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viernes, 30 de septiembre de 2011

Padre Gabriele Amorth: una vida consagrada a la lucha contra Satanás.


Desde la encomienda de Barcelona queremos abordar nuevamente las experiencias adquiridas por el padre Gabriele Amorth durante su labor como exorcista. Por ello recuperamos un texto de su libro “Memorie di un esorcista –La mia vita in lotta contro Satana-.

Desde Temple Barcelona estamos convencidos que estas vivencias nos servirán para observar que existe una lucha eterna entre el bien y el mal.

Me protegen desde arriba

Volvamos a su vida, don Gabriele. ¿Las sectas de las que me hablaba intentan importunarlo, obstaculizar su actividad?

No, estoy muy bien protegido. El demonio nunca me ha importunado, aunque otros curas exorcistas sí han tenido problemas: ruidos en casa, por la noche, que no los dejaban dormir, y perturbaciones de varios tipos. Pero a mí nunca me ha ocurrido nada, al menos hasta ahora.

Conviene recordar que, en torno a las sectas, se mueven constelaciones de personajes sin escrúpulos: brujos, cartománticos, videntes… Pues bien, el 98 por ciento no son más que charlatanes. Sólo tienen unos conocimientos psicológicos mínimos, que les permiten comprender a las personas. Evidentemente, quien recurre a un brujo ya se encuentra en un estado de debilidad psicológica, tiene un dolor o un problema y espera que el brujo se lo pueda resolver. Por tanto, se halla en una situación excepcional y está dispuesto a hacer las cosas más absurdas.

Voy a contarle un episodio que me ocurrió hace tiempo. Y no lo protagonizó ninguna viejecilla ignorante, sino un ingeniero electrónico. Fue a ver a un brujo, porque las cosas le iban mal en el trabajo, también en la salud, pero sobre todo en el ámbito laboral. El brujo le dio una bolsita que debía llevar siempre consigo. Él, muy obediente, se la metía cada día en el bolsillo de la chaqueta y, cuando se acostaba, en el bolsillo del pijama. Más adelante, cuando vino a verme a mí, me trajo esa bolsita. La abrí; dentro había una cuerda con unos nudos, nada más. Le dije: “Disculpe, señor, un hombre como usted…¿no se siente un poco tonto con esto?”. Y pensar que pagó cuarenta y dos millones de las viejas liras, ¡más de veinte mil euros!

Lo que quiero decir es que ser brujo tiene muchas ventajas. Les ofrecen a sus clientes amuletos específicos para el problema que quieren resolver y, aunque no sirvan para nada, los cobran a precio de oro.

Volviendo a la historia del ingeniero, el caso es que vino a verme, porque el brujo no había hecho más que agravar su situación, dejándolo en un estado de postración física y con grandes dificultades laborales. Además de todo esto, podía haber influencias demoníacas. Incluso llegué a exorcizarlo, aunque pocas veces, ya que no mostraba reacciones significativas. Y, si no hay reacciones, significa que los males tienen otros orígenes.

Siempre acaban echándome

Don Gabriele, volvamos a su experiencia más directa. Usted forma parte de una congregación religiosa: ¿cómo valoran su trabajo?

Como le he dicho, el oficio de exorcista es difícil e incomprendido. Me quieren tanto, que éste es el vigésimo tercer lugar en el que hago exorcismos. Siempre acaban echándome, siempre. Más que nada, porque a la gente le molestan los gritos. Aquí, en Roma, me han echado de todos los sitios donde he practicado exorcismos. El de ahora es el vigésimo tercer lugar.

¿Es difícil vivir sabiendo que a sus colegas les inspira desconfianza?

Al final, a uno le endurece la piel.

Realmente, libra usted una batalla en dos frentes: quienes deberían ayudar hacen todo lo contrario.

Así es. Incluso los obispos que nombran exorcistas suelen hacerlo a regañadientes. No se informan de cómo van las cosas, de cuántos hay y cuántos se necesitarían, ni del número de pacientes; y tampoco reúnen a los exorcistas para analizar la situación. Nada de eso. Se limitan a nombrar a alguien y luego el exorcista ya se las compondrá.

Gajes del oficio

¿Cuáles son las reacciones más comunes de sus pacientes? Durante el exorcismo, ¿cómo manifiestan su rechazo a las plegarias de liberación?

Muchos de ellos escupen; intentan hallar el momento justo para darte de lleno. El exorcista con experiencia siempre se protege, porque sabe que escupen, y suele colocarse un pañuelo de papel en la cara.

Recuerdo a un paciente que siempre escupía; una vez vi con antelación en qué momento iba a hacerlo, le puse la mano delante de la boca y se materializaron tres clavos. Aún los tengo guardados; los tengo en mi habitación, en el tercer piso. A veces he llevado estos objetos a la televisión, porque en la tele hay que mostrar las cosas.

No se sabe cuál es el origen de estos fenómenos. Hay muchas formas de preparar maleficios; las más comunes son meter algo dentro de una taza de café, de un bombón… Siempre digo: tengan cuidado, si hay alguien de quien no se fían, de quien esperan algo malo, tengan cuidado. Por ejemplo, una persona puede ir a ver a su tía, que ha hecho un pastel. La mujer le dice: “Éste es para ti”, y le ofrece un trozo ya cortado, en cuyo interior puede haber un maleficio.

Parece un ejemplo banal, pero ha ocurrido muchísimas veces. Un trozo de tarta, un pastelillo preparado aparte, una bebida. “¿No bebes?”, le preguntan a alguien. “No, no tengo sed.” “Anda, prueba esto”, insisten, y hay un maleficio dentro.

Maleficios que suelen estar hechos con sangre menstrual, porque están relacionados con la vida. Otras veces matan animales, sobre todo pollos, gatos y perros, y utilizan su sangre; la mezclan con tierra del cementerio, forman una masa irreconocible y son capaces de inyectarla en un bombón: “¿Toma un bombón”, “Aquí tienes tu café”… Meten dentro unas gotas de ese mejunje y el maleficio surte efecto.

Les he dicho a muchas personas que no vayan a comer a casa de su suegra, que no la inviten a su casa y le cierren la puerta en las narices. En definitiva, que no se relacionen con ella. A veces debe hacerse otro tanto con los padres. También he visto lo contrario, es decir, padres con hijos consagrados a Satanás, que se han convertido en personas negativas. Les digo: “Echadlos de casa, no los dejéis entrar. No los llaméis y, si os llaman, colgad el teléfono al oír su voz. No les escribáis…”.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Las órdenes militares en el este de Europa: IIIª parte


Desde la encomienda de Barcelona, queremos concluir el siguiente apartado dedicado a las órdenes militares europeas con un tercer capítulo. Esta vez su autora, Mrs. Helen Nicholson, centra sus esfuerzos en desvelar las operaciones de orden Teutónica en la zona nororiental de la cristiandad europea.

Según nos cuenta la historiadora medievalista en su libro “The Knights Templar”, los caballeros teutones no se caracterizaron precisamente por la diplomacia, sino más bien por su ímpetu en controlar de manera extrema a los habitantes de las zonas conquistadas.

Desde Temple Barcelona, deseamos que este apartado os haya sido aclaratorio.

Los templarios no fueron la única orden militar que estuvo presente en la frontera nororiental europea. Los hospitalarios estuvieron en el este alemán y en Polonia desde mediados del siglo XII. Los caballeros teutónicos se establecieron en la región de Kulm (Chelmno), en la frontera polaco-prusiana, a partir de 1230, el mismo año en que el papa Gregorio IX aprobó la carta en virtud de la cual el duque Conrado de Masovia-Cujavia invitaba a la orden a combatir a los prusianos paganos a cambio de Kulm. Si bien esta orden fue invitada específicamente para colaborar en la defensa de parte de Polonia frente a la amenaza de los prusianos paganos, los hospitalarios, al igual que los templarios, recibieron donaciones de tierras para ayudarles así en su guerra contra los musulmanes de Oriente. Esas donaciones empezaron a ser cada vez menos frecuentes a partir de 1250, cuando, según parece, muchos señores de la región decidieron que las órdenes religiosas ya habían recibido lo suficiente. Los monasterios y la Orden del Temple y la del Hospital de San Juan tuvieron que renovar muchos acuerdos de cesión que habían pactado, y se vieron obligados a devolver parte de sus tierras. Las órdenes sufrieron esas pérdidas debido al éxito que habían tenido en la colonización de la región y en el establecimiento de las fronteras; en efecto, ya no era necesaria su presencia. Las donaciones siguieron realizándose en zonas por colonizar cuyas fronteras eran objeto de disputa. Sin embargo, hubo un lugar en el que los templarios fueron invitados a colonizar y fijar fronteras: la ciudad de Luków, en Polonia.

Los templarios llegaron por primera vez al otro lado del Vístula, más allá del territorio fronterizo “alemán”, en 1239. El duque Boleslaw de Cracovia-Sandomir les concedió tres aldeas en esa zona para contribuir a la defensa de Tierra Santa. No se tienen más noticias de las actividades de la orden en Polonia oriental hasta el año 1257, cuando el papa Alejandro IV (1254-1261) encargó al arzobispo de Gniezno (Gnesen) que organizara la creación de un obispado en la ciudad de Luków cuyo titular debía ser un tal Bartolomé. Ese encargo se hizo a petición del duque de Cracovia, su hermana Salomea y el “maestre de la casa de los caballeros del Temple en Alemania y Sclavonia”, pues el duque había donado el castillo de Luków al maestre y sus hermanos.

El duque y el tal Bartolomé, un fraile franciscano, habían llevado a cabo diversas actividades en la zona durante un tiempo. Luków estaba en la frontera con los jatvingios, un pueblo pagano de Lituania. En 1249 la Orden Teutónica había sometido a los prusianos paganos y había impuesto el cristianismo tras sofocar una rebelión. A continuación había firmado una alianza con Mindaugas, un príncipe lituano, que recibió el bautismo en 1251. La orden confiaba en que Lituania no tardara en seguir a Prusia en su conversión al cristianismo. Algunos príncipes polacos y rusos se aliaron con los caballeros teutónicos con la esperanza de obtener nuevos territorios o una mayor gloria; por ejemplo, en 1253 el príncipe ruso Daniel de Halitsch-Vladimir fue coronado rey en Drohiczyn (en la frontera oriental de Polonia) por el legado papal Otón de Mezzano en recompensa por su apoyo a la Orden Teutónica. Otros nobles esperaban anexionar a su feudo un pedazo de territorio de los jatvingios cuando éste fuera conquistado.

Pero algunos príncipes veían en los caballeros teutónicos a unos rivales más que a unos aliados, probablemente porque estaban en guerra con aliados de la orden. Esperaban conseguir solos una parte de las tierras de los jatvingios, emprendiendo una misión por su cuenta entre los paganos. A comienzos de 1253, los duques Casimiro de Cujavia y Boleslaw de Cracovia-Sandomir comunicaron al papa Inocencio IV (1243-1254) que los paganos cuyas tierras limitaban con las suyas deseaban convertirse al cristianismo, siempre y cuando se garantizara su libertad (pues la Orden Teutónica esclavizaba a los pueblos que convertía) y se les permitiera acogerse al amparo de los dos nobles. El papa quedó entusiasmado ante la perspectiva de una misión pacífica de conversión y autorizó el acuerdo.

Cuando Walter Kuhn estudió los pormenores de este episodio se dio cuenta inmediatamente de que el sumo pontífice no disponía de un mapa. De haber tenido uno, Inocencio IV habría comprobado que la misión de los dos duques abarcaba exactamente la misma región en la que acababa de autorizar que la Orden Teutónica y sus aliados emprendieran una cruzada. Los caballeros teutónicos montaron en cólera ante semejante intrusión en sus “territorios” y expresaron sus quejas al sumo pontífice. El papa, inconsciente de su propia contradicción, declaró que únicamente los caballeros teutónicos tenían derecho a actuar en esa región. Para su campaña contra los jatvingios, la Orden Teutónica obtuvo dos poderosos aliados, Daniel de Halitsch-Vladimir y el duque Semovit de Mazovia, a los que prometió un tercio de las tierras paganas conquistadas. En 1254 el rey Otakar II de Bohemia también acudió en ayuda de la orden. Llegado este punto, el duque Casimiro abandonó su proyecto de conversión de los paganos.

El duque Boleslaw, sin embargo, no cejó en su empeño. Si no podía actuar en el territorio de los jatvingios, podía perfectamente crear un nuevo obispado en sus dominios desde el que emprender la conversión de aquella tribu pagana. Un maestro franciscano de Praga llamado Bartolomé fue el encargado de dirigir la misión del duque. Pero en 1255 los lituanos, a las órdenes de Mindaugas, atacaron y asolaron la región. La conversión pacífica se convirtió entonces en una cruzada. En otras circunstancias la Orden Teutónica habría asumido el control, pero el duque Boleslaw pidió al papa que autorizara una cruzada polaca, que debía actuar al lado de la alemana, y que todas las tierras conquistadas fuesen para los polacos y no para los alemanes. En agosto de 1255 Alejandro IV aprobó la petición.

La Orden Teutónica vio el peligro que amenazaba a sus ambiciones en la región, pero Alejandro –que, al igual que Inocencio IV, no disponía de un mapa de la frontera polaca- no se dio cuenta de que una vez más habían sido autorizadas dos cruzadas antagónicas en una misma región. Los misioneros polacos se quejaban de que la Orden Teutónica impedía la conversión espontánea. La orden se quejaba de que unos peligrosos adversarios invadían sus derechos. Fue entonces, en febrero de 1257, cuando el papa autorizó la creación del obispado de Luków, y ya hemos visto que los templarios tenían encomendada la defensa de ese castillo. Es probable que la Orden del Temple ya estuviera establecida en esa fortaleza en 1255-1256, pues solicitaron ayuda cuando los lituanos saquearon el lugar. Tal vez Bartolomé pretendiera que los templarios acogieran bajo su protección a los nuevos conversos y los defendieran de los ataques de los paganos, además de prestar apoyo militar a los misioneros que el franciscano tenía operando sobre el terreno.

En junio de 1257 el vicemaestre de la Orden Teutónica en Prusia presentó una solicitud especial ante el sumo pontífice, que dio todo su apoyo a la orden: nadie podía predicar la cruz en la región ni emprender en ella una guerra santa mas que la Orden Teutónica. Así se puso fin a la misión pacífica y a la cruzada de Luków, y a partir de entonces no se tienen noticias de lso templarios en esa región.

Tanto en la península Ibérica como en el este de Europa los templarios desempeñaron un papel significativo en la colonización de los territorios conquistados o de las zonas despobladas. Con la cesión a los templarios de tierras que les permitían crear un centro de operaciones, los príncipes establecían efectivamente su propia presencia en la región: los templarios serían sus representantes, cuidarían de sus intereses y evitarían que alguien pudiera adueñarse de esos territorios. Los colonos también generaron riqueza, lo cual repercutió en beneficio de todos. En la península Ibérica y, durante un breve período de tiempo, en Polonia oriental, los templarios desempeñaron, además, un papel militar. Como terratenientes y vasallos del duque de Silesia y del rey de Hungría, se unieron al ejército que se puso en marcha para enfrentarse a los mongoles en 1241 y, fieles a sus principios, murieron luchando contra el infiel. Sin embargo, no lucharon –excepto cuando se vieron presionados por el rey de Aragón- contra otros cristianos. Su vocación siguió siendo la defensa de la Cristiandad frente a la amenaza de los no cristianos, y todas sus actividades fueron dirigidas hacia ese fin. No obstante, su presencia en las cortes de los reyes de Portugal, Castilla y Aragón y en las cortes de los reyes de Portugal, Castilla y Aragón y en la del duque de Silesia pone de manifiesto su importancia política en las cortes de Europa (fin del apartado).

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Papa desea una Iglesia menos materialista


Desde la encomienda de Barcelona, hemos encontrado interesante el compartir con todos vosotros un mensaje emitido y recibido días atrás del Servicio de Información Vaticana (VIS).

Palabras procedentes de Benedicto XVI que sin duda las encontramos muy acertadas y cargadas de una realidad incuestionable.

Todo buen cristiano está llamado a servir al Altísimo y por tanto debe luchar contra sus enemigos. Si la “Iglesia institucional” consigue apartarse de lo mundano, progresivamente la “Iglesia comunitaria” (todos los bautizados) se irá fortaleciendo en la fe de Nuestro Salvador, consiguiendo por tanto que la “sociedad cristiana” rechace las tentaciones de Satanás; donde con la ayuda de Jesucristo, verdadero Hijo y Hombre, volverá a derrotar al príncipe de este mundo, liberándonos nuevamente de todo pecado.

Desde Temple Barcelona estamos seguros que coincidiréis con las palabras del Santo Padre.

CIUDAD DEL VATICANO, 25 SEP 2011 (VIS).-A las cinco de esta tarde, en la Konzerthaus de Friburgo, el Santo Padre mantuvo un encuentro con representantes de las asociaciones católicas comprometidas con la Iglesia y la sociedad.

Tras agradecer a los presentes su servicio y testimonio cristianos, tareas "no siempre fáciles en la actualidad", Benedicto XVI señaló que "desde hace algunos decenios, asistimos a una disminución de la práctica religiosa, constatamos un creciente distanciamiento de una parte notable de los bautizados de la vida de la Iglesia. Surge entonces la pregunta: ¿La Iglesia no debe quizá cambiar?".

El Santo Padre recordó que 'Iglesia' no es sinónimo de jerarquía, el Papa y los Obispos; "Iglesia somos todos nosotros, los bautizados. (...) Sí, hay razones para un cambio. Existe una necesidad de cambio". Por un lado, "cada cristiano y la comunidad de los creyentes están llamados a una continua conversión". Por lo que se refiere a la Iglesia, "el motivo fundamental del cambio es la misión apostólica de los discípulos y de la propia Iglesia".

"De hecho -continuó el Pontífice- la Iglesia debe verificar constantemente su fidelidad a esta misión", cuyo mandato comprende tres aspectos: ser testigos, hacer discípulos en todos los pueblos y proclamar el Evangelio. Esta misión deriva "del misterio del Dios Uno y Trino, del misterio de su amor creador". La Iglesia "no posee nada autónomo ante Aquél que la ha fundado. Encuentra su sentido exclusivamente en el compromiso de ser instrumento de la redención, de difundir en el mundo la palabra de Dios y transformarlo introduciéndolo en la unión de amor con Dios".

Sin embargo, a lo largo de la historia de la Iglesia se ha manifestado también "una tendencia contraria: la de una Iglesia que se acomoda en este mundo, se hace autosuficiente y se adapta a los criterios del mundo. Da así más importancia a la organización y la institucionalización" que a su deber de abrirse a las preocupaciones del mundo.

El Papa afirmó que "para responder a su verdadera tarea, la Iglesia ha de renovar siempre el esfuerzo de separarse de la mundanidad del mundo. (...) En un cierto sentido, la historia acude en ayuda de la Iglesia a través de las diversas épocas de secularización que han contribuido de modo esencial a su purificación y reforma interior".

"Efectivamente, las secularizaciones -ya fueran la expropiación de bienes de la Iglesia o la cancelación de privilegios o cosas similares- significaron en cada ocasión una profunda liberación de la Iglesia de formas de mundanidad: se despojaba, por así decir, de su riqueza terrena y volvía a abrazar plenamente su pobreza terrena". Al librarse de sus ataduras materiales, "su acción misionera volvía a ser creíble".

Benedicto XVI recordó que los ejemplos históricos muestran que una Iglesia despegada del mundo puede dar un testimonio misionero más claro. "Liberada de su carga material y política, la Iglesia puede dedicarse mejor y de modo verdaderamente cristiano al mundo entero, puede abrirse verdaderamente al mundo".

Para el Pontífice, ante el complejo momento actual "no se trata de encontrar una nueva táctica para relanzar la Iglesia. Se trata más bien de abandonar todo lo que es solamente táctica y buscar la plena sinceridad, que no descuida ni reprime ningún aspecto de la verdad de nuestro hoy, sino que realiza la fe plenamente (...) eliminando de ella lo que sólo aparentemente es fe, pero que en realidad es convención y costumbre".

"Digámoslo con otras palabras -prosiguió Benedicto XVI- la fe cristiana es para el hombre un escándalo siempre, y no sólo en nuestro tiempo. (...) Este escándalo, que no puede abolirse si no que quiere abolir el cristianismo, lamentablemente ha sido ofuscado recientemente por otros escándalos dolorosos de quienes debían anunciar la fe. Se crea una situación peligrosa cuando estos escándalos (...) esconden la verdadera exigencia cristiana detrás de la inadecuación de sus mensajeros".

"Hay una razón más para afirmar que ha llegado nuevamente la hora de eliminar valientemente de la Iglesia lo que hay de mundano (...) Una Iglesia aligerada de los elementos mundanos es capaz de comunicar a los hombres (...) la especial fuerza vital de la fe cristiana. (...) Estar abiertos a los acontecimientos del mundo significa, por tanto, para la Iglesia desligada del mundo, testimoniar según el Evangelio, con palabras y obras aquí y hoy, el predominio del amor de Dios".

PV-ALEMANIA/ VIS 20110926 (730)

martes, 27 de septiembre de 2011

Las órdenes militares en el este de Europa: IIª parte


Los templarios nunca tuvieron numerosas propiedades en Bohemia y Moravia, donde recibieron muchas más donaciones tanto los hospitalarios como los teutones. Las primeras que se concedieron a los templarios en esas regiones datan de 1230 aproximadamente. Tuvieron una casa en la ciudad de Praga, que fue fundada poco después de 1230, y que disponía de una capilla con una nave circular inspirada en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. En el sur de Moravia tuvieron una encomienda fortificada en Cejkovice –actualmente un castillo barroco construido alrededor de la muralla y la torre templaria- y un castillo probablemente fuera construido para defender la región de la amenaza de sus peligrosos vecinos. Los templarios no fueron llevados a Bohemia para combatir. Les fueron concedidas tierras en parte como agradecimiento por su piedad y por la defensa que hacían de la Cristiandad en Oriente, pero también para que animaran a los campesinos a colonizar zonas desérticas, convirtiéndolas en tierras productivas.

Igualmente, los templarios no dispusieron de grandes propiedades en Hungría, aunque recibieron donaciones de tierras y casas en ese país al menos desde la década de 1160. El monasterio de San Gregorio de Vrána en Dalmacia (Croacia), que formaba parte del reino de Hungría, fue confirmado como propiedad suya por el papa Alejandro III (1159-1181) en 1169, y en la década siguiente la orden tenía ya tantas propiedades en la región que estableció la “provincia” administrativa de Hungría. El rey Béla III (1172-1196) y sus hijos, Imre I (1196-1204) Y Andrés II (1205-1235), concedieron tierras y privilegios a la orden. Esa generosidad con los templarios tenía su origen en el interés de dichos monarcas por las cruzadas: el propio Andrés participó en la quinta cruzada en 1217. Estos reyes también favorecieron a la Orden del Hospital de San Juan, y Andrés fue un generoso patrocinador de la Orden Teutónica.

Las propiedades de los templarios en Hungría central no se han conservado: podemos confirmar que tuvieron dos casas, una en Keresztény (la actual Egyházasfalu) y otra en Esztergom. Se sabe que dispusieron de más casas en Croacia, donde, además de las ruinas de una fortaleza en Vrána no recibieron mucha atención por parte de los autores de la época. La Historia de los obispos de Salónica y Spalato de Tomás de Spalato (1200-1268) cuenta que en 1203 el rey confió cierta cantidad de plata a los templarios de Vrána. También dice que en 1217 el rey Andrés de Hungría fue a Spalato (la actual Split) y encomendó la defensa del castillo de Kliss a Pons, maestre de la Orden del Temple en el país, porque ninguno de sus nobles estaba preparado para guarnecerlo.

Tomás de Spalato también habla de una acción de los templarios en Croacia en abril de 1241, cuando Hungría sufrió el ataque de los mongoles. Los nobles húngaros, según cuenta ese autor, tardaron demasiado tiempo en prepararse para el combate, y su rey, Béla IV (125-1270), tuvo una actitud negligente. Pero en Sajó, Croacia, el rey Colomán (hermano de Béla), el arzobispo Hungrin y “un tal maestre de los caballeros del Temple” (Jaime de Montreal) pasaron inmediatamente a la acción. […]

[…] Al igual que en Oriente, cabía acusar a los cristianos latinos de haber actuado imprudentemente a la hora de atacar al enemigo. La retirada de los mongoles aquel mismo año no tuvo nada que ver con la resistencia que pudieran oponer los cristianos. No obstante, el desprecio de Tomás de Spalato ante la cobardía de los nobles húngaros y la falta de diligencia del rey Béla en su calidad de general, pone de manifiesto por qué era tan necesario que hubieran actuado. Los que huían del enemigo o no entablaban combate en el campo de batalla a su debido tiempo eran tildados de cobardes y perdían para siempre su reputación como militares; y cuando un guerrero perdía su reputación, más le valía morir. Era preferible intentar algún ataque contra el enemigo, aun sabiendo que iba a ser en vano, que quedarse con los brazos cruzados.

Los mongoles también se lanzaron contra Polonia en abril de 1241. Los templarios de este país enviaron una misiva a su hermanos de Francia solicitando ayuda, y el maestre de la Orden del Temple en Francia, Pons d’Aubon, escribió al rey Luis IX contándole el desastre.

Los mongoles devastaron las posesiones de los templarios en la región, destruyendo dos de sus “mejores torres” y tres aldeas desprotegidas. Los templarios y los hospitalarios de Polonia formaron parte del ejército del duque Enrique II de la Baja Silesia que combatió contra los mongoles en Liegnitz el día 9 de abril de 1241, y sufrieron una grave derrota. El duque murió en el campo de batalla, y la orden perdió a diversos caballeros y hermanos sargentos, además de quinientos hombres que estaban a su servicio. En esas batallas contra los mongoles la orden combatía para defender sus posesiones, no por la causa de la guerra santa. El príncipe esperaba que, en caso de ataque, todos los terratenientes se unieran al él para proteger su territorio (y los de ellos).

Las tierras de los templarios en Alemania oriental y Polonia formaban parte de la provincia de Alemannia y Sclavonia (Alemania y Eslavonia), que fue establecida en la década de 1220. Unos años antes los templarios habían recibido sus primeras tierras en lo que actuamente es Tempelhof, al sur del Berlín moderno y a orillas del río Oder, y sus proximidades. Estas tierras pertenecían a los margraves de Brandeburgo, la familia de los Ascanier, que siguieron apoyando a la Orden del Temple hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIII.

En la década de 1220, el vecino y rival de los Ascanier, Enrique I de Breslau, miembro de la familia de los Piast y duque de la Baja Silesia (muerto en 1238), hizo generosas donaciones a los benedictinos, los cistercienses, los agustinos y los templarios. En 1226 o 1227 concedió a los templarios Klein Oels (en la actualidad Mala Olesnica) cerca de Olava, en la Baja Silesia. En 1225 su vecino y rival Wladyslaw Odonicz de la Gran Polonia había donado a los templarios algunas tierras en sus dominios y en 1232 les concedió Quartschen, la actual Chwarszczany, con mil hufen (parcelas) y la autorización de fundar una ciudad. Allí los templarios erigieron una casa que se convertiría en una importante encomienda. Además, Odonicz les regaló otras grandes extensiones de tierra dentro de la Gran Polonia, y los obispos de las ciudades vecinas de Lebus y Kammin también realizaron generosas donaciones a la Orden del Temple.

En 1290 los templarios recibieron otra gran extensión de tierra árida en la misma región, regalo del duque Przemysl de la Gran Polonia. A ella trasladaron su encomienda de Kron (la actual Walcz), fundada en 1249, y la bautizaron con el nombre de Tempelburg (la actual Czaplinek). Los templarios se dedicaron con entusiasmo a colonizar la zona: en 1933 el historiador alemán Helmut Lüpke calculó que antes de 1312 los templarios ya habían fundado la mitad de las localidades que existen actualmente en esa región.

A la muerte de Enrique I de Breslau en 1238, su hijo Enrique II lo sucedió en la Baja Silesia y confirmó las donaciones realizadas por su padre a los templarios. La Orden del Temple había mantenido siempre una buena amistad con el difunto duque y su esposa Eduviges, que a su muerte fue reconocida santa por la Iglesia católica. En su “Vida” oficial se cuenta que un templario caritativo le prestó ayuda en tiempos de necesidad: la duquesa había llevado un cilicio de crines de caballo anudadas atado a su cintura en contacto con la piel a modo de penitencia, pero cuando éste se rompió por el uso no consiguió encontrar un sustituto. Sin embargo, un templario se presentó en la corte y ofreció a la piadosa mujer un saquito que contenía un nuevo cilicio de crines. El obsequio fue recibido por una dama de la duquesa, doña Ana, que, tras abrir el saquito, reprendió al templario por agasajar a una dama con semejante regalo, pero Eduviges la mandó callar, pues el templario, dijo, estaba cumpliendo la voluntad del Señor, y su acción era del agrado de Dios.

La Orden del Temple recibió también otras propiedades en la región, casi todas ellas situadas en las franjas fronterizas dentro del territorio cristiano (entre Brandenberg, Silesia, Pomerania y la Gran Polonia) y en zonas subdesarrolladas. Ninguno de los donantes esperaba en realidad que los templarios combatieran a los paganos o a sus vecinos cristianos en clara expansión. A la orden se le concedió una presencia territorial y simbólica, no militar. (continuará)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Evangelio dominical: Recapacitó y fue


Desde la encomienda de Barcelona queremos compartir la meditación del evangelio dominical de ayer 25 de septiembre.

Curiosamente ayer, los hermanos reunidos en la iglesia de Beade (Orense), mientras asistíamos a la misa oficiada por el padre Emilio, tuvimos la ocasión de escuchar juntos el evangelio de Mateo de boca del mencionado sacerdote.

Se da la circunstancia que días antes, nuestra hermana Sor.++María Luisa, le había pedido al párroco don Emilio que nos prestase la iglesia para poder celebrar la investidura de dos nuevos hermanos: Sor.+Dara y Fr.+Simón.

La respuesta de don Emilio fue: “con la condición de que no hayan ‘cosas raras’ –subrayó. Esa expresión de ‘cosas raras’, nos llamó a todos los hermanos mucho la atención, puesto que en el Temple no existen cosas raras. ¡Cualquier historiador que se precie como tal lo sabe! Son muchos de estos historiadores los que han escrito sobre esta orden monacal y militar -me atrevería a decir que son centenares de libros y artículos los que han sido editados- con el objetivo de esclarecer el funcionamiento del Temple para por Nuestra Amada Iglesia.

Raro es, por ejemplo, ir a una sucursal bancaria, abonar una cantidad para que la transfieran a una cuenta, que te devuelvan el cambio, que seguidamente te extiendan el comprobante conforme esa cantidad ha sido depositada y que después te llamen al teléfono diciendo que ha habido una confusión y que no has pagado. ¡Eso sí que es raro! Quizás lo más sencillo en algunos casos, es no buscarle ningún tipo de lógica a según qué cosas nos pueden llegar a suceder.

Sin más dilación, deseamos desde Temple Barcelona que el sagrado texto que reproducimos a continuación os sea gratificante.

Imagen del hijo que recapacita.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: ‘Hijo, ve hoy a trabajar a la viña.’ Él le contestó: ‘No quiero’. Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: ‘Voy señor’. Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?’. Contestaron: ‘El primero’. Jesús les dijo: ‘Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitareis ni le creísteis.” (Mt 21, 28-32)

Reflexión

Dios de misericordia, que nuestra oblación te sea grata y abra para nosotros la fuente de toda bendición.

Plegaria

Que esta eucaristía, Señor, renueve nuestro cuerpo y nuestro espíritu para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte hemos anunciado y compartido.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Las órdenes militares en el este de Europa: Iª parte


Desde la encomienda de Barcelona, queremos abordar qué repercusión tuvo la Orden del Temple en el este de Europa. Para ello hemos seleccionado un texto de la historiadora especializada en las órdenes militares de la Edad Media, Mrs. Helen Nicholson, de su libro “The Knights Templar”.

Desde Temple Barcelona, deseamos que su lectura os sea atractiva.

Aunque fuera también una región fronteriza, el papel de los templarios en el este de Europa fue algo distinto del que desempeñaron en la península. En el sudeste europeo, el reino católico de Hungría limitaba al sur con los serbios ortodoxos griegos y los búlgaros al este con los cumanos paganos. En el este Bohemia, aunque formaba parte del “Imperio”, no era alemana, sino checa, y a partir de 1198 tuvo sus propios reyes, deseosos de hacerse con más territorio en el este en la medida de lo posible. El reino católico de Polonia, cristiano desde el siglo X, se dividió en ducados a comienzos del siglo XIII, y los duques rivalizaban entre ello para obtener más poder, autoridad y territorios. El reino de Polonia, como una sola entidad, no volvió a instaurarse hasta 1295 y no tuvo de nuevo una monarquía estable hasta 1320.

Toda esa región estaba muy poco poblada y pobremente cultivada en comparación con el resto de Europa. A diferencia de Inglaterra, por ejemplo, donde los bosques primitivos habían sido despojados en 1000 a.C. incluso los “yermos” eran cuidadosamente administrados por la población local, en el este de Europa había grandes extensiones e bosques, montes y pantanos que nunca habían sido cultivadas por la mano del hombre. La revolución económica de los siglos XI y XII, con el consiguiente crecimiento de población, provocó una gran necesidad de tierras en el oeste y el centro de Europa, y muchos campesinos pobres especialmente de Alemania trataron de buscarlas en el este. La mayoría de los príncipes de Europa oriental veían con buenos ojos la llegada de esos colonos, pues una tierra cultivada es sinónimo de riqueza. A los colonos alemanes les fueron concedidos los mismos derechos de arriendo que tenían en su país de origen, en general más favorables que los que disfrutaba la población local.

Los príncipes de Europa oriental se dieron cuenta de que la mejor manera de poblar sus tierras deshabilitadas era poniéndolas en manos de las órdenes religiosas: tanto las monásticas tradicionales –por ejemplo, benedictinos y cistercienses-, como las de “nuevo estilo” –más radicales y acomodaticias- de los agustinos y las órdenes militares. Esas órdenes religiosas disponían del capital necesario para fundar aldeas y pueblos y podían atraer campesinos del oeste europeo deseosos de arrendar tierras en el este. Para incentivar su traslado a esos arrendatarios se les prometería grandes extensiones de tierra y unos términos contractuales muy atractivos. Cuando la tierra rindiera, el donante original podría exigir un pago anual en concepto de arriendo o una parte de la producción. Viniera o no especificado en la carta de donación algún tipo de contraprestación directa, lo cierto es que los donantes se beneficiarían del volumen de comercio en la región, pues éste a su vez generaría riqueza en sus tierras.

Por medio de la donación y la colonización, esos donantes esperaban establecer sus dominios y delimitar sus fronteras. Quien cedía tierras a una orden religiosa demostraba en efecto que en primer lugar debía ponerlas en manos de esa institución, la cual le estaría siempre agradecida y lo compensaría con el pago de una renta.

En resumen, la colonización suponía un aumento de prestigio, riquezas y territorio para el propietario de las tierras. Fue la razón principal de la llegada de órdenes religiosas a la región durante la Edad Media, aunque también hubo otra. Además, esas órdenes podían desempeñar un papel decisivo en la conversión de los no cristianos. Toda Europa de este formaba una franja fronteriza con paganos y cristianos ortodoxos griegos y rusos. Merecía la pena integrar la región en el seno de la Europa cristiana católica no sólo por su extensión, sino también por su importancia desde el punto de vista comercial: los grandes ríos del noreste de Europa son verdaderas vías de acceso al interior del territorio euroasiático.

La cuestión de la frontera pagana fue abordada de modo diverso en las distintas zonas del este de Europa. El intento colonizador emprendido por los caballeros teutónicos en el sudeste de Hungría se vio frustrado en la década de 1220 cuando los hermanos fueron considerados una amenaza para la hegemonía húngara en la región. Los cumanos paganos no representaban una amenaza tan grande como los alemanes, y fueron vistos como aliados a los que había que asimilar, más que como enemigos a los que había que combatir. En el noreste de Europa los príncipes ortodoxos rusos preferían imponer tributos, mientras que los cristianos católicos pretendían convertir y/o conquistar.

Las órdenes militares podían desempeñar un papel importante en las campañas misioneras. Podían colaborar con los misioneros (por lo general monjes cistercienses o frailes dominicos y franciscanos), y encargarse de su protección mientras viajaban para predicar por las tierras paganas. También se encargaban de proteger a los nuevos conversos de los ataques de los que seguían siendo paganos. Podían realizar incursiones en territorio pagano para hacer prisioneros y obtener algún que otro botín, “amansando” a la población en lo que cabría calificar de acto preliminar a la tarea pacífica de los misioneros. Los hombres de Iglesia creían que una demostración de la superioridad militar cristiana servía para persuadir a los paganos a convertirse con mayor prontitud. En 1200 el obispo Alberto de Riga, una nueva ciudad comercial situada en la desembocadura del río Duina en Livonia (la actual Letonia), fundó la Orden de los Caballeros de Cristo, o Hermanos de la Espada, para que lo ayudara en su labor de conversión de livonios, letones y estonios. Es evidente que esta orden tuvo un fuerte impacto entre la población pagana local, y consiguió establecer una sólida autoridad territorial antes de ser derrotada definitivamente en 1236 por los lituanos en la batalla de Saule. Al año siguiente se fusionó con la Orden Teutónica. Del mismo modo, en Prusia, el obispo Cristiano, encargado de convertir a la población de la región, fundó una orden militar local, la Orden del Cristo de Dobrin (la ciudad polaca sede de su cuartel general), que colaboró con los misioneros. Esta orden también se fusionaría con la de los teutónicos en la década de 1230. Tanto la de los Caballeros de Cristo como la de Dobrin fueron órdenes que siguieron unas reglas religiosas inspiradas en la Regla del Temple.

El papel de los templarios en la zona fue mucho menos significativo que el que desempeñaron los teutónicos e incluso los hospitalarios. Llegaron al noreste de Europa bastante tarde y no obtuvieron propiedades importantes hasta la década de 1220. Como esa época se corresponde con el inicio de una cruzada activa contra los prusianos paganos, podría afirmarse que los príncipes de la región comenzaron a favorecer a los templarios por su asociación con la guerra santa, aunque no se pidiera a la Orden del temple que combatiera a los prusianos. Las donaciones de tierras fronterizas fueron llevadas a cabo con la indicación de que se realizaban para contribuir a la guerra que mantenían los hermanos contra el infiel en Tierra Santa, pues los donantes creían que si favorecían a la orden religiosa más estrechamente relacionada con la guerra santa, Dios los ayudaría en su causa.

Sin embargo, hubo regiones del noreste europeo en las que los templarios fueron prácticamente uno desconocidos hasta bien entrada la década de 1220. De hecho, hasta finales del siglo XII, no se tuvo buen conocimiento de ellos ni en el centro ni en el este de Alemania. Pero a medida que los magnates alemanes fueron aumentando su participación en las cruzadas de Tierra Santa y pudieron observar a la orden en acción en los campos de batalla, fueron encontrando cada vez más de su gusto lo que veían. Los magnates de Turingia y Austria desempeñaron un papel notable en la tercera cruzada de 1189-1192, y el landgrave de Turingia participó en la cruzada germana de 1197-1198, mientras que el duque de Austria y el rey de Hungría destacaron en la quinta cruzada de 1217-1221. A partir de finales del siglo XII, los templarios comenzaron a recibir donaciones muy generosas en el Imperio germánico. Esos dones siguieron produciéndose durante todo el siglo XIII y hasta bien entrado el siglo XIV, cuando las donaciones a las órdenes religiosas en general ya habían dejado de ser un hecho habitual en el oeste de Europa. Así pues, cabría afirmar que las cruzadas fueron el factor decisivo de que los templarios siguieran recibiendo donaciones en los países de lengua germánica, gracias a una mayor participación en ellas de los príncipes alemanes. (continuará)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Conociendo a Jesucristo: Gentiles y Samaritanos


Desde la encomienda de Barcelona continuamos con nuestro compromiso en conocer de cerca la vida y obra de Nuestro Señor y Redentor. Para ello hemos seleccionado un nuevo texto del teólogo protestante J.R. Porter de su libro “Jesus Christ”.

En él podemos observar la convivencia que hubo en tiempos de Jesús entre Gentiles y Samaritanos.

Desde Temple Barcelona deseamos que su lectura os sea propicia.

Recreación de Jesús y la Samaritana

Pocos años después de la muerte de Jesús, el embrión de la Iglesia emergió como un cuerpo misionero con centro en Jerusalén. El punto de vista cristiano tradicional es que los líderes de Jerusalén se comprometieron a preocuparse por los judíos conversos, mientras que el apóstol Pablo y su compañero Barrabás se embarcarían en una misión dirigida a los gentiles. (Gál 2, 7-10).

Existen considerables evidencias que indican que el propio Jesús no asumió personalmente esta misión dirigida a los no judíos. Él dijo que había sido enviado “sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt 15, 24). En alguna ocasión, incluso mostró clara antipatía por los gentiles, por ejemplo, describiéndoles como “perros” (Mc 7, 27 y paralelos), un epíteto empleado también en fuentes rabínicas. Cuando Jesús envió a los doce apóstoles a su viaje misionero, les ordenó que no se dirigieran ni a los gentiles ni a los samaritanos (Mt 10, 5).

Este tipo de dichos parece reflejar la verdadera actitud del propio Jesús, ya que él no comulgaba con la práctica ni de la rama judía ni de la rama gentil de la Iglesia primitiva. Vale la pena destacar que los primeros cristianos, en su enfoque de los gentiles y en la cuestión de la circuncisión, nunca apelaron a ninguna enseñanza directa de Jesús sobre estas cuestiones.

No obstante, algunas palabras y acciones de Jesús apuntan en otra dirección. Jesús declaró los doce discípulos se sentarían en tronos en el día del Juicio para juzgar sólo a las tribus de Israel (Mt 19, 28; Lc 22, 28-30), pero ambos evangelios también recogen su afirmación de que aquellos que se sentarán en el reino de Dios son, de hecho, gentiles, los cuales sustituirán a los judíos (Mt 8, 11-12; Lc 13, 28-29). Jesús dijo que había encontrado más fe en un centurión romano que en cualquier otro lugar de Israel (Mt 8, 10; Lc 7, 9) y reconoció la verdad en la afirmación de la mujer cananea de que un gentil podía compartir los privilegios de los judíos (Mt 15, 27-28; Mc 7, 28-29). Escrito está que Jesús sanó no sólo a los judíos sino también a las multitudes que se dirigían a él procedentes de zonas no judías (Mc 3, 7-8 y paralelos).

Estas actitudes opuestas hacia los gentiles reflejan el sentir de los judíos de la época. Es probable que Jesús considerara su ministerio como una preparación de Israel para el inminente advenimiento de la perfecta ley de Dios (Mt 10, 23), mientras que concedía que este mundo también alcanzaba a gentiles y samaritanos.

Así, incluso si concluye que la idea de una misión extendida a todas las naciones emergió sólo después de la Crucifixión (Mt 28, 18-20; Mc 16, 15; Lc 24, 47), una misión de este tipo puede entenderse como un desarrollo legítimo de las palabras y hechos del propio Jesús. En su doctrina existe una marcada corriente universalista, al igual que en la idea de que Dios cuida de todos los hombres y mujeres por igual, e incluso acoge a los enemigos de uno (Mt 5, 43-48; Lc 6, 27-28, 32-36). Uno de los rasgos más característicos del ministerio de jesús fue su compañerismo con los excluidos de la sociedad y su preocupación por ellos: recaudadores de impuestos, pecadores que se habían puesto a sí mismos fuera de la ley judía, samaritanos y minusválidos. Aquí puede verse la raíz del concepto de un evangelio para toda la humanidad, tal y como expresó Pablo: “No hay diferencia de judío y de griego; porque el que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan” (Rom 10, 12).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El gobierno de la Generalitat continuará subvencionando el asesinato de inocentes.


Desde la encomienda de Barcelona queremos compartir una noticia publicada en Forum Libertas y que deja claro una vez más la clase de personajes que nos gobiernan.

Si es doloroso que se produzcan recortes en la sanidad pública, todavía lo es más el que se defiendan políticas a favor de la muerte de los más inocentes de la sociedad: los niños.

Si la crisis es un pretexto perfecto para pegar “el tijeretazo”, ¿por qué no ha “cortado de raíz” las subvenciones abortistas el actual gobierno catalán de CIU que heredó del “tripartito”?.

¿Qué postura ha adoptado el democristiano Duran i Lleida en esta partida presupuestaria?

¿No sería acaso más conveniente gastar ese dinero en educación sexual y en fomentar una cultura de respeto por la vida en lugar de potenciar la muerte?

Quizás algún día, nuestros dirigentes políticos sean capaces de sentir un gran vacío en su interior, abran su mente, encuentren a Dios y acaben pidiendo perdón por el daño irreparable ocasionado a miles y miles de inocentes.

Desde Temple Barcelona, les invitamos a la reflexión.

Fotografía de los líderes del actual gobierno catalán.

ForumLibertas.com

La Generalitat de Catalunya destinará 3,5 millones de euros a dos clínicas de Barcelona para realizar alrededor de 13.000 abortos quirúrgicos durante un año.

Así lo refleja la resolución del contrato convocado en marzo por el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) para gestionar la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) por la vía pública.

Dicho contrato, al que ha tenido acceso Europa Press, contempla un gasto estimado de 14,2 millones de euros durante los próximos cinco años, si bien la Conselleria de Salud se reserva la potestad de revisar el funcionamiento de la prestación por parte de la Clínica d'Ara Agrupación Tutor Médica y el Centro Casanovas de Ginecología y Planificación Familiar, los dos centros escogidos.

Las dos clínicas son las únicas que se presentaron al concurso, y la primera prevé realizar 920 abortos mensuales frente a los 148 de la segunda, lo que arroja un cómputo global de 13.000 abortos al año, alrededor de la mitad del total de IVE que se produjeron en 2009.

De este modo, la Generalitat pone en marcha el plan diseñado para asumir el cambio en la legislación realizada por el Gobierno central en 2010, que contempla el aborto libre hasta la semana 14, y que pretende también priorizar el aborto farmacológico durante las primeras siete semanas del embarazo.

De momento diez ambulatorios y hospitales están autorizados en Catalunya para la dispensación de la píldora abortiva RU-486, si bien Salud trabaja en la acreditación de otra decena de centros.

Así, la Conselleria prevé que aquellas mujeres que acuden a cualquiera de los centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (Assir), una vez informadas de las alternativas y ayudas que existen en caso de querer seguir con el embarazo, sean redirigidas a los ambulatorios que dispensan fármacos abortivos, a las dos clínicas ahora acreditadas o bien, si el embarazo presenta complicaciones específicas, hacia alguno de los hospitales de referencia que ya vienen realizando las intervenciones quirúrgicas más complicadas.

Fuentes de la Conselleria han explicado a Europa Press que el nuevo modelo estará plenamente vigente en unas tres semanas, lo que evitará que las mujeres que deciden abortar tengan que avanzar el dinero para luego solicitar el reembolso, como han hecho 6.800 mujeres durante el último año.

Entre 260 y 1.300 euros

Las tarifas que recoge el contrato público señalan que el precio de una IVE va desde los 260 hasta los 1.300 euros, según la semana de gestación y el tipo de intervención que se realice, siendo la opción más cara el aborto que se practica entre la semana 20 y 22 con anestesia general o sedación.

En 2009 Catalunya registró el primer descenso de la historia en el número de abortos practicados, un 3,3% que dejó la cifra total en 26.000, que además ahora se practican con menos semanas de embarazo de media --más de la mitad se producen antes de la octava semana--. Este hecho evidentemente viene condicionado por la dispensación de la “píldora del día después” sin receta médica en las farmacias.

Las farmacias catalanas venden cerca de 9.000 píldoras postcoitales de emergencia cada mes, sin computar las que dispensan en las redes sanitarias, según los últimos datos dados a conocer en marzo.