
Hoy queremos abordar un tema que ha centrado la actualidad en nuestras fronteras, se trata de la protesta que miles de personas vienen realizando desde el pasado 15 de mayo por distintos municipios españoles en contra de la “democracia de partidos” o también llamada partitocracia. Bajo el slogan “Democracia Real Ya” y otros como “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, mucha gente (en su mayoría jóvenes) criticaban al actual sistema democrático que según para los allí congregados, dista mucho de la libertad de los individuos.
Durante la evolución humana se han ido sucediendo distintos acontecimientos históricos que provocaron cambios sustanciales en la manera de ser gobernada la sociedad, hasta llegar a la actualidad a un sistema democrático. Muchas personas confunden el término democracia y lo utilizan cuando quieren referirse a la libertad. Verdaderamente el término democracia significa “varios poderes” (demo significa “varios” y cracia manifiestamente es “poder”), lo que no lleva implícito necesariamente que esos varios poderes sean partidarios de la “libertad”.
Verdaderamente cada cierto tiempo prudencial, las personas que conviven bajo esa “democracia” tienen la posibilidad de escoger mediante sufragio universal a sus representantes con la mediación de los partidos políticos que a esos sufragios se presentan.
Casualmente existe un juego llamado ajedrez, que haciendo un paralelismo con la política, fue evolucionando hasta llegar a crear nuevos sistemas de juego que pretendían mejorar a las “variantes clásicas” de cada apertura. Pero el que se potenciaran esas otras variantes, no significa que las variantes clásicas estén refutadas; más bien sucede lo contrario, cada cierto tiempo algún gran maestro ajedrecista hace alguna mejora en las variantes clásicas y las vuelve a poner de moda en los grandes torneos.
Pero a diferencia de los maestros que “revolucionaron” ese noble juego, luchando contra las “leyes fundamentales del ajedrez” y también a las críticas de algunos de sus colegas, estos manifestantes que critican al sistema democrático actual, no han explicado en qué se va a basar ese pretendido cambio de sistema.
En Barcelona, durante la época dorada de
Si el actual “sistema democrático” no agrada a estos críticos, nosotros desde aquí les proporcionamos la posibilidad de que recojan las firmas necesarias para que se lleve al Parlamento la idea de instaurar Consejos en los municipios que funcionen con el mismo mecanismo que lo hizo el Consejo de Ciento en
Siempre nos quedará la mejora de la variante clásica, ¿quién será el maestro que se atreva a desafiar a las “leyes fundamentales de la democracia de partidos”? ¿Llegaremos a verlo? Sólo el tiempo lo dirá.
Fr.+Ramón Villar
Comendador de Barcelona
SMOTH-MIT
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