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martes, 30 de junio de 2009

Los símbolos templarios: el baussant (Iª parte)


Durante los siglos XI y XII, la inmensa mayoría de personas no sabían ni leer ni escribir. Sólo un reducido número de personas tenían esa capacidad de comunicación, por lo que se debían utilizar símbolos, iconos, esculturas, pinturas, marcas de cantero, etc., para comunicar al conjunto de la sociedad el mensaje del poder y su significado.

Simbología de las marcas de cantero.

La Orden del Temple, no fue ajena a tal circunstancia e hizo lo propio con sus construcciones; con marcas de cantería repartidas por un sinfín de lugares, sus pinturas y frescos; y en su lenguaje militar humilde, pero ordenado.

A día de hoy también utilizamos símbolos en nuestra vida cotidiana, tales como los semáforos, señales de tráfico, y banderas entre otros. Un lenguaje interpretativo sencillo de asimilar, pero al mismo tiempo muy necesario para nuestras vidas.

Imagínense por unos momentos que desapareciesen de golpe los semáforos y las señales de tráfico. La vida se nos volvería ciertamente caótica y es muy probable que volviésemos a utilizarlos nuevamente. Por ello hemos seleccionado algunos de los símbolos que utilizaban los templarios para ser conocidos y diferenciarse de otros grupos. Porque por aquel entonces, saberse reconocer en tiempos de guerra, y saber dónde acudir era una cuestión ciertamente de vida o muerte.

El baussant o estandarte

Su uso era ya absolutamente común en las prácticas heráldicas de esa época, el siglo XII. Ha sido identificado como un símbolo dual del día y la noche, del verano y el invierno o de la sombra y la luz, buscando en esos dos colores un significado que por otra parte es más que obvio. Así, a veces el baussant se presentaba con las bandas blanca y negra en forma horizontal, otras veces en vertical e incluso en algunas ocasiones en forma de damero o ajedrezado, con una cruz roja en el centro; en determinadas circunstancias se incluía una oración o una divisa. En la regla se le denominaba “estandarte picazo”.

El baussant constituía la enseña templaria en el combate y se convertía en la referencia para que los caballeros lucharan agrupados. Su custodia estaba encomendada al senescal de la Orden y era portado por un confaloniero que debía de custodiarlo con su propia vida. Por si era capturado, llevaban otro plegado y preparado para ser izado en cualquier momento. Si también caía, los templarios debían acudir entonces a agruparse bajo el estandarte rojo con la cruz blanca de los hospitalarios.

En 1289 los templarios de la Corona de Aragón desplegaron su estandarte en la zona del Bajo Ebro en una guerra feudal entre las poderosas familias de los Moncada, a quienes apoyaba el Temple, y los Entenza; a ese estandarte lo llamaban balza, probablemente una mala traducción de baussant.

Se han atribuido varios significados a esta palabra. En francés, un término similar identifica a un caballo de dos colores, también se ha dicho que significa “semi-partido” o “de doble color”. El blanco y el negro son los dos colores opuestos que representan los dos principios contrarios conjugados y unidos en armonía; el blanco es el símbolo de la pureza y la castidad y el negro de la fuerza y el valor. En San Bevignate, en Italia, se conservan unos frescos en los que aparece un escudo del Temple con el baussant con las franjas en forma horizontal, la blanca arriba y la negra debajo; la cruz va sobre la franja blanca; en los frescos de la capilla de Cressac un templario porta una lanza con un estandarte con la cruz templaria patada, que repite modelo en el escudo en éste bajo la cruz hay dibujada la figura esquematizada de un águila con las alas a medio desplegar.

lunes, 29 de junio de 2009

Curiosidades: Los monasterios del monte Athos


Existe un curioso lugar en el mar Egeo llamado península Calcídica. Pertenece a Grecia y la montaña santa emerge del agua; allí están los famosos conventos del monte Athos. Para que se hagan una idea, son algo así como una república religiosa independiente constituida por una veintena de conventos. Los monjes ortodoxos que la habitan son de muchas nacionalidades y los cuatro principales monasterios eligen cada uno de ellos a su dignatario.

Sus recintos están reservados a estudiantes y profesores de teología, filosofía, bellas artes e historia, investigadores o personalidades importantes. El diamonitirion es la autorización que estas personas necesitan para su estancia en cualquiera de los veinte conventos de la península, este valioso documento proporciona alojamiento, alimento, protección y asistencia mientras se es huésped.

La montaña sagrada está prohibida a las mujeres y a todo animal hembra (a excepción de las gallinas que les proporcionan huevos diariamente). A esta regla que se utiliza para evitar cualquier tentación sexual, se la conoce con el nombre de “Avatón” y vigilando su cumplimiento a la entrada se encuentran un guardia y un monje. En el año 1060 se promulgó la Bula de Oro que hoy todavía rigen estos monjes bizantinos.

En el monte Athos se conserva uno de los mayores trozos de la Santa Cruz que portó a sus espaldas Nuestro Señor Jesucristo y las bibliotecas conventuales son ricas en rarísimos manuscritos. Los frescos, las vírgenes bizantinas y evangeliarios de las iglesias son verdaderas obras de arte.

Fresco de una de las iglesias del monte Athos.

En la actualidad residen unos mil monjes que cierran sus conventos y ermitas al caer la noche. No utilizan campanas, pero sí troncos huecos que golpeados regulan las oraciones comunes. Este conjunto de monasterios está habitado desde el año 1000, aunque se sabe que también entre los siglos V y IX de nuestra era, vivieron allí cientos de anacoretas y místicos atraídos por la soledad del lugar.

viernes, 26 de junio de 2009

La Creencia en Dios estimula beneficiosamente nuestro cerebro.


Hemos seleccionado una noticia extraída de la página “Forum Libertas”, en la cual se pone de manifiesto, los beneficios neuronales que comporta a los creyentes la figura de Dios en sus vidas. La creencia en Dios nos vuelve más alegres y valoramos mejor las pequeñas cosas que nos rodean. Desde la encomienda de Barcelona, deseamos disfrutéis con su lectura.

Un experto en neurología afirma que la oración y la fe provocan “estados duraderos de unidad, paz interior y amor”.

La religiosidad tiene efectos positivos sobre el cerebro. A pesar de que esta afirmación ya se ha venido constatando, un estudio de Andrew Newberg, experto en la relación entre neurología y espiritualidad ha dado a conocer nuevas conclusiones de lo que provoca en la propia persona la religiosidad mientras otros científicos intentan explicar su origen y se preguntan por qué las creencias son universales.

Newberg, experto en la base neurológica que se establece entre fe y religión ha hecho público en su libro Cómo cambia Dios tu cerebro escrito en colaboración con Mark Robert Waldman, el resumen de varios años de investigación innovadora acerca de la base biológica de la experiencia religiosa.

Basándose en estudios tomográficos cerebrales de monjas franciscanas y budistas practicantes, Newberg afirma que las prácticas espirituales tradicionales como la oración son capaces de alterar las conexiones neuronales del cerebro, conduciendo a “estados duraderos de unidad, paz interior y amor”.

Newberg afirma que “la neurología es incapaz de decir si Dios existe o no”, pero cree que ayuda a explicar la religión sin desmontarla. El experto considera que “el enemigo no es la religión, el enemigo es la rabia, la hostilidad, la intolerancia, el separatismo, el idealismo extremo y el miedo motivado por prejuicios, ya sean seculares, religiosos o políticos”.

La existencia de Dios y el hilo transmisor neuronal conduce sensaciones placenteras y benignas a nuestro organismo.

La espiritualidad y la vida positiva
A lo largo del libro, el autor defiende que “para la mayor parte de los estadounidenses”, lo que influiría más positivamente en su calidad de vida es “la espiritualidad”. En las páginas del libro, fruto de la experiencia de años de estudios neurológicos, Newberg cita a C. S. Lewis que afirmó: “no recurrí a la religión para ser feliz”, ya que “siempre supe que una botella de alcohol hace eso”.

La investigación del científico llega a la conclusión de que hay una influencia muy grande de prácticas religiosas sobre aquellos que “creen de verdad”. Según su investigación sobre las variedades de la experiencia religiosa, la poca capacidad de la mente humana para percibir con precisión “la verdad universal” le hace ser escéptico. Aún así, el mismo autor resume su experiencia personal así: “hasta este momento, sigo buscando y explorando”.

jueves, 25 de junio de 2009

La Quinta Cruzada (1217-1221)


Hacia 1220, en el momento más esplendoroso del Medievo en Occidente, algunas voces empezaron a criticar la situación. El fiasco de la Cuarta Cruzada y el saqueo de Constantinopla, la persecución sangrienta contra los cátaros, los enfrentamientos entre Francia e Inglaterra, la inestabilidad política en Alemania y la atomización de Italia eran los principales problemas de la Cristiandad, que parecía haberse olvidado de Tierra Santa.

No obstante, allá seguían llegando peregrinos a los que había que atender, y con creces, pues muchos se quedaban un año e incluso más; buena parte de ellos pagaba su estancia enrolándose en el ejército como mercenarios. Las órdenes de templarios, hospitalarios y del Santo Sepulcro mantenían sus actividades gracias a las rentas que les llegaban de sus encomiendas de Europa, pero daba la impresión de que el papado y los reyes cristianos habían renunciado a recuperar Jerusalén. La tensión fue en aumento y el ancestral odio que se profesaban mutuamente templarios y hospitalarios estalló de modo violento en 1217, produciéndose entre ambas órdenes enfrentamientos armados en las calles de algunas ciudades de Palestina, con muertos por ambos bandos; la animadversión recíproca ya no desaparecería nunca.

Inocencio III, tal vez a petición de los templarios, decidió predicar una nueva cruzada, ahora sí contra el islam, pero mientras la estaba preparando murió en 1216 sin haber llegado a convocarla. Lo hizo su sucesor, Honorio III. Los templarios fueron informados de inmediato y pusieron en marcha una gigantesca campaña en busca de fondos para financiarla. El éxito fue considerable. En apenas un año lograron recaudar la fabulosa cifra de un millón de besantes, la moneda de oro bizantina, con los cuales iniciaron la construcción de la que iba a ser su más imponente fortaleza en Palestina, el famoso castillo Peregrino, en la localidad de Athlit, unas pocas millas al sur de la ciudad de Haifa, donde hasta entonces sólo tenían una atalaya denominada torre Destroit.

El Papa Honorio III.

A la llamada del papa respondieron franceses, alemanes, austríacos y húngaros, con su rey Andrés a la cabeza, que además dejó su reino en custodia del maestre provincial de Hungría, un caballero templario llamado Pons de la Croix. El volumen de tropas era considerable, pero la logística fue un desastre. Nadie había previsto la manera en que tantos soldados iban a desplazarse al otro lado del Mediterráneo, de manera que cada cual hizo el viaje como pudo. Las tropas que lograron llegar se concentraron en Acre, donde templarios y hospitalarios aguardaban para unirse a ellas. Eran bastantes, y además cada grupo obedecía sólo a su señor, con lo que no hubo manera de organizar una fuerza homogénea. Además, el rey Andrés de Hungría se marchó enseguida; apenas tocó Tierra Santa, se dedicó a comprar todo tipo de reliquias –hasta una jarra con la que Cristo convirtió el agua en vino en las bodas de Caná-, declaró que había cumplido su voto de cruzado y regresó a su reino.

En las últimas semanas de 1217 siguieron llegando más y más cruzados hasta que su número fue considerado suficiente para emprender la campaña militar. Con muchas reticencias por parte de los nobles llegados de Europa, al fin se decidió que el rey Juan de Jerusalén dirigiera el ejército. La campaña militar de la Quinta Cruzada tenía como objetivo Egipto, donde radicaba el poder del Imperio mameluco. El plan consistía en destruir las bases musulmanas en el delta del Nilo e intentar la conquista de El Cairo. La ocupación de la ciudad de Damieta, en el gran brazo oriental del río, era vital para continuar hacia El Cairo. Los cruzados llegaron al delta en la primavera de 1218. Durante un año, en el que sufrieron todo tipo de penalidades, se mantuvieron firmes, hasta que el 21 de agosto de 1219 decidieron ocupar Damieta. Como solía ser habitual, templarios y hospitalarios fueron los primeros en lanzarse al asalto; el resultado fue cincuenta templarios y treinta y dos hospitalarios muertos, y el ataque rechazado.

Toma de la ciudad de Damieta por los cruzados.

Dos testigos de excepción estaban presentes ese año en el delta del Nilo. Por un lado, el templario alemán Wolfram von Eschenbach, a quien le impresionó tanto el arrojo de sus hermanos en la Orden que a su regreso a Alemania escribió el poema épico Parsifal, en el cual convirtió a los templarios en los guardianes del Santo Grial.

El otro gran personaje era Francisco de Asís, considerado como un santo en vida, que viajó desde Italia con el convencimiento de que mediante la palabra y la buena voluntad se podía poner fin a tantas muertes y tantas guerras. En aquella plétora de guerreros, mercenarios y aventureros, el santo de Asís debía de ser el único que creía realmente que los conflictos podían resolverse mediante el diálogo y el entendimiento mutuo. A los templarios, las ideas de Francisco de Asís debieron de parecerles como de otro mundo. Ellos eran los guerreros de Dios, los soldados de Cristo, y estaban allí para defender a la Cristiandad y para matar musulmanes. Así constaba en el discurso que les dedicara san Bernardo de Claraval y eso era lo que les habían enseñado y para lo que estaban aleccionados; algunos todavía recordaban que cuando en 1124 el abad del monasterio de Morimond propuso a Bernardo la fundació de un monasterio cisterciense en Tierra Santa, el futuro santo le contestó que “las necesidades allí son caballeros que luchen, no monjes que canten y se lamenten”. ¿Cómo explicar si no el sacrificio al que se sometieron los ciento cuarenta de su hermanos que hundieron a propósito su nave atacada por mil quinientos musulmanes para irse al fondo todos juntos en el verano de 1218 en el delta del Nilo?

imagen de San Francisco de Asís.

El asedio de Damieta acabó de manera inesperada. Los defensores musulmanes, aislados y sin alimentos, fueron muriendo de hambre y de enfermedades; allí falleció, víctima de la fiebre, el maestre Guillermo de Chartres el 26 de agosto de 1218. Cuando los cruzados se dieron cuenta de lo que estaba pasando, se acercaron con cautela a la ciudad y la tomaron sin apenas lucha; ya no quedaban hombres vivos o sanos. El sultán de Egipto ofreció un pacto: entregarles Palestina a cambio de la paz y de la devolución de Damieta, además de reintegrarles la Vera Cruz.

En 1219 los templarios eligieron como maestre a Pedro de Monteagudo, que tenía experiencia como administrador por haber ejercido el cargo de preceptor en Provenza y Aragón, y además era considerado un hombre valeroso y diestro en el combate.

Tras valorarse el posible acuerdo que había ofrecido el sultán, no se llegó a un acuerdo y se reanudaron las hostilidades. Los cruzados dominaban parte del delta del Nilo, pero estaban atrapados en un terreno pantanoso que además se inundaba cada año con las crecidas del río. En el verano de 1220 los musulmanes abrieron los canales aguas arriba y toda la zona se inundó, causando un enorme desconcierto en los cruzados, que iniciaron una desordenada retirada. Miles de musulmanes cayeron sobre ellos provocando una matanza. Los cruzados capitularon y abandonaron Egipto. La Vera Cruz, que el sultán había ofrecido devolver a los cristianos, no apareció.

miércoles, 24 de junio de 2009

San Juan Bautista por Jesús Ávila Granados.


Hemos encontrado un interesante artículo del escritor granadino-catalán Jesús Ávila Granados, publicado en su libro "La Mitología Templaria", el cual habla de uno de los santos venerados por la Orden del Temple, San Juan Bautista. Deseamos publicarlo hoy ya que como sabéis se conmemora dicha festividad. Esperamos que os guste.

Después de la Virgen María, san Juan Bautista es, sin duda, la figura más representada por el arte sacro. Hijo de Zacarías y de Isabel, murió decapitado, como cuenta la Biblia, tras bautizar al Señor con las sagradas aguas del Jordán. Goza de una proyección universal en todo el ámbito cristiano y tiene su fiesta el 24 de junio, tras el solsticio de verano, fecha que se atribuye a su nacimiento, mientras que el 29 de agosto, que vuelve a aparecer en el santoral cristiano, se conmemora su degollación. […]

San Juan Bautista se corresponde con Jano, primer rey legendario del Lacio, protegido por Saturno, la divinidad romana vinculada con la paz y los cultos solares, cuya imagen de doble rostro tenía la capacidad de mirar simultáneamente al pasado y al futuro; era, por tanto, la imagen simbólica del destino. En medio de ambos rostros, un tercero, relacionado con lo desconocido: el presente. También Jano se considera el dios guardián de las puertas del Cielo y del Infierno, Janua Coeli y Janua Inferni, que no son otra cosa que los accesos solsticiales: la puerta del verano –vinculada con san Juan Bautista- como antesala de la muerte del sol, y la segunda –relacionada con san Juan Evangelista- como la resurrección cíclica. La festividad del santo más admirado por los templarios también está vinculada con el fuego, cuando en la noche de San Juan -24 de junio-, desde los siglos medievales, los campesinos de toda Europa encendían hogueras en las calles y plazas de los pueblos no sólo para celebrar la llegada del verano, sino también para rendir culto a la fertilidad y pedir al cielo que las cosechas fueran abundantes, tradición que se ha mantenido hasta nuestros días. […]

Las hogueras de San Juan

En Brías, en el centro meridional de la provincia de Soria, exactamente 13 kilómetros al sur de Berlanga de Duero, se encuentra la iglesia de Santa María del Camino, o de la Calzada. Examinando en los archivos parroquiales, descubrimos que el verdadero nombre de esta iglesia románica, de comienzos del siglo XIII, era de San Juan Bautista; la Iglesia, en el siglo XVII, decidió cambiar el nombre de la misma, al alzar una parroquia de mayores dimensiones –casi catedralicias- en el centro de esta modesta aldea de las parameras sorianas. Y se da la circunstancia de que una cruz templaria bendice la deteriorada iglesia, que carece de techo, desde la parte superior del tejado, en su arco triunfal. Además, en el solsticio de verano, el primer rayo de la mañana atraviesa la saetera del ábside y se proyecta –paradójicamente- sobre el capitel que reproduce una Natividad.

A pocos metros de esta modesta iglesia, se encuentra un manantial de aguas milagrosas, con una fuente romana. Muchas coincidencias…

martes, 23 de junio de 2009

Una cultura a favor de la vida.


Queremos compartir con los lectores del blog, la carta publicada el pasado domingo 21 de junio por el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach. La carta pone en evidencia el escaso rigor de las administraciones públicas de nuestro país; que sabiendo que la mayoría de españoles está en contra de las guerras, y por consiguiente a favor de la paz y el amor (sentimientos propios del cristianismo), se empeñan en crear leyes que permitan el asesinato de seres inocentes, como es el caso de los nonatos (niños no nacidos). Esperamos desde este humilde rincón, que las palabras de nuestro cardenal sean capaces de hacernos a todos reflexionar sobre la lacra abortista que desgraciadamente fomentan los políticos en nuestro país.



El año 2007 se registraron en España cien mil abortos. Ante esta realidad, las Administraciones públicas y toda la sociedad hemos de dar mayor soporte y alternativas a cualquier maternidad ya iniciada, a toda vida humana ya existente, por medio de una acción positiva de ayuda y protección a las mujeres embarazadas –sobre todo si se encuentran con dificultades-, para que puedan llevar a término, con normalidad, el proceso de su maternidad y no sufran el trauma del aborto provocado.

El aumento de las cifras de abortos hace muy urgente el fomento de una cultura a favor de la vida. Actuar así es ser de verdad progresista. El aborto provocado no es progresista. Porque corresponde a la sociedad y a sus dirigentes, como afirma la encíclica de Juan Pablo II Evangelium Vitae, crear las condiciones necesarias para que no sólo se respete, sino que se estime la vida. No es posible construir el bien común sin reconocer y tutelar el derecho a la vida. Sobre este derecho se fundamentan los demás. La sociedad –dijo también Juan Pablo II en la encíclica que he citado- no puede tener una sólida base si se contradice aceptando las fuentes más diversas de desprecio y violación de la vida humana.

La propuesta de nueva ley sobre el aborto que prepara el Gobierno central español es muy preocupante. Facilitar el aborto es renunciar a una justa valoración de la vida humana y renunciar a educar en el auténtico sentido de la sexualidad. Equivale a permitir que se siga banalizando la relación sexual, cuando el acto sexual nunca ha de ser un acto banal, sino que pertenece a la expresión del compromiso de amor entre los esposos. El proyecto de ley no ofrece recursos para ayudar a la madre a aceptar su maternidad y poder liberarse del trauma que para ella comporta decidir la eliminación de la vida que ha de nacer. La desprotección absoluta del nasciturus es incompatible con el derecho a la vida proclamado por la Constitución española.

El proyecto de ley, además, permite a menores de 16 años la posibilidad de abortar sin el conocimiento ni el consentimiento de los padres. De ser aprobada, esta disposición conculcaría un contenido importante de la patria potestad en momentos muy delicados. Sería una intromisión del Estado en el terreno de los derechos de los padres y de la familia.

Ante el hecho de unas disposiciones legales que permitirán una mayor extensión de los abortos, hemos de afirmar que este hecho compromete gravemente la conciencia de todos los ciudadanos y en especial la de los legisladores. Ante situaciones como ésta, en que están implícitas exigencias morales fundamentales e irrenunciables, el testimonio cristiano también ha de ser considerado irrenunciable. De manera especial, tenemos que recordar que los cristianos comprometidos en la vida política han de trabajar para que su actuación siempre esté al servicio de la promoción integral de la vida, de la persona y del bien común.

Pero en una cuestión de tanta trascendencia social como el respeto a la vida no podemos descargar toda la responsabilidad sobre los políticos. Ante opciones legislativas que afectan al sentido y a las garantías de los derechos fundamentales, es toda la sociedad la que ha de poder manifestarse recurriendo a los mecanismos de reflexión y de decisión que tiene una sociedad libre y democrática para tomar sus decisiones más graves, como sucede sin duda en el caso de las disposiciones legales sobre el aborto.


+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal Arzobispo de Barcelona

lunes, 22 de junio de 2009

Aplazamiento de la Investidura Templaria 2009.


Se comunica a todos los hermanos, caballeros de capítulo y lectores de este blog, que la investidura de Roda de Ter que iba a celebrarse los días 27 y 28 de Junio, queda suspendida momentáneamente a petición del consejo maestral y se emplazará nuevamente para mediados del mes de julio; quedando pendiente la fecha exacta y que en un corto periodo de tiempo os será comunicada.

Disculpad las molestias,

Atentamente,

Vuestra encomienda de Barcelona.

viernes, 19 de junio de 2009

Las Mujeres en el Temple





La castidad era uno de los tres votos esenciales que debían profesar todos los templarios. Se consideraba el mayor símbolo de la pureza, y su cumplimiento elevaba espiritualmente a quienes lo practicaban por encima de los demás seres humanos. En su Elogio, Bernardo de Claraval había dejado claro que los templarios debían vivir sin mujeres, siguiendo así la práctica que se venía observando en los conventos cristianos desde hacía siglos.



La regla del Temple era todavía más contundente que el santo cisterciense, al prohibir a los templarios tocar siquiera a una mujer, ni aunque fueran sus madres o sus hermanas:



“La compañía de mujeres es cosa peligrosa, pues a través de ella el diablo ha apartado a muchos del sendero que conduce al Paraíso. De ahora en adelante, que ninguna dama sea admitida como hermana en la casa del Temple; ésa es la razón, queridísimos hermanos, por la que de ahora en adelante no es conveniente seguir esta costumbre, para que así la flor de la castidad pueda mantenerse por siempre entre vosotros.



Creemos que es peligroso que un religioso tenga demasiadas ocasiones de contemplar el rostro de una mujer, ya sea viuda, joven, madre, hermana, tía o cualquier otra cosa; y de ahora en adelante los caballeros de Jesucristo deberían evitar a toda costa los abrazos de las mujeres, por los que los hombres han perecido en tantas ocasiones, para que así puedan permanecer eternamente ante el rostro de Dios con una conciencia pura y una vida segura.”




Ahora bien, en algunas encomiendas ciertas mujeres fueron admitidas como cofrades; así, en la encomienda navarra de Novillas había 90 cofrades, 49 eran hombres y 41 mujeres.



En la actualidad las mujeres son admitidas en la Orden con los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Por supuesto, queda prohibida cualquier relación sexual entre hermanos fuera del matrimonio; bien sean prácticas heterosexuales o prácticas homosexuales. De llegar a consumarse dichos actos y de llegar al conocimiento de otros hermanos, ambas prácticas acarrearían la inmediata expulsión de la Orden.

jueves, 18 de junio de 2009

Curiosidades: El uso de los Apellidos.


Los apellidos tienen su origen en la Edad Media, donde adquirió auge en Europa la costumbre de identificar a cada persona y después a toda su familia. Tienen muy diversas procedencias. Algunos son originarios de profesiones o modos de vida: así Alguacil, Herrero; otros derivados de dignidad o jerarquía, como Alcalde, Fraile, Juez; también vienen de apodos, como Gordo, Seisdedos, Matamoros; algunos basados en el sitio de nacimiento: Inglés, Navarro, Córdoba; o de nombres de animales: Lobo, Borrego, etc.

En España se usa el nombre de pila seguido del primer apellido paterno, primero materno, y así sucesivamente.

La mujer en nuestro país conserva su apellido al contraer matrimonio; no es así en Francia ni en los países anglosajones donde al casarse pierde su apellido para todos los efectos y toma el de su marido.

Existen apellidos verdaderamente difíciles de pronunciar, como algunos vascos: Belausteguigoitia; y algunas combinaciones de ellos resultan curiosas o raras, así: Toro Manso, Bobo Pequeño.

Nadie puede modificar sus apellidos, aunque últimamente el Ministerio de Justicia, autoriza el cambio cuando sea malsonante, insultante o despreciativo.

miércoles, 17 de junio de 2009

La Cuarta Cruzada (1199-1204): IIª Parte.

Cuando al fin pudo restablecerse un poco de calma, los venecianos cobraron lo que los cruzados les debían por el transporte y los víveres suministrados para el viaje y el resto fue repartido al cincuenta por ciento entre Venecia y los saqueadores. En las naves de la Señoría se cargaron obras de arte, mármoles, esculturas y cuanto de valor se pudo transportar, y cargadas de tesoros partieron hacia la Laguna.

En Tierra Santa podían esperar a los cruzados en vano. Los templarios habían elegido a su decimotercer maestre a comienzos de 1201; se trataba de Philippe de Plessis, caballero del condado de Anjou, que tenía difícil igualar la obra de reconstrucción que había realizado Gilbert de Érail, quien había asistido a la reunificación del Imperio islámico por Al-Adil, el hermano de Saladino, cuando éste hubo derrotado en 1202 a sus tres incompetentes sobrinos.

La Cristiandad parecía haberse vuelto loca, y el ideal templario sonaba en esta situación como una música ajena a cuanto estaba pasando. La Cuarta Cruzada había olvidado a los musulmanes, y sus miembros se habían dedicado a saquear la mayor de las ciudades cristianas, que además era la primera defensa de las Cristiandad frente al Islam.

Pero aún faltaba el estrambote. En 1209, el Papa Inocencio III, ávido de poder y ansioso por dotar a la Iglesia de un monolitismo inquebrantable, predicó una nueva cruzada, pero en esta ocasión no iba a ir dirigida contra los musulmanes, sino contra los cátaros del sur de Francia, a quienes la Iglesia condenó por herejes. Entre 1209 y 1244 miles de cátaros o albigenses fueron perseguidos y condenados a la hoguera en una vorágine de muerte y sangre. La idea de la cruzada se había transformado en un “sangriento instrumento del poder papal”, y el pontífice pidió a los templarios que le ayudaran en tan cruenta empresa. En 1219 los templarios participaron en una expedición que encabezaba el delfín de Francia, el futuro Luís VIII, contra los cátaros. Sus votos de no combatir jamás contra cristianos quedaban rotos, aunque el Papa los tranquilizó anunciando que esos herejes no se contaban precisamente entre las filas de los fieles de Dios.

Los cátaros expulsados de Carcassona.

Y en 1212, mientras un gran ejército constituido bajo la bula de la cruzada y compuesto por los reyes de Aragón, Castilla y Navarra derrotaba en la batalla de las Navas de Tolosa a los musulmanes almohades, un niño pastor francés llamado Esteban ponía en marcha la llamada “cruzada de los niños”, que se dirigió hacia Oriente y que acabó con miles de alevines muertos o vendidos como esclavos en los mercados de las ciudades islámicas.

Batalla de las Navas de Tolosa.

Inocencio III estaba dispuesto a ser el gran hacedor de la política europea, además del sumo pontífice de la Iglesia. Para ello actuó como un verdadero señor temporal, participando activamente en cuantas ocasiones se le presentaban para influir en los reinos cristianos. En 1213 dispuesto, con el beneplácito de los nobles de la curia real de Aragón, que el joven Jaime I, rey de Aragón a la muerte de su padre Pedro II (caído en los campos de Muret defendiendo a sus vasallos cátaros del ataque cruzado del Papa), fuera educado por los templarios en el castillo aragonés de Monzón. El más longevo de los reyes aragoneses se educó durante tres años bajo la disciplina del Temple; y algo del espíritu de los caballeros de Cristo debió de permanecer en él, porque en alguna ocasión este monarca ha sido llamado precisamente “el rey templario”.

En la imagen Pedro II de Aragón
El prestigio del Temple y su influencia se habían recuperado gracias al buen hacer de los maestros Gilbert de Érail y Philippe de Plessis, que habían actuado con prudencia y evitando caer en los tremendos errores de Gerard de Ridefort. Y esa nueva imagen quedó bien patente cuando en 1209, finalizada la tregua de seis años que el rey Amalrico de Jerusalén había pactado con Al-Adil, el maestre Philippe de Plessis se negó a prorrogarla, como quería el sultán, y convenció a los nobles y obispos del reino a que hicieran lo propio. El nuevo rey, Juan de Brienne, se mostró enseguida dispuesto a colaborar plenamente con los templarios.

La alta nobleza y los grandes señores volvieron a ver a los templarios como a los grandes caballeros de la cristiandad. Por ejemplo, uno de los más notables, el famosísimo Guillermo el Mariscal, gran caballero, campeón de justas y torneos y lugarteniente de los reyes de Inglaterra, murió en 1219 haciéndose cubrir a modo de mortaja de honor con el manto blanco de los templarios.

A ello contribuyó el decimocuarto maestre, Guillermo de Chartres, quien pugnó por recuperar el prestigio perdido, así como el hecho de que las encomiendas templarias estaban más florecientes que nunca y producían unas rentas muy cuantiosas. El dinero fluía de manera copiosa y, ante la abundancia de capital, se convirtieron en prestamistas de nobles y reyes, creando una red financiera que los convirtió en los grandes banqueros de Europa en el siglo XIII.