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viernes, 29 de octubre de 2010

Personajes de La Biblia: Los Reyes Magos


Hoy desde la encomienda de Barcelona, queremos continuar con el apartado dedicado a los protagonistas más importantes de las Sagradas Escrituras.

Esta vez le toca el turno a unos personajes muy entrañables para todo cristiano y que salpican de ilusión (sobre todo a los niños) la noche del 5 de enero. Se trata como ya habrán averiguado de los tres Reyes Magos de Oriente.

Pero, ¿quiénes eran en realidad estos “magos”? Gracias al siguiente texto que deseamos compartir con todos los seguidores de Temple Barcelona realizado por el teólogo protestante J.R. Porter y publicado en el libro cuya traducción al español es “La Biblia”.

Confiamos que de buen seguro, os gustará.

Ilustración de los Magos de Oriente siguiendo a la estrella.

El relato de Mateo sobre los “magos de Oriente” (Mt 2) cumple la misma función que las narraciones de Lucas acerca de los pastores y de Simeón y Ana. En tanto que extranjeros que rinden homenaje a Jesús presagian la futura difusión de la fe cristiana por el mundo de los gentiles. Cabe la posibilidad de que el relato de la Estella que guió a los Reyes Magos hasta Jesús se base en un fenómeno natural insólito que se produjo en la época (se ha señalado, por ejemplo, que hacia el 10 a.C., el cometa Halley fue visible), pero no es ésta la preocupación principal del evangelista.

Al igual que otros pueblos, los judíos creían que los astros y los planetas servían de señales y presagios que revelaban la voluntad divina. Probablemente el relato de Mateo entronca con la Biblia: en Números, el adivino Balaam vaticina que “Una estrella saldrá de Jacob” (Núm 24, 17). El judaísmo interpretó esta señal como alusión al Mesías, y el movimiento mesiánico judío contrario a Roma (132-135 d.C.) llamó a su jefe Simón Bar Kosebá, que significa “Simón, hijo de la estrella”. Mateo afirma que la estrella, cuya salida vieron los Reyes Magos, era la del rey de los judíos, y diversos salmos interpretados en la época con un sentido mesiánico mencionan que los Reyes Magos ofrecieron regalos a un monarca israelita. De suma importancia es el pasaje de Isaías, que fue interpretado con un discurso dirigido al Mesías: “Caminarán las nacions hacia la luz, los reyes hacia el fulgor de tu aurora”. Poco después menciona los camellos que transportarán oro e incienso para honrar a Dios (Is 60, 6). Estos fragmentos sirvieron de origen a la convicción de que los visitantes fueron tres reyes.

El original griego llama “magos” a los visitantes, palabra que describe a los que practicaban las artes mágicas orientales. Originalmente fueron un clan medo que, con el paso del tiempo, formaron la casta sacerdotal de Persia. En tiempos de Jesús, los magos eran los practicantes profesionales de diversos tipos de conocimientos mágicos, como la interpretación de los sueños y la astrología. Aunque se extendieron por toda la zona mediterránea, siempre existió la conciencia de que los magos habían surgido en el Oriente más lejano, como demuestra el Evangelio según Mateo. En otras partes del Nuevo Testamento, los magos no figuran con una perspectiva tan positiva. En Hechos, las artes mágicas del mago Simón (Act 8, 9-24), del mago y falso profeta judío Bar Jesús y de Elimas (Act 13, 6-12) son superadas por los apóstoles de Cristo. El filósofo judío contemporáneo de la época Filón de Alejandría muestra una alta estima por los auténticos magos y ataca a los charlatanes que pervierten sus prácticas. Mateo refleja la visión positiva que Filón tiene de los magos, pues su saber les permite reconocer la importancia de la estrella y la categoría regia de Jesús (Mt 2, 2); además, poseen la capacidad de recibir un mensaje divino en un sueño (Mt 2, 12).

A diferencia de Lucas, Mateo considera Belén la ciudad natal de José y María, consigna que Jesús desciende de la progenie real del rey David (Mt 1) y añade que sus padres tienen una casa en dicha ciudad (Mt 2, 11). En Jerusalén los astrólogos preguntan dónde ha nacido el rey de los judíos (Mt 2, 2) y los sumos sacerdotes y los escribas responden que la profecía ha designado Belén como el sitio del que saldrá el “pastor”, el verdadero gobernante de Israel (Mt 2, 4-6). De esta forma, Herodes conoce el lugar de origen del niño, pero no a su familia; sólo los visitantes de Oriente son conducidos por la estrella hasta la casa donde Jesús se encuentra.

jueves, 28 de octubre de 2010

La “política exterior” del Temple


Desde la encomienda de Barcelona, queremos tratar un tema interesante: la diplomacia del Temple en Oriente.

Nos ha parecido sensato el ofrecer a todos los lectores de Temple Barcelona, la posibilidad de ver a los templarios no siempre con la espada en mano, sino también pactando con sus enemigos, potenciando de esta forma la paz entre cristianos y musulmanes.

Para ello hemos seleccionado un texto del escritor francés Michel Lamy, y que ha sido publicado en el libro “La otra historia de los templarios”.

Esperamos desde esta vuestra casa, que su contenido lo encontréis atractivo.

En cualquier caso, los caballeros de la Orden del Temple, incluso cuando estaban convencidos de comprometerse en una táctica que no conducía sino a la catástrofe, se mostraron siempre solidarios con los demás cruzados y no les abandonaron jamás. Así fue, ante Mansura, el 8 de febrero de 1250. habían puesto en guardia al conde de Artois, hermano del rey, previniéndole de que era una locura tratar de tomar la ciudad. El conde les tachó de cobardes. El Gran Maestre Guillaume de Sonnac palideció ante el insulto y respondió que los templarios no acostumbraban tener miedo y que le acompañarían. Pero les previno también de que ninguno regresaría probablemente con vida. Y, en efecto, fue una masacre. Los caballeros cayeron bajo las flechas y las cimitarras de los mamelucos y únicamente tres lograron escapar.

Los templarios tuvieron también que combatir la locura de san Luis, que no pensaba más que en pelear, convencido como estaba de los derechos que asistían a los ejércitos francos, y que fue el responsable de algunos de los más espectaculares desastres de estas guerras orientales. Se acostumbraba a ver en este rey a un personaje adornado de todas las prendas y virtudes. ¡Qué error! San Luis, rey de la cruzada contra los albigenses y de la masacre de poblaciones del Languedoc, fue también quien se alzó contra los tratados firmados entre los templarios y el sultán de Siria. Humilló al Gran Maestre y a los dignatarios de la Orden y les obligó a pedir perdón, en presencia del ejército entero, descalzos, como a vulgares penitentes, por haber firmado un tratado con unos enemigos. Hizo desterrar de Tierra Santa a Hugues de Jouar, que habái negociado para la Orden. El fanatismo de este rey no había de tener otro efecto que arrastrar a sus hombres a la masacre y ello gratuitamente. Lo que los templarios habían sabido ganar unas veces arma en mano y otras negociando, san Luis sabía perderlo haciendo además masacrar a sus hombres. Tal como escribe Georges Bordonove:

“No había muchas razones para admirar en san Luis ni al estratega ni al diplomático: era más el príncipe de las oportunidades fallidas que un gran capitán”.

Moralmente, tuvieron en ocasiones que sufrir atrozmente teniendo que pasar por cobardes cuando nunca retrocedieron, y luego viendo caer a la flor y nata de la caballería europea, porque tal barón o rey megalómano o iluminado creía que su única presencia era una garantía de victoria. ¡Cuántos templarios cayeron en combate, por nada más que por el orgullo de estos locos!...

La política de la Orden era ante todo realista. Habían comprendido que sabía dividir para reinar y que, de todos modos, era imposible batirse en todos los frentes a la vez. Por otra parte, las quince plazas fuertes que poseían albergaban detrás de sus murallas a una importante población musulmana. Maltratarla hubiese sido un suicidio. Lo prudente era, pues, respetar las costumbres locales e incluso la religión musulmana, y aliarse con determinados príncipes del Islam para congelar el juego al menos en un frente o en otro. Es cierto que desempeñaron a veces un papel singular de árbitros entre los reinos turcos de Siria y el califato fatimí de El Cairo.

Ello se desarrollaba siempre en el más profundo respeto mutuo. Además, los musulmanes tenían a los templarios en muy alta estima y les pedían frecuentemente que salieran fiadores de la ejecución de los acuerdos que en ocasiones firmaban con los príncipes cristianos como Ricardo Corazón de León. Hay que decir que este último no era hombre de palabra. Así, a pesar de las negociaciones con Saladino y de los intercambios de presentes, tuvo la inelegancia de hacer pasar por el filo de la espada a dos mil quinientos prisioneros turcos.

Los templarios supieron ser fieles a sus alianzas. Firmaron, entre otros, acuerdos duraderos con Damasco, en especial para luchar contra el atabeg de Mosul. Lo esencial era impedir que todas las fuerzas del Islam fueran reunidas bajo una sola mano, pues en dicho caso los cruzados no habrían podido hacerles frente.

Del bando musulmán, algunos grandes caudillos, como Nur-al-Din, intentaron esta unificación. Conscientes del peligro, los templarios ayudaron al rey Amaury I a firmar un acuerdo con el Califa en Egipto. La embajada, que incluía a Hugo de Cesarea, a Guillermo de Tiro y al templario Geoffroi Foucher, debía mucho a las negociaciones llevadas a cabo por la Orden del Temple con el visir Chawer. Así, el ejército egipcio se sumó a los francos para luchar contra Sirkuk, al que enviaba Nur-al-Din. Un hombre excepcional acompañaba a Sirkuk: Salahal-Din, más conocido posteriormente con el nombre de Saladino.

Finalmente el conjunto de las operaciones se saldó con el tratado de paz firmado entre Amaury I y Sirkuk, y Saladino fue el huésped de Amaury durante varios días. El rey franco le prestó incluso unos navíos para repatriar a sus heridos más cómodamente. Así, en 1167, como consecuencia de la campaña de Egipto, los francos pudieron presentarse como verdaderos árbitros de los conflictos regionales. Crearon una especie de protectorado franco en Egipto, dando razón a la política de los templarios.

Desgraciadamente, el rey Amaury I violó el tratado, apoderándose de una ciudad y masacrando a todos sus habitantes Chawer se alzó entonces contra él, no dudando en emplear la táctica de poner tierra quemada por medio incendiando los arrabales de El Cairo. Los templarios se habían negado a participar en la violación del tratado y a partir de ese momento, furiosos, desarrollaron una política propia, se negaron en general a comprometerse como garantes de ningún tratado al faltar los barones francos demasiado a menudo a su palabra.

Rápidamente, Saladino se convirtió en el dueño y señor de Egipto, circunstancia que aprovechó, en 1171, para suprimir el califato fatimí de El Cairo, acabando así al mismo tiempo con el cisma religioso y reunificando todo el Oriente Próximo bajo la fe sunita, lo que los templarios querían evitar a toda costa.

La Orden buscaba de forma permanente soluciones de paz duraderas, pero ¡con dificultades! A mediados del siglo XIII, Armand de Périgord podía escribir al Maestre de la Orden en Inglaterra:

“El sultán de Damasco y el señor del Krac han devuelto inmediatamente al culto cristiano todo el territorio de este lado del Jordán, salvo Nabulus, San Abraham y Beissen. No cabe duda de que esta situación feliz y próspera podría durar largo tiempo si los cristianos de este lado del mar quisieran a partir de ahora aceptar esta política. Pero, ay, cuántas gentes en esta tierra y en otras partes nos son contrarias y hostiles por odio y por celos. Por ello, únicamente nuestro convento y nosotros, con la ayuda de los prelados de la Iglesia y de algunos pobres barones de la tierra que nos ayudan como pueden, aseguramos la carga de la defensa”.

Los reyes, tras haber galleado; dando lecciones a todo el mundo, a imitación de san Luis, regresaban a Europa salvo si habían perdido la vida sobre el terreno, de…enfermedad. A los templarios no les quedaba entonces más remedio que hacer frente a las consecuencias catastróficas de las campañas de los soberanos y reconstruir pacientemente y con tesón lo que el orgullo regio había destruido. Verdad es que no conviene generalizar, pero en principio aquellos que no hacían más que cruzar a Oriente, con ocasión de una cruzada, resultaban más perjudiciales que útiles y, por si fuera poco, despreciaban a quienes vivían en el lugar y habían adoptado a veces algunas costumbres locales.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Un miembro de la Generalitat de Catalunya compara a Benedicto XVI con un imán radical.


¡Más madera!, como diría Groucho Marx a sus hermanos mientras quemaban prácticamente todo el tren. Esta escena que forma parte de la película “Los hermanos Marx en el Oeste”, estrenada allá por el año 1940, escenifica a las mil maravillas en lo que se ha convertido la política en España.

Se acercan las elecciones al “Parlament de Catalunya”; ya se ha puesto en marcha la maquinaria propagandística para las autonómicas catalanas y comienzan a asomar las cabezas los que tienen que hacer el “trabajo sucio”. Este es el caso de Oriol Amorós, el responsable de inmigración para la Generalitat de Catalunya y miembro de ERC; partido que trabaja por la exclusión de Catalunya del Reino de España.

Cualquier cosa es buena para avivar las llamas de la discordia, de tornar el panorama lo más agudo posible para crear incertidumbre y aprovecharlo en beneficio propio para acaparar el centro de atención. Hay que movilizar a la tropa para dar a sus miembros alguna esperanza. Una esperanza que hace tiempo dejaron de tener, aquellos que veían en el separatismo de España, la solución a todos los males endémicos de Catalunya, provocados precisamente por el antagonismo hacia la unión como mecanismo de pluralidad democrática que defienden la mayoría de españoles.

Como llegar a la sociedad catalana explicando un programa electoral que ya no es rentable, después de ocho años formando parte del “govern de Catalunya”, han demostrado sobradamente lo que no son capaces de hacer (tener contentos a la mayoría de catalanes), ahora utilizan la visita del Santo Padre para demostrar que también están en contra de la religión mayoritaria en España, la religión católica. Y qué mejor publicidad que cargar contra el Papa.

Con estas afirmaciones, esta clase de personajes difícilmente pueden dar imagen de tolerancia, objetividad y tranquilidad. Más bien todo lo contrario.

Queremos compartir con todos los seguidores de Temple Barcelona la noticia en cuestión y que hemos recogido de la página Forum Libertas.

Fotografía de Oriol Amorós (derecha de la imagen) con los hermanos Marx (Joan Laporta, Joan Puigcercós y Jordi Portabella) con antorchas en las manos.

ForumLibertas.com

El máximo responsable de la política de Inmigración en Cataluña, el miembro de ERC Oriol Amorós, comparó al imán de una mezquita de Lleida, Abdelwahab Houzi (conocido por sus posturas radicales), con el Papa Benedicto XVI y afirmó que “son dos visiones bastante conservadoras y retrógradas de sus propias religiones”.

El secretario de Inmigración de la Generalitat de Cataluña afirmó a la emisora Rac-1 al ser interrogado sobre el hecho de que algunos partidos que critican la visita del Papa y aplauden al imán de Lleida que: “Me lo pone difícil a la hora de escoger. Son dos visiones bastante conservadoras y retrógradas de sus propias religiones”. Amorós, consciente de lo que acababa de decir matizó: “posiblemente, ganaría el imán” ya que su caso es “bastante más grave”.

El imán de la mezquita de la calle Nord de Lleida acumula un largo historial de polémicas por los excesos de aforo del centro religioso que ha obligado a los Mossos d’Esquadra a clausurarla en diversas ocasiones.

Horas después, en declaraciones a El Periódico, el político, lejos de retractarse, se confirmó en sus declaraciones: “Mantengo que los dos representan visiones conservadoras de sus religiones. En un caso, el del Papa, muy conservadoras, y en el otro, muchísimo más todavía”. No obstante, Amorós, a pesar de haberlos comparado explícitamente, quiso matizar al ser consciente de que “no son ni representan lo mismo”.

Con este nuevo ataque político a la visita de Benedicto XVI a Barcelona los próximos 6 y 7 de noviembre, Montilla sigue observando impasible cómo le salen enanos dentro del propio Tripartito. Su asociación política le está reportando los desplantes de ERC e ICV en contra de una visita que el presidente de la Generalitat espera con anhelo para salir en la foto junto al Santo Padre en las vísperas de unas Elecciones nada halagüeñas para él. Si antes fue el teniente alcalde de Acción Social y Ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona, el miembro de ICV Ricard Gomà, el que atacó duramente la visita del Santo Padre a Barcelona llamándolo “la cara más rancia y más oscura de la Iglesia católica”, ahora Amorós se suma a la retahíla de ataques contra el Papa tildándolo de “retrógrado”.

Ya se pide la dimisión “fulminante”

La presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, ha pedido el cese “fulminante” de Amorós, por equiparar al Papa con el imán Abdelwahab Houzi ofendiendo así a los creyentes.

En declaraciones a los periodistas, ha asegurado que Amorós ha insultado a millones de españoles y catalanes “porque es una ofensa insultante y debe ser fulminantemente cesado”.

Camacho ha remarcado que si Montilla no lo cesa, “hará suyas” las palabras del secretario, asegurando que el Tripartito “no podía acabar peor”.

La visita del Papa “no tiene precio”

El PSOE intenta calibrar en renta política y electoral la visita del obispo de Roma a la Ciudad Condal y a Santiago de Compostela, por ello procura calmar las aguas y las críticas que de algunos ámbitos se están dirigiendo al viaje pastoral.

En este sentido, el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, ha asegurado que el “valor” de la noticia de la visita del Papa a Santiago y de la proyección mundial “no tiene precio” y ha rechazado las críticas sobre los costes de la visita de Benedicto XVI, puesto que los beneficios “serán mucho mayores”.

Durante su participación en el programa Onda, de Onda Cero-Galicia, ha explicado que, cuando presentaron las credenciales, el Papa ya le había hablado de Santiago y había destacado las “similitudes” de su Baviera natal con Galicia.

“Este viaje se ha hecho porque el Papa quiere ir a Santiago, quiere ser peregrino y conocer la ciudad de Santiago. Estoy convencido de que los vecinos le recibirán con cariño, devoción y afecto”, ha manifestado.

martes, 26 de octubre de 2010

El ajuar templario


Desde la encomienda de Barcelona queremos tratar un tema que hemos considerado de interés; puesto que formaba parte directa del combate y de la vida cotidiana de un templario.

Se trata pues de su ajuar. Para ello hemos extraído el siguiente texto publicado en el libro “Codex Templi”, el cual ha sido realizado por el investigador español D. José Luis Delgado Ayensa.

Desde este humilde rincón, deseamos disfrutéis con su lectura.

Cuando un caballero entraba a formar parte de la Orden, se le entregaba un ajuar completo, del que debía hacerse totalmente responsable; no podía deshacerse de ninguno de los objetos y prendas que se le cedían. Los templarios recibían dos pares de fajas de paño, una pelliza, dos calzones, un sayo, una capa, dos mantos –de los cuales uno iba forrado con una piel de poco coste y lujo-, una túnica, dos camisas, un cinturón ancho de cuero, un bonete de fieltro y otro de algodón. Además de este bien dotado ajuar de ropajes, el templario recibía una servilleta, una toalla, un jergón –una especie de colchón-, dos sábanas, una manta ligera y otra gruesa –que debían ser de color blanco o negro o rayas blancas y negras, pues éstos eran los colores representativos del Temple-.

Como ajuar militar, cada hermano recibía una cota de malla, que se fabricaba en cuero, en la cual se insertaban anillas o placas metálicas; la cota cubría cuello, hombros, torso y espalda; se le daba también un yelmo que cubría por completo la cabeza; este yelmo sólo tenía una serie de aberturas frontales, a modo de visor rectangular, y respiraderos; unas calzas de malla, que se anudaban en la parte posterior de la pierna; unos zapatos de armas; un casco que cubría la cabeza por su parte posterior pero dejaba el rostro al descubierto y otro con los bordes abatidos.

El armamento del templario también reflejaba el doble carácter militar y religioso de la Orden. Llevaban una espada recta con doble filo y la punta redondeada; esta espada no debía ser lujosa ni podía tener inscripción alguna. Probablemente sólo estaban “marcadas” con la cruz paté, el emblema de la Orden y quizá llevaban la inscripción de su divisa: “Non nobis Domine, non nobis, sed Nomini tuo da gloriam” (“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu Nombre da la gloria”), del prólogo de la Regla de San Benito, párrafo 30). También se les proveía de un escudo ovalado –que en su extremo inferior adoptaba una forma triangular-, de madera, forrado en metal por su parte interior y en cuero por la exterior; además, los monjes-guerreros tenían tres cuchillos: uno para cortar la carne y los alimentos, otro como arma de combate propiamente dicha (un puñal) y una navaja recta.

Cada templario tenía derecho a llevar tres caballos con su equitación completa, un caldero, un cuenco para medir la cantidad de comida de sus caballos y tres pares de alforjas.

Como soldados prestos al combate, era imprescindible que los templarios estuvieran en forma y que no se entregaran a la molicie. El soldado templario debía entrenar a diario, independientemente de que se hallara en una encomienda situada en Europa o batallando en ultramar. Pero es un error –bastante frecuente- creer que tanto los templarios como los caballeros cruzados en general eran “superhombres” con una corpulencia enorme que les permitía manejar armas pesadísimas.

Unos y otros usaban las llamadas espadas “de mano”: su peso debía de estar entre los 1.300 gramos y los 1.600 gramaos y la longitud de su hoja probablemente no superaba los 85 centímetros. Hay que recordar que las armas de la Edad Media estaban pensadas y fabricadas para la batalla y, por tanto, no pueden compararse con las imitaciones actuales, cuya única función es el ornamento. Si la gran mayoría de nobles y príncipes cruzados se cuidaban mucho de que sus espadas fuesen ligeras, resistentes, afiladas y equilibradas, los caballeros templarios debieron de ocuparse aún más de todos estos aspectos: la espada era su “instrumento de trabajo”. Respecto a la ostentación y el lujo en las armas, la Regla Primitiva prohibía cualquier clase de ornamento que no fuese puramente funcional; todo aquello que fuera superfluo no habría hecho sino incrementar el peso de la espada o del escudo.

Los aficionados a la arqueología bélica habrán observado que, muy a menudo, las espadas medievales tenían una acanaladura en el centro, en ambos lados de la hoja. Los especialistas han discutido cuál podría ser la función de esta hendidura; algunos autores advierten que la acanaladura permitiría la entrada de aire en las heridas y ello provocaría un efecto mortal inmediato en su víctima. Pero es más probable que esta característica sólo contribuyera a disminuir el peso de la hoja, sin riesgo de perder consistencia. La espada es un arma poderosa y letal: no necesita de artificios para infligir heridas mortales. Una vez asestado el golpe, los daños ya eran suficientemente graves como para poder causar la muerte sin necesidad de acudir a otras estrategias rebuscadas, como la famosa acanaladura.

Dadas las necesidades de la Orden del Temple en Tierra Santa y la extensa red de encomiendas situadas en Europa, con capacidad para abastecer de cualquier recurso a la Orden, es muy posible que los templarios fabricaran sus propias espadas, cotas de mallas, escudos, etcétera. Sin embargo, debe recordarse que las espadas eran más bien escasas en los ejércitos cristianos. Sólo los reyes, príncipes, nobles y caballeros utilizaban estas armas. La tropa común solía emplear hachas, mazas y otros instrumentos de muerte. El caso templario es excepcional en este punto: la organización tenía que proveer a todo el contingente de caballeros desplazados a ultramar, a los hermanos sargentos, a los escuderos, etcétera, de modo que las forjas del Temple, probablemente estaban equipadas con los mejores recursos y, quizá, eran las factorías más avanzadas de su época.

Vale la pena detenerse, siquiera un instante, en el antiguo, misterioso y complicado arte de la forja de espadas. El oficio de forja eran en la Edad Media –lo sigue siendo en la actualidad- un arte complejo, rodeado de secretos celosamente guardados. El maestro forjados estaba envuelto en un halo de misticismo: era el artesano que moldeaba el poderoso hierro, el que daba forma de cruz a un objeto de muerte, el que creaba espadas únicas a las que se le daban nombres gloriosos, el que sacaba del fuego al objeto con el que se investía a los caballeros…Una buena espada era un tesoro de valor incalculable. El aprendiz de maestro forjados había de pasar muchos años aprendiendo el manejo de las herramientas, la composición exacta de las distintas aleaciones y las diferentes formas de tratar a las mismas; eran secretos transmitidos de generación en generación por los maestros forjadores. La hoja de una buena espada había de tener un filo cortante, pero debía trabajarse de tal modo que no se corriera el riesgo de que pudiera quebrarse o doblarse a causa de un golpe fuerte. Para ello, los maestros forjadores endurecían el hierro aleándolo con carbono, cuidándose mucho de aportar la cantidad exacta de cada uno de los elementos de la aleación, para no obtener un acero demasiado quebradizo, a causa de una excesiva cantidad de carbono o, por el contrario, un acero demasiado blando que, aún siendo difícil de quebrar, pudiera deformarse con facilidad y perder el filo. Para la forja utilizaban, preferentemente, mineral obtenido del fondo de los ríos, más puro que el de las minas, aunque se usara este último si escaseaba el primero. En un horno se mezclaban la cantidad de hierro deseada con su correspondiente cantidad de carbón vegetal; el fuego unía los dos materiales y se obtenía un lingote de acero con un contenido en carbono superior al uno por ciento. Para que el acero tuviera la consistencia adecuada, el proceso se realizaba a una temperatura que oscilaba entre 750 y 900 grados centígrados. Conseguir la temperatura exacta y mantenerla constante era fundamental, tanto como acertar con la aleación correcta de hierro y carbón; de modo que las forjas se solían emplazar en las cercanías de algún bosque, para tener la posibilidad de procurarse madera de una manera constante y, así, poder mantener vivo el fuego. Una vez que se había obtenido el lingote, que solía ser de pequeño tamaño, se procedía a su modelado a base de golpes de martillo. Para conseguir una buena espada, lo habitual era unir varios lingotes modelados que, en ocasiones, poseían distinta composición, dependiendo de la zona del arma: la punta de la espada o la cruz debían tener distintas características. Después, las distintas piezas se soldaban golpeándolas continuamente hasta conseguir una sola pieza. La última fase de la forja era el templado. El templado era otro de los procesos clave en la realización de una buena espada de acero. El mejor maestro forjador era aquel que pudiera controlar la temperatura del horno, las cantidades de la aleación y, sobre todo, el templado de la espada. Con el proceso de la forja, el acero resultante sería bastante rígido, pero quebradizo, de modo que se procedía a enfriarlo bruscamente, sumergiendo la pieza en agua o aceite, para conseguir que la hoja resultase, además de dura, flexible y resistente. Este proceso se repetía cada vez que el acero se calentaba para su moldeado y, finalmente, la operación se efectuaba nuevamente una vez acabada la espada. De la destreza del artesano para controlar el tiempo y la rapidez de enfriamiento dependía la dureza, flexibilidad y resistencia de una buena espada.

Otro de los elementos bélicos de uso común entre los caballeros templarios era la cota de malla; esta pieza era muy útil para protegerse de las flechas disparadas por los arqueros a caballo de los ejércitos musulmanes. Los artesanos de las encomiendas templarias hacían las mallas cortando finas planchas de hierro, trabajadas hasta que obtenían un grosor adecuado. Las planchas se cortaban después en tiras. Cuando tenían las tiras preparadas, las enrollaban para formar unos muelles espirales, de los cuales cortaban más tarde los anillos correspondientes. Una vez cortados, los anillos eran taladrados para, acto seguido, unirlos entre sí y colocarles un remache que dejara sellada la unión. Dado que en una cota de malla era común utilizar entre 15.000 y 30.000 anillos, puede imaginarse fácilmente que estas piezas requerían un trabajo inmenso. Un buen artesano era capaz de fabricar una cota de malla en unos seis meses, aunque habitualmente los herreros no trabajaban solos. En la confección de la cota de malla participaban también los aprendices: éstos preparaban los anillos y el experimentado maestro se ocupaba de enlazarlos posteriormente.

Con seguridad, los guerreros sarracenos de Tierra Santa observaron a los caballeros templarios con temor y admiración: frente a ellos estaban aquellos hombres sobre sus caballos, vestidos completamente de blanco, con sus yelmos y sus cotas de malla reluciendo tras las nubes de polvo del desierto, y con sus espadas reflejando el brillo del sol, como envueltas en fuego. Esta imagen de los caballeros templarios debió de ser, por sí misma, impactante y desalentadora. Desde el punto de vista psicológico, la apariencia casi sobrenatural de las huestes templarias tuvo que mermar forzosamente los ánimos de los ejércitos musulmanes.

lunes, 25 de octubre de 2010

Símbolos cristianos: la puerta


Continuamos nuevamente con el apartado dedicado a los símbolos cristianos. Hoy le toca el turno a “la puerta”. Pero para poder profundizar más sobre esta cuestión primero comentaremos que la puerta lleva siempre implícito “el umbral” y que por tanto debemos verla como un posible cambio; tanto desde un punto de vista espiritual como también material. Pero para que pueda producirse ese “cambio”, primero deberemos atravesar dicha puerta.

Pero centrémonos en los evangelios. El significado que le da Cristo a “la puerta”, es el de un cambio en la manera de actuar como también de contemplar el mundo por parte de la humanidad; acentuándose más aún en sus seguidores.

Veamos que nos ofrece Juan el Evangelista a este respecto:

"En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas”. (Jn, 10, 1-2)

Y continúa diciendo:

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
Entonces Jesús les dijo de nuevo: "En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto”.
(Jn 10, 6-9)

Sin ánimo de equivocarnos, aquí Nuestro Señor nos indica que debemos actuar sin secretos ni mentiras, entrando por la puerta y no escalando para no ser vistos. Si hacemos caso a los que nos dice, no sólo seremos buenos a los ojos de las personas, sino también a los ojos del Altísimo quien nos recompensará por nuestros actos.

Ahora continuaremos por lo que nos dice el evangelista Lucas:

“Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos". Y él les responderá: "No sé de dónde son ustedes". (Lc 13, 24-25)

Lucas nos transmite la idea de ese cambio desde un punto de vista meramente espiritual, y pone un dueño, a Dios que está en el interior del “recinto”, lo que viene a decir que, sólo si entran a ese recinto, estarán a salvo.

Lucas nos añade además que esa puerta es “estrecha”, lo que quiere decir que acceder al otro lado implica grandes sacrificios y que no todo el mundo estará dispuesto a asumir. Será por tanto esa conducta negativa a los ojos del Señor, que no viendo buenas obras, no les reconocerá y por tanto no les ofrecerá la posibilidad de “cambiar de plano”.

Concluyamos finalmente con el texto del Apocalipsis, donde Juan, el redactor del mismo, también nos habla sobre la Puerta.

“Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”. (Ap 3, 20)

Y nos dice en el siguiente capítulo:

Después tuve la siguiente visión: Había una puerta abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una trompeta, me dijo: “Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben suceder en seguida”. (Ap 4,1)

Juan nos dice claramente que Dios no es hermético, que no sólo espera a que abran La Puerta donde Él se encuentra, sino que es capaz de ir a las puertas de los demás para acceder a su interior. Por tanto Cristo nos invita a que le dejemos entrar en nuestro corazón.

En cambio, en el cuarto capítulo, Juan nos dice claramente que La Puerta es Dios, que está en el Cielo, y le invita a entrar y entender las cosas que han de suceder.

viernes, 22 de octubre de 2010

¿Existieron prácticas obscenas en el Temple?


Queremos hoy abordar un tema que siempre ha causado cierto revuelo y al mismo tiempo desconcierto con uno de los cargos imputados a los templarios durante el proceso de acusaciones hacia la Orden del Temple.

Para ello queremos analizar esta acusación, bajo el trabajo realizado por el historiador francés Michel Lamy y que ha sido publicado en su libro “La otra historia de los templarios”.

Deseamos que su contenido sea de vuestro agrado.

Ilustración de la época, donde se acusa a los templarios de sodomía.

Si hemos de creer las acusaciones lanzadas en su contra, los templarios habrían coqueteado con ese mundo del revés cuyo príncipe es el demonio, universo de negación y de los valores invertidos. En cierto modo, en tanto que inversión, la acusación de sodomía de la que fueron objeto les unía en la concepción de la época a un culto satánico.

La sodomía como práctica corriente entre hermanos de la Orden es una acusación que ha sido muy a menudo, ampliamente comentada. La importancia que se le ha dado haría pensar que algunos la consideraban menos como una desviación que como un verdadero elemento de culto. Ahora bien, conviene precisar no obstante que la mayor parte de las confesiones fueron obtenidas bajo tortura y que nada hace pensar en unas ceremonias organizadas a este respecto. Se trataba de comportamientos individuales, que no sabemos si eran tolerados o no por la Orden, y no una constante de ésta. Adelantémonos a decir que, oficialmente, esta práctica era duramente castigada de ser comprobada. Además, la Orden se había organizado más bien a fin de impedir tales actuaciones, pero sobre todo a fin de no estimularlas. Así, cuando descansaban en sus dormitorios comunes, los templarios estaban obligados a conservar bragas y calzones. Una luz debía brillar toda la noche para evitar que en la oscuridad…

Es sorprendente que, incluso bajo tortura, algunos caballeros se hubieran negado a reconocer este vicio. Muchos de ellos declararon que, en el momento de su ingreso en la Orden, esta práctica les había sido señalada como permitida. El hermano de Bois-Audemar precisaba:

“Él me dijo que si alguna calentura me incitaba a ejercer mis instintos viriles, hiciera acostar a alguno de los hermanos conmigo y tuviera comercio carnal con él; y que, del mismo modo, yo debería permitirlo a la recíproca a mis hermanos”.

La mayoría testimoniaron en este sentido, pero declaraban igualmente no haberlo hecho jamás y no haber sido requeridos a hacerlo por otros hermanos. Los que confesaron esta práctica bajo tortura, se retractaron de sus declaraciones tan pronto como el temor al suplicio se hubo alejado. Así, Ponsard de Gisy, que declaró incluso que el cargo achacado a la Orden de “dar licencia a los hermanos de unirse carnalmente (era) falso” y que no lo reconoció más que bajo coacción y forzado.

Por otra parte, resulta curioso constatar que incluso los que reconocieron alegremente haber negado de Cristo, se defendieron encarnizadamente contra la acusación de uranismo. Esto prueba hasta qué punto la sodomía causaba horror a la mayor parte de ellos y en tales condiciones no se concibe cómo habría podido ser una práctica generalizada en el Temple. Sin duda, como en toda Orden religiosa, hubo quienes se tomaron familiaridades a este respecto, pero las verdaderas confesiones fueron raras. Raoul de Tavernay declaró, desengañado:

“Había que tolerarlo, debido al calor del clima de ultramar”.

Guillaume de Varnage dio una explicación muy distinta. Pretendía que este vicio era tolerado, aunque contra natura, únicamente con los más jóvenes, y ello a fin de que no se sintieran tentados a frecuentar a mujeres del exterior. Se habría temido que revelaran en la intimidad del lecho los secretos de la Orden.

Más cargada de consecuencias fue la declaración de Guillaume de Giaco, fámulo del Gran Maestre, que confesó un poco lo que se quiso bajo tortura, no aceptó jamás el reconocer este vicio.

Podemos afirmar aquí, sin temor a ser tachados de exageración, que, aunque se pudieron comprobar determinados casos de uranismo en la Orden del Temple, debieron de darse éstos también entre los hospitalarios y los teutónicos. Por lo que concierne a estos últimos, baste con citar la obra de Henryk Sienkiewicz La cruz, más conocida en Francia con el título de Los caballeros teutónicos. Es una escena ciertamente carente de emoción pero en absoluto de precisión, Siegfried, el Gran Maestre, personaje retorcido y escandaloso, se empeña en discutir acerca del rapto de una jovencita con su protegido:

“Tras la partida de Bergow, Siegfried hizo salir también a las dos novicias, pues quería permanecer a solas con el hermano Rotgier, al cual amaba con amor verdaderamente paterno. Se hacían incluso, en la Orden, diversas suposiciones acerca del origen de este afecto excesivo, pero nada más se sabía al respecto…”

Es probable, puesto que, cuando Rotgier muere en un combate de hombre a hombre, Siegfried se vuelve loco de dolor y hace torturar vilmente a Jurand, cuya hija ha capturado.

Este amor apasionado y terrible es presentado más claramente aún en dos escenas de la admirable película de Alexandre Ford de 1959 basada en la obra de Sienkiewicz. En ellas, no cabe ya ninguna duda.

De templarios homosexuales sin duda los hubo, pero conviene no generalizar y está absolutamente descartado, además, hacer de ello un elemento ritual cualquiera. Ahora bien, la Inquisición y a veces la opinión pública acostumbraban, en la época, asociar las nociones de herejía y de desviaciones sexuales. Así, el término de bougre (bribón), que designaba a los cátaros en las doctrinas originarias de Bulgaria, servía asimismo para indicar que un individuo era sodomita.

De ahí a que los inquisidores desearan meter en el mismo saco a los templarios no hay más que un paso. Tanto más cuanto que se basaban a pesar de todo en algunos elementos sospechosos. La homosexualidad era bastante corriente en os países de Levante y, después de todo, los templarios bien habrían podido sufrir su contagio. Algunos incluso habían creído ver en la presencia de dos caballeros sobre un mismo corcel, en el sello de la Orden, un signo equívoco. Pero sobre todo estaban los ósculos recibido por el neófito en el momento de la recepción del nuevo templario. El que recibía al neófito llevaba a éste generalmente aparte y le pedía que le diera tres ósculos: en la base del espinazo, en el ombligo y en la boca. A veces, era él quien besaba así al reclutado novel.

Mucho se ha debatido acerca de este rito ampliamente reconocido por los hermanos, incluso sin necesidad de tormento. Hay que ver, sin duda, en ello un sentido simbólico. En el curso de una ceremonia iniciática, el ósculo en la boca podía manifestar la transmisión del aliento y de lo espiritual. El ósculo en el ombligo (a veces en el sexo) habría permitido comunicar la fuerza creadora, el impulso vital. En cuanto al tercero, en el ano, algunos ven en ello el punto de esa energía que los místicos orientales denominaban Kundalini y que debe animar uno tras otro los chakras del ser. Es obvio que ello no permite deducir que los templarios habrían podido practicar, sin embargo, un culto de Extremo Oriente. Pero su ritual podría estar relacionado con descubrimientos similares concernientes a la circulación de energías sutiles en el cuerpo.

Sin embargo, tal como cree Jean Markale, acaso sea Rabelais quien nos proporciona la mejor hipótesis. Para ello hay que remitirse a su diálogo entre Humevesne y Baisecul en Pantagruel. Jean Markale indica:

“Hay en toda la obra de Rabelais una voluntad deliberada de insistir en el valor de los aires, y especialmente en las ventosidades. Los espíritus delicados considerarán que se trata de simple escatología, pero deberían darse cuenta sin embargo del significado simbólico de los aires inferiores que proceden del mundo subterráneo, o dicho de otro modo, de la mina de donde se extrae la materia prima de los filósofos, aquella que, a fuerza de operaciones y de transformaciones, se convierte en la piedra filosofal, o digamos, de la pura luz del espíritu”.

Si Jean Markale está en lo cierto, entonces es dentro del simbolismo de un ritual donde habría que inscribir estos ósculos, pero lo menos que puede decirse, una vez más, es que su sentido no era comprendido ya por los últimos templarios.

jueves, 21 de octubre de 2010

La magia de la flama: la vela blanca


Desde la encomienda de Barcelona queremos comenzar un nuevo apartado que hemos encontrado interesante:” la magia de la flama”.

Cuando un cristiano escucha hablar sobre magia, por su mente pasa rápidamente, que se está tratando una práctica contraria a lo que defiende la Iglesia.

Hay que entender que cuando la Iglesia empieza a coger fuerza en Occidente, todavía el pueblo europeo, llevaba acabo rituales antiquísimos provenientes del paganismo, y de alguna manera se intentó modificar esa conducta pasada, aunque, en la actualidad podemos observar, que aquellos rituales ancestrales, han dejado su impronta en nuestra sociedad. Como ejemplo podemos ver como en las iglesias cristianas, se ha conservado esa tradición de encender velas en el interior de las mismas y lo apreciamos con total naturalidad. ¿Qué significado tiene ese rito?¿Para qué se lleva a cabo?

Ciertamente la magia puede clasificarse en dos grandes grupos: benigna y maligna. Nosotros sólo queremos abordar este apartado para el beneficio individual y colectivo del ser humano. Puesto que como no somos expertos en esta materia, hemos querido seleccionar unas explicaciones provenientes de Jake T. Shine, un chamán que ha escrito diversos libros sobre esta curiosa “ciencia” y que están recogidas en su libro “Magia práctica con velas”.

Tal y como nos explica su autor “encender una vela en nuestro interior es recordar, a través de la iluminación, quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. La luz de la vela interior nos ayuda a despertar en las esferas celestiales donde moran los seres espirituales, nosotros mismos sin ataduras ni cuerpos físicos.”

Desde Temple Barcelona, les invitamos a conocer el significado y el poder de las distintas velas que engloban “la magia de la flama”. Deseamos que su contenido lo encuentren interesante.

El poder de la vela blanca

La vela blanca no era tan blanca en el pasado, en todo caso tenía un color blanco amarillento, como las velas de cera virgen de abejas que podemos encontrar en centros especializados. Hoy, gracias a los procesos industriales, las velas blancas son más blancas que nunca, y son de uso común en todos los hogares, tanto, que muchas veces cuesta trabajo creer que sea precisamente esta vela humilde la que más poder tienen en el mundo de la magia práctica con velas.

En la vela blanca se concentran todos los colores, y, por tanto, se puede trabajar con ellas de una forma universal.

Por supuesto, además de esta universalidad, la vela blanca tiene sus propias cualidades y un poder particular para operar especialmente sobre lo femenino y magnético de este mundo.

La vela blanca representa la Luz Divina de las grandes madres, de las magníficas Diosas de la antigüedad, como Isis, Vesta y Hera.

La vela blanca es protectora e incentiva la intuición, la maternidad, el magnetismo personal, la memoria, la sensibilidad, la creatividad, la productividad y hasta la forma física y la apariencia externa.

La vela blanca, además, da luz a los espíritus descarnados y limpia los ambientes de malas influencias y negatividad. En suma, que es más poderosa de lo que parece, y que es capaz de mover a todo el elemento Agua a través de la emocionalidad.

En la salud

La vela blanca protege al organismo en general, desde la forma física hasta el desarrollo muscular, pero incide particularmente sobre el sistema linfático, los órganos reproductores, el pecho, los dientes y la psique.

Con la vela blanca se puede ayudar a curar las depresiones, la ansiedad, las dependencias alcohólicas, los problemas nerviosos, las obsesiones y la inestabilidad emocional.

También es una buena ayuda para estudiantes y deportistas, niños en crecimiento y mujeres embarazadas o con problemas de fertilidad.

En el dinero

La vela blanca no es precisamente una vela de ambición, sin embargo es muy poderosa para comprar y vender casas, para limpiar negocios y para conseguir trabajo dentro del campo de las artes o de la salud.

También es de buena ayuda para alquilar locales o para potenciar los negocios relacionados con el agua, los líquidos o el mar. Es buena protectora de pequeños comerciantes, artesanos, viajantes, representantes y relaciones públicas, y mejora el rendimiento de los deportistas, así como la creatividad de los artistas.

Por supuesto, protege y potencia más a las mujeres que a los hombres, y es una buena compañera de las personas que se dediquen a las ciencias ocultas o que trabajen con su intuición o sensibilidad.

En el amor

La vela blanca protege las relaciones familiares y refuerza las relaciones sociales. Es buena guía lumínica de los matrimonios, ya que ayuda tanto a recuperar un ser querido como a despertar los buenos sentimientos ajenos. La vela blanca potencia las reconciliaciones, pero está en contra de los amores ajenos o prohibidos. Es una gran aliada de las madres, y, por lo tanto, una magnífica promotora del amor filial, y una mejor protectora de los hijos.

La vela blanca rompe los caparazones y despierta las emociones y la sensibilidad afectiva.

En el plano espiritual

La vela blanca potencia la espiritualidad a través de la fuerza femenina que hay en todos nosotros, hombres y mujeres, ayudándonos a romper con los lazos emocionales que nos atan a la Tierra.

La vela blanca nos ayuda a reconocernos a nosotros mismos en el plano espiritual, nos ayuda a salir del abismo y nos reconcilia con nuestras raíces celestiales, porque a través de la vela blanca desciende la Luz Divina y se eleva la esperanza, poniendo en contacto al mundo espiritual con el mundo material.

Con la vela blanca se pueden potenciar los poderes psíquicos, mejorar la sensibilidad intuitiva y meditar para mejorar el equilibrio intenso.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Leyendas templarias: Las simas del Palancar y Sabinillo


Continuamos con el apartado dedicado a las leyendas templarias y que hemos recogido del libro Codex Templi, donde su autor, D. Santiago Soler, nos los relata en ese halo de misterio representativo en toda buena leyenda.

Desde la encomienda de Barcelona, deseamos que sea de vuestro agrado.

Las profundas simas del Palancar y Sabinillo producen en los habitantes de Trébalo un temor supersticioso al que no pueden sustraerse. La tradición asegura que allí hay algo misterioso y sobrenatural. En la imaginación popular, estas cuevas son insondables, pobladas por raros y oscuros seres, habitantes de las profundidades, y advierten que pretender bajar a las simas es una locura y un suicidio.

Se dice que hubo quien intentó descender a las simas del Palancar y Sabinillo, y que para ello utilizó largas y resistentes cuerdas. Algunos de aquellos incautos, al llegar a cierta profundidad, pedían a gritos que las izaran rápidamente. Cuando llegaban arriba finalmente, aterrorizados y con el rostro desencajado, algunos caían desmayados.

En cierta ocasión, un atrevido forastero, que se mofaba del respeto y terror que en los trebagueños inspiraban dichas simas, se aventuró a bajar a ellas por su cuenta y sin ninguna compañía. Sucedió, según cuentan, que el sujeto bajó, sí, pero que jamás volvió a aparecer, ni vivo ni muerto, y que todos los artefactos y cuerdas que utilizó para el descenso fueron encontrados, sin desperfecto alguno, a la entrada de la sima.

Asimismo, la tradición popular asegura que en este lugar se encontraron antiquísimas vasijas llenas de monedas de oro, pertenecientes al tesoro de un convento de monjes templarios cuyas ruinas no se encontraban lejos de allí. Se dice también que las almas de aquellos desgraciados monjes aún vagan en las profundidades de las simas, vigilando celosamente sus tesoros.

Por otra parte, estas cuevas también se tienen por habitación y morada de los “isabelitos”, unos bandidos que a principios del pasado siglo aterrorizaron a los habitantes de esta comarca con sus fechorías.

En cierta ocasión, para tranquilidad de los vecinos de Trébago, se determinó hacer una investigación a fondo de las simas, para ver qué había de verdad en todos los misterios. A tal efecto se pidió un voluntario valiente que acometiese la empresa de bajar y hacer una determinada exploración de las cuevas. Con la ayuda de otros vecinos, el intrépido espeleólogo fue amarrado cuidadosamente y se le entregaron buenas antorchas, para que pudiera ver mejor lo que aconteciese a su alrededor; y así inició el descenso.

Cuentan que apenas había transpuesto la zona iluminada por la luz del día, comenzó a oír en torno suyo tal algarabía de horrísonos aullidos y gritos, tan lastimeros y dolientes, que, de inmediato, solicitó que le subieran lo más rápidamente posible.

Interrogado acerca de lo que había sucedido, no pudo declarar nada coherente; solamente afirmó que entre la confusión de tantos y tan variados ruidos y gritos, llegó a percibir –no muy claramente- unas palabras pronunciadas por una voz lúgubre y cavernosa que decía: “María, saca los cedazos”.

Ante tan evidentes pruebas de que en aquel lugar sucedía algo extraordinario e insólito, los que habían planeado la aventura optaron por dejar las cosas como estaban y no meterse en más averiguaciones, por si acaso les alcanzaba algún maleficio, como los que suponían que mortificaban a las almas de los antiguos monjes templarios. Aún en la actualidad, estas cuevas siguen ejerciendo una atracción misteriosa para todo aquel que conoce su leyenda y se aventura a pasar por sus alrededores.

Los recopiladores de esta leyenda, Santiago Lázaro e Irene Lázaro, realizaron en su día un exhaustivo trabajo de investigación en la zona y llegaron a algunas conclusiones muy reveladoras. Como en las leyendas gallegas, la tradición se ha hecho eco de relatos legendarios de raíces celtíberas, en las que existe una fortísima relación con el mundo natural, con las que existe una fortísima relación con el mundo natural, con las grutas y la Tierra. Las energías telúricas son el fundamento de la magia y la religiosidad ancestral. La relación con los templarios es casi marginal, pero las leyendas que los presentaban como sabios conocedores de secretos insondables favorecen su protagonismo en algunos casos. (Esta vinculación ancestral es palpable, pues está demostrada la existencia de varios castros celtíberos en la zona, como los que se encontraban en el mismo casco urbano de Trébago; el de Montenegro de Ágreda y el de las Peñas de Castejón, ambos en el término municipal de Montenegro; el de Castillejo, en el término municipal de El Espino, o el de la Torrecilla en el término municipal de Valdegeña).

Así pues, tras estudiar Dioses, ética y ritos, de Gabriel Sopeña Genzor (Prendas Universitarias de Zaragoza, 1987) –donde se hace un elaborado estudio sobre los dioses y las creencias mágico-religiosas de los celtíberos-, Santiago Lázaro e Irene Lázaro pudieron establecer una conexión entre la sierra del Madero (buena parte de la cual se encuentra en el término de Trébago) y los lugares sagrados donde estos antiguos pobladores efectuaban sus ritos religiosos, a partir del topónimo Vadaverum, identificado con el actual Madero.

La segunda leyenda de Trébago se escenifica en el monte de los Templarios, que toma su nombre de las ruinas de un antiguo convento de San Adrián, situado en el término municipal de Valdegeña. De este antiguo convento sólo quedan restos del muro norte, del ábside y los absidiolos, cuyo trazado circular se puede apreciar claramente.

Después de muchos años inspeccionando estas ruinas, después de muchos estudios y después de recabar variadísimos testimonios de pastores, cazadores y leñadores, Santiago Lázaro e Irene Lázaro han conseguido ubicar las distintas dependencias del convento, entre las que se encontraban los habitáculos y celdas de los monjes, una fuente que abastecía de agua al convento, un probable cementerio monacal, el patio o jardín, y una probable huerta de riego que actualmente ocuparía una meseta con ligera inclinación al sur pero bastante llana y susceptible de ser cultivada para la obtención de hortalizas y cereales, situada entre los dos barrancos que la limitan por el este y por el oeste, formando un espacio triangular.

martes, 19 de octubre de 2010

Un miembro del Ayuntamiento de Barcelona, fomenta la violencia contra el Papa.



Un tal Ricard Gomà, miembro del partido político “Iniciativa per Catalunya Verds” que pertenece a “Izquierda Unida”, partido desempolvado del antiguo bloque comunista de España y que opera con este nombre por tierras catalanas, también tiene representación en el consistorio de la Ciudad Condal.


A este individuo no se le ha ocurrido otra cosa que cargar contra la figura de Benedicto XVI en su próxima visita a Barcelona el próximo 7 de noviembre.


A este partido político, o mejor dicho a muchos de sus dirigentes, todo lo que “huela a cera” procedente del cristianismo, parece ser que les “molesta”. No así cuando se trata de la religión musulmana, a la cual defienden su proliferación en nuestra sociedad desde sus filas y desde las instituciones donde gobiernan.


Suponemos que es una estrategia política para recaudar votos potenciando el anticlericalismo cristiano, reviviendo la memoria histórica más oscura de este país. Recordemos los asesinatos que cometieron los comunistas en España contra miembros de la Iglesia a principios de los años 30 del siglo pasado.


Sus convicciones políticas, todavía dejan mucho que desear. Cuando hablan de “laicismo”, no quieren decir que la sociedad sea ajena a las confesiones religiosas, puesto que a la vista está que potencian al Islam en Catalunya. Cuando pronuncian la palabra laicismo, enmascaran lo que verdaderamente sienten en sus mentes, “el odio hacia la religión cristiana”.


Por ese motivo, queremos denunciar públicamente la conducta intolerable de este personaje político de la municipalidad barcelonense con sus “bravuconadas” de taberna a la hora de dirigirse a la población que representa.


Por otro lado, no nos molesta que se sienta musulmán y de aquí en adelante profese esta religión. Lo que sí nos molesta desde la encomienda de Barcelona, es que no nos deje celebrar tranquilos y en paz, la visita a Barcelona del Santo Padre.


A continuación reproducimos el texto publicado recientemente en la página Forum Libertas para compartirlo con todos los seguidores de Temple Barcelona.


Fotografía de Ricard Gomà i Carmona en un acto en Barcelona.


Forum Libertas: Juan Francisco Jiménez Jacinto


El teniente alcalde de Acción Social y Ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona, Ricard Gomà i Carmona, ha escrito un artículo ofensivo sobre la visita y la figura del Papa en el diario oficial del consistorio, ‘Barcelona informació’.


El tabloide se envía mensualmente a todas las casas de la Ciudad Condal y es utilizado por el Gobierno barcelonés para explicar las lindezas de su mandato, entre otras cosas.


El político afirma la sección ‘Los grupos municipales opinan’ del boletín oficial que “Ratzinger es la expresión de la cara más rancia y más oscura de la Iglesia católica”. Además, se pregunta sobre los, a su juicio, “inexplicables privilegios” que obtiene la Iglesia por parte del Estado español.


Gomà es presidente de ICV y, gracias a su cargo, tiene un importante peso en el Ayuntamiento. En la actualidad es el segundo teniente alcalde de la ciudad y fue nombrado por el alcalde socialista Jordi Hereu.


Tras el rotundo éxito de la visita del Papa al Reino Unido y la unanimidad en la calificación por todos los diarios británicos (incluso los que se habían mostrado más beligerantes), Gomà afirma: “La visita de Ratzinger será contestada socialmente como lo fue no hace mucho en Inglaterra por los miles de personas que salieron a la calle recordando lo que este Papa representa: una visión anacrónica y excluyente de la familia, intolerante con la diversidad; un discurso hipócrita sobre la anticoncepción que aboca a miles de personas a morir de sida en los países en vías de desarrollo; una respuesta insultantemente tibia al alud de casos de pederastia entre los altos representantes del clero a quien, por decencia y por justicia, hace falta aplicar mucho más que una invitación al arrepentimiento: respuesta penal y reparación urgente a las víctimas”.


De esta forma, el alto cargo del Consistorio barcelonés, alienta a la violencia contra el Papa al acusarlo, entre otras cosas, de ser el responsable de miles de muertes.


En este sentido, el teniente alcalde explica en su artículo titulado ‘Ratzinger, el rostro de la intolerancia’ que “ninguno de los representantes de ICV-EUiA del Ayuntamiento de Barcelona participará de los actos, institucionales o litúrgicos programados durante su estancia en nuestra ciudad”.


¿Un Ayuntamiento neutral?


Este hecho hace dudar de la neutralidad del Ayuntamiento de Barcelona ante la visita del Papa Benedicto XVI a Barcelona y ofende a los católicos de la ciudad. Por ello, algunos políticos de la oposición ya se han manifestado al respecto de las declaraciones irrespetuosas de Gomà.


Josep Antoni Duràn i Lleida, ha contestado en su blog al eco-comunista, recordándole que “laicidad no significa ignorar el hecho religioso, y mucho menos intentar expulsarlo de la sociedad” y que “Catalunya es un pueblo con personalidad nacional propia, respetuoso con las profundas raíces cristianas que configuran nuestra genética nacional guste o no a ICV”.


Además, el líder de UDC añade: “me gustaría saber si este partido tendría el valor político para sostener determinadas posiciones frente a otros líderes de otras confesiones religiosas que no respetan estos valores de los que hablo, provinentes de los derechos humanos y de la igualdad de la mujer con el hombre”. También le recuerda que el líder de ICV, y Consejero de Interior de la Generalitat, Joan Saura, recientemente (en enero de 2009) participó al frente de una manifestación pro-Hamas que según Duràn, “obviamente, no debe tener nada que ver con la religión y deben ser unos santos varones que levantan cada día la bandera en defensa de la vida, en particular, y de los derechos del hombre en general”.


De hecho, el periodista de La Vanguardia Jordi Barbeta, recordaba en un artículo del 15 de octubre titulado‘¿El burka no es opio?’ recuerda que Iniciativa per Catalunya “ha abanderado el fomento de la fe musulmana allá donde los imanes han conseguido dominar una masa crítica de población árabe, ya sea en Lleida o en Premià de Mar”. “ICV ha defendido la proliferación de mezquitas y ha ofrecido sus locales para el rezo –prosigue Barbeta-. Incluso ha respaldado el derecho de las mujeres a taparse con el burka”.


Otro dirigente que se ha manifestado ha sido el líder del PP en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, Alberto Fernández, que ha considerado “una auténtica vergüenza y una verdadera irresponsabilidad” que ICV inste a los ciudadanos a manifestarse contra el Papa. Fernández califica el texto de Gomà de “incendiario” y duda de que lo escribiera “él o sus amigos antisistema de ICV”


E-cristians pide el cese inmediato


La asociación E-cristians ha iniciado una campaña para pedir al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, que, como responsable político de su nombramiento, cese a Ricard Gomà de su cargo.


La organización catalana pide que los que estén de acuerdo escriban al alcalde para que cese inmediatamente a al segundo teniente alcalde.


E-cristians insiste en que constituye una contradicción que “en el mismo Ayuntamiento que pretende dar la bienvenida al Santo Padre en su visita del 7 de noviembre”, tenga lugar afirmaciones como las que ha manifestado Gomà ofendiendo gravemente al Papa y a la Iglesia católica.