque fueran cristianos, la Iglesia los persiguió y los excomulgó por herejes; por entender que se habían alejado de las creencias convencionales sobre el cristianismo que defendía y promulgaba la Iglesia en occidente.

La encomienda de Barcelona, al dar a conocer esta opinión de Michel Lamy, se guarda la suya propia, manteniéndonos al margen sobre si esta idea es cierta o simplemente infundada. Aún así, siguiendo nuestra idea de ofrecer libremente distintos puntos de vista sobre el Temple, queremos publicarla, y deseamos que sea de vuestro agrado.

Imagen del caballero cátaro, con la cruz cátara en el escudo y la estrella y la luna, símbolos propios del catarismo.

El hecho es que templarios y cátaros parecen a veces asombrosamente próximos. ¿Cuántos elementos creenciales les unen? Así, esa concepción según la cual existe un dios malvado que, sólo, ha creado a los seres animados de una existencia material, que preside su conservación, que puede favorecer y enriquecer a sus fieles y que ha dotado a la tierra de la virtud de hacer germinar y florecer los árboles y las plantas, expresión que encontramos tanto en la investigación realizada a propósito de los templarios como en la llevada a cabo respecto a los cátaros. Sin embargo, si los templarios hubieran sido, hablando con propiedad, convertidos al catarismo, si su fe hubiera sido tan fuerte como la de los perfectos occitanos ¿no se les habría visto acaso reivindicar sus creencias en la hora de la muerte? No hubieran reafirmado, ciertamente, una vez en la hoguera, su ortodoxia y su fe en una religión que habrían deshonrado de haber sido cátaros. En cualquier caso, no tenían nada que perder en ese momento. Esto, en particular, impide creer en un Temple enteramente herético y consciente de esta herejía. Aunque es innegable que existió en la Orden un ritual de renegación de Cristo, los testimonios nos muestran que, por lo menos en los últimos años, los que lo practicaban no sabían verdaderamente lo que hacían.

Cabe pensar en una simpatía de los templarios por los cátaros. Cabe también pensar en una doctrina propia de un círculo interno lo bastante próximo a ciertas creencias cátaras como para que hubieran tenido lugar algunos intercambios, algunas discusiones. No es posible pensar en hacer de la Orden del Temple una especie de quinta columna del catarismo en la Iglesia. Es cierto que existe una gran distancia entre la actitud de los templarios y la de San Bernardo frente a los cátaros, el cual había fracasado en convencer a las poblaciones occitanas y no creía ya más que en un arreglo militar del problema.

Los templarios sintieron por los cátaros mucha más simpatía y sufrieron sin duda alguna influencia de ellos. En efecto, Louis Charbonneau- Lasay señala que, en los grafitos dejados por los dignatarios templarios en Chinon, es posible reconocer los instrumentos de la pasión de Cristo. Ahora bien, no hay más que tres clavos y esta innovación (antes, se le representaba siempre con cuatro clavos) habría sido, según él, introducida por los cátaros. Este elemento no tiene una gran importancia en cuanto al fondo, pero sí viene a demostrar, sin embargo, que hubo entre templarios y cátaros suficientes contactos como para que se trasluciera algo de ello.

Cátaros en el Temple

Hasta 1136 estaba prohibido acoger en la Orden del Temple a caballeros excomulgados. Sin embargo, a partir de dicha fecha, la Regla fue modificada. La Orden fue habilitada en adelante para dar acogida en su seno a excomulgados así como a todos los que habían pecado gravemente, con la única salvedad de que hubieran dado muestras de arrepentimiento. El nuevo texto estaba muy claro. Algunos han visto en la modificación de la Regla un error de copista, pero éste cabe descartarlo, al haber sido añadidos, por otra parte, elementos en el mismo sentido, como el adenda de la absolución previa. Por otra parte, a partir de 1143, se vio a los templarios ingleses inhumar en tierra cristiana el cuerpo de Geoffroi de Mandeville, conde de Essex, muerto excomulgado.

Esto permitió, pues, a los templarios acoger cátaros en su seno y tanto más fácilmente cuanto que no habían mostrado gran celo en ayudar a los barones del norte en su cruzada contra los albigenses.

Así, Pierre de Fenouillet, que fue desposeído de sus bienes en tanto que hereje, se retiró a la casa de los templarios de Mas Deu, en el Rosellón. Fue enterrado allí hacia 1242. Ello no impidió, por otra parte, a los inquisidores hacerle exhumar, volverle a juzgar y condenarle de nuevo de forma póstuma en 1262. De igual modo, Pons III de Vernet, cátaro, se retiró a Mas Deu. Tampoco él tuvo derecho al descanso que cabe esperar para los muertos. Los siniestros inquisidores dominicos hicieron exhumar y quemar sus restos. Citaremos también a la familia de Aniort. Sus vínculos con el catarismo y la resistencia de sus miembros contra los barones del norte les acarrearon muchos problemas, pero al mismo tiempo contó con varios de sus miembros en la Orden del Temple.

Muchos otros cátaros o simpatizantes fueron también templarios. Cuesta creer que esto no tuviera ninguna influencia sobre la Orden. Pero hay muchas maneras de dejar una huella sin convertir por ello a una institución semejante por entero a una herejía. Y una vez más, bueno será recordarlo, si bien los cátaros fueron capaces a menudo de dirigirse a la hoguera cantando y proclamando su fe, no se vio a ningún templario morir afirmando su creencia en una doctrina que no fuera la de la Santa Iglesia católica.

No se puede, así pues, inferir de ello una Orden del Temple masivamente convertida a la fe cátara, sino más bien una simpatía por los caballeros languedocienses faydits que tenían a numerosos parientes y amigos en la Orden. No obstante, más allá, cabe sin duda imaginar contactos más secretos entre el círculo interno del Temple y los cátaros occitanos, y ello en el marco de lo que se ha dado en llamar la búsqueda del Grial.