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jueves, 30 de septiembre de 2010

"La visita del Papa será un negocio para todos"


Ya sabemos que en tiempos de crisis, se agudiza el ingenio para “tirar para adelante”. Esta noticia que hoy recogemos del periódico digital, llamado “Religión digital, es un claro ejemplo de cómo la Iglesia también se suma a la esperanza que la presencia del Santo Padre en tierras españolas, pueda servir para paliar la crisis por la cual estamos atravesando.

Pero cuando nos referimos a la crisis, estamos hablando no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista religioso-espiritual que nuestra sociedad consumista ha provocado en nosotros.

La visita del Papa, según la Conferencia Episcopal Española (CEE), servirá para reducir este déficit por el cual también atraviesa la sociedad española.

A continuación les facilitamos la noticia publicada hoy mismo en periodistadigital.com. Desde la encomienda de Barcelona, deseamos que su lectura sea de vuestro interés.

Fotografía de D. Juan Antonio Martínez Camino

Los obispos aseguran que, en España, los casos de abusos sexuales de los curas se "cuentan con los dedos de las dos manos"

Jesús Bastante, 30 de septiembre de 2010 a las 12:03

(Jesús Bastante).- "La visita del Papa a Santiago y Barcelona será un negocio, económico y espiritual, para todos". Así de rotundo se mostró esta mañana el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino. En la rueda de prensa final de la Comisión Permanente, Camino insistió en que "los costes son siempre austeros. Lo que se gasta es el chocolate del loro".

El portavoz episcopal no quiso dar pábulo a las críticas "que surgen cansinamente" sobre los costes que supondrá la llegada de Benedicto XVI a Compostela y Barcelona los días 6 y 7 de noviembre próximos, aduciendo que "se mira hasta el último euro", pero sí quiso dejar claro el "alto, altísimo beneficio económico" que traerá consigo la visita papal. "Es mucho más barata que cualquier otra actividad social".


"Este viaje del Papa no va a ser ningún despilfarro, que estén tranquilos los críticos económicos, pues no se va a perder dinero ni se va a despilfarrar", concluyó Camino, quien dio lectura a una carta que los obispos han escrito con motivo de la visita de Benedicto XVI.


En otro orden de cosas, el Episcopado no quiso entrar en valoración alguna sobre la huelga general de ayer, ni sobre la necesidad de llevarla a cabo por los efectos de la Reforma Laboral. "No hay una valoración del Episcopado", insistió, aunque dejó que, quien quiera buscar la postura de la Iglesia bucee en los Compendios de Doctrina Social de la Iglesia existentes. Los obispos no hablan de la huelga o de la Reforma Laboral, y sí lo hacen de otras leyes, como la del Aborto o la del matrimonio homosexual, porque los primeros "son temas discutibles". Sí apuntó que la Conferencia Episcopal está tratando un documento "más preciso" sobre la crisis y sus impactos.


En otro orden de cosas, Camino insistió en que los casos de pederastia en la Iglesia española "se pueden contar con los dedos de las manos", y reafirmó que "uno solo caso es demasiado".

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El simbolismo caballeresco


Desde la encomienda de Barcelona, queremos compartir con todos vosotros un texto del investigador de movimientos espirituales de Oriente y Occidente, D. José Antonio Mateos Ruiz, publicado en el libro “Codex Templi”.


Aunque no coincidamos en la totalidad del texto, sí hemos querido recuperarlo porque pensamos que todos los puntos de vista coherentes, son dignos de tener en cuenta.


Desde la página Temple Barcelona, deseamos que su lectura sea de vuestro agrado.


Imagen de San Jorge, como el prototipo caballeresco.


En el mundo medieval de la caballería religiosa, el símbolo es esencialmente una ayuda para el pensamiento y una evocación. Lo exterior, convertido en símbolo, fija y compromete al caballero en una sola dirección: hacia Cristo.


En el universo místico del caballero religioso encontramos toda una rica simbología relacionada con los objetos y armas que lo caracterizan. El caballo, por ejemplo, define simbólicamente la materia, ya que este animal se asocia comúnmente con los deseos exaltados y furiosos, irreprimibles y salvajes. La furia del caballo recuerda al caballero la bestialidad de su yo inferior (ego) y sus actos insensatos y desbocados; el caballero, por lo tanto, representa el polo espiritual, el yo superior, la mano que domina la realización espiritual.


Cuando el caballero monta a caballo, la posición denota la proximidad del jinete al Cielo, mientras que la materialidad queda en la parte inferior. Algunos capiteles góticos muestran este simbolismo en sus relieves: los caballeros aparecen en ciertos lugares cabalgando sobre cabras, es decir, sobre el animal que trepa más alto en la montaña; en consecuencia, transportan a los caballeros a la cercanía de Dios. El sello del Temple representa a dos caballeros cabalgando sobre un solo caballo; se trata de una representación simbólica de los tres aspectos del ser: alma, espíritu y cuerpo. El alma y el espíritu necesitan el “vehículo” del cuerpo para manifestarse.


La espada, arma característica del caballero, es más larga cuanto mayor es la dignidad de quien la empuña. En el mundo islámico, los caballeros musulmanes utilizan el alfanje, una especie de sable curvado que fácilmente puede relacionarse con el carácter lunar de la espiritualidad de estos pueblos. En el Apocalipsis, San Juan presenta la visión de un anciano de cuya boca sale una espada de dos filos: es el poder del Verbo. El rosacruz Paracelso (1493-1541) grabó sobre su espada la palabra “AZOTH”, compuesta por las primeras y últimas letras de los alfabetos griego, latino y hebreo, intentando dar a su espada una aplicación teúrgica. La teúrgia era una especie de magia de los antiguos pueblos paganos y gentiles, mediante la cual pretendían establecer comunicaciones con sus dioses y obrar prodigios.


En los tiempos de decadencia gradual del paganismo y con el auge del cristianismo, la teúrgia representó la última de las grandes manifestaciones de la espiritualidad pagana. Su cosmovisión reunía los principales aspectos de las tradiciones mágicas del mundo antiguo egipcio y griego, y sirvió de fundamento a la que surgió luego en la cultura europea. El primer teúrgo fue Juliano el Caldeo, que vivió hacia finales del siglo II; de su vida, poco se sabe, aunque parece que fue el autor del libro Los oráculos caldeos, obra básica de la práctica teúrgica; desgraciadamente, el libro no ha llegado hasta la actualidad. El erudito Georg Luck ha sugerido que los teúrgos tomaban ciertas drogas para facilitar las experiencias de trance. Quizá por ello, Paracelso, como médico, tenía derecho a utilizar la espada como símbolo de poder sobre determinadas enfermedades.


Las indicaciones de Ibn Arabí sobre el “centro secreto” del corazón las encontramos, igualmente, en el simbolismo de la espada y de la rosa, dentro de la ascesis caballeresca. En su forma heráldica, que reproduce a la rosa silvestre de cinco pétalos, representa el ordenamiento armonioso de los cinco sentidos en torno a un centro, o “corazón”, en el que el color amarillo, tradicionalmente, se asocia al órgano de la contemplación interior. En la rosa, colocada en la cruz de la espada, converge la dimensión horizontal de la existencia –física y psíquica-, la vertical- el conocimiento por los sentidos y la mente racional- y el conocimiento por el intelecto y el espíritu; la rosa es la tradición manifiesta y la revelación directa que ocurre en el corazón por gracia divina cuando el “contemplante” se ha hecho digno de ella.


La transmutación del caballero se representa como el florecimiento del corazón divino, la “apertura” y “revelación” del Sagrado Corazón, que es la “vía de la caballería celeste”, después de haber realizado la “vía de la caballería terrestre”. La posición misma que la rosa ocupa en el centro de la cruz, formada por la espada, indica la sede del Sagrado Corazón, como la rosa, se abre y se revela al caballero celeste finalmente.


Además de la espada, el caballero porta otras armas, como son la lanza y la daga. La lanza, vista desde la perspectiva del hermetismo cristiano, está unida a la apertura del costado de Cristo crucificado, cuando el centurión Longinos clavó la lanza en el costado de Nuestro Señor; aseguran las distintas tradiciones que es, precisamente, ése el punto donde se aloja el Spiritus Mundi, que en el momento del lanzazo se liberó. En la Edad Media, las espuelas se utilizaban para azuzar a la cabalgadura, pero también servían como arma defensiva para herir en el rostro al soldado de infantería. Aún se usan en la actualidad como símbolo en distintas órdenes militares.


La simbología caballeresca no es exclusiva del mundo occidental o del Islam. En la tradición monárquica de Japón, el emperador no precisaba de ninguna ceremonia para ser consagrado; le bastaba con recibir la Triple Joya: el espejo, la espada y la perla. Mediante el espejo se le instaba a que recordara sus orígenes solares, mirándose en él; la perla simbolizaba la “piedra celeste”; y, por último, la espada representaba los dos poderes, el temporal y el espiritual, y con ella debía “decapitar” al dragón de ocho cabezas.

martes, 28 de septiembre de 2010

¿Diplomacia extraterrestre?


Hoy no es 28 de diciembre, no señores, no es el día de los Santos Inocentes. Aunque ayer parece que sí lo fue.


Desde Naciones Unidas parece ser que no tienen otros asuntos más importantes que tratar y han creado una figura diplomática para dialogar con extraterrestres (suponemos que serán turistas que vienen a nuestro planeta para disfrutar de nuestros paradisíacos lugares) en caso de que contacten con nosotros.


Ahora entendemos porqué tanto hincapié en acabar con la emisión de gases a la atmósfera. Estamos potenciando el turismo "interespacial" en la Tierra, para que cuando se desplacen hasta ella en sus aeronaves, no respiren CO2 cuando conduzcan con las ventanillas abiertas.


Van viniendo poco a poco, para ello hemos seleccionado la siguiente fotografía, donde se puede apreciar a uno de ellos haciendo sus necesidades detrás de unas ramas. Se puede observar que se tapa el rostro para no ser identificado, tras percatarse que lo han pillado “con el carrito del helado”.


Por supuesto no deben tomarse en serio el contenido de estas líneas, ni éstas ni las publicadas más abajo. Aunque no nos extrañaría que algún día, alguien escribiese que los templarios mantuvieron contactos con seres extraterrestres. ¡Tiempo al tiempo!


Hemos recogido la noticia de un periódico digital, “El Intransigente”, el cual nos explica y nos aclara qué fin tiene este curioso departamento perteneciente a la O.N.U. Desde la encomienda de Barcelona, como puede ver, también tenemos un hueco para el humor y deseamos que se diviertan con su lectura.


El Intransigente.com

Lunes, 27/09/2010 | 09:37 h.

«Llevadme ante vuestro líder». La petición de los visitantes de una civilización extraterrestres tantas veces repetida en las películas ya puede ser cumplida. La astrofísica malaya Mazlan Ohtman será nuestro líder en el caso de que hagamos contacto con alguien llegado de las estrellas.

Ohtam será designada como embajadora de Naciones Unidas para el Espacio y se encargará de coordinar la respuesta de la Humanidad en el momento en el que se produzca una comunicación alienígena.

Othman, actualmente directora de la Oficina de Naciones Unidas para el Espacio Exterior (UNOOSA), explicará en profundidad las competencias de su nuevo cargo en una conferencia ante la Royal Society en el condado de Buckinhghamshire (Inglaterra) la próxima semana. La propuesta de Othman para el cargo se debe al gran número de planetas fuera de nuestro Sistema Solar descubiertos recientemente, lo que incrementaría las posibilidades de que la especie humana contactara con vida extraterrestre inteligente, una posibilidad, en todo caso, que todavía parece muy remota, informa hoy ABC.es.

El plan para convertir a la UNOOSA en el organismo de coordinación para encuentros con extraterrestres será debatido por los comités científicos de Naciones Unidas antes de ser enviado a la Asamblea General.

«La constante búsqueda de comunicación extraterrestre mantiene la esperanza de que la Humanidad pueda recibir sus señales algún día», ha señalado la astrofísica en un encuentro reciente con sus colegas, recogido por el diario The Daily Telegrapgh. A su juicio, «cuando lo hagamos, deberíamos tener preparada una respuesta coordinada que tenga en cuenta todas las sensibilidades relacionadas con esta cuestión, y la ONU es un mecanismo especialmente diseñado para tal coordinación».

Contaminación alienígena

Para el experto en derecho Espacial Richard Crowther, «cuando (los extraterrestres) nos digan 'Llevadme ante vuestro líder', Othman será lo más próximo que tendremos». En este sentido, se modificarán ciertos aspectos legales que regularán tal encuentro. Bajo el Tratado del Espacio Exterior de 1967, los miembros de Naciones Unidas acordaron que el mejor método para proteger la Tierra de una contaminación alienígena pasaría por la «esterilización» de los extraterrestres, pero se espera que la astrofísica malaya presente una perspectiva más tolerante.

La propuesta quizás no sea bien acogida por el astrofísico británico Stephen Hawking, que hace unos meses lanzó la inquietante advertencia de que los humanos deberían hacer todo lo posible para evitar el contacto con seres de otro planeta. «Sólo debemos mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente puede convertirse en algo que no quisiéramos conocer», señaló.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Leyendas templarias: El “Espantabrujas” de San Pedro de Porzomillos


Desde la encomienda de Barcelona, queremos continuar con el apartado dedicado a las leyendas templarias. Para ello hemos seleccionado un texto del investigador histórico, D. Santiago Soler Seguí, publicado en el libro “Codex Templi”.

Deseamos desde este humilde rincón que su lectura os satisfaga.


Iglesia de San Pedro de Porzomillos (A Coruña)


Todavía hoy, los aldeanos celebran una ceremonia purificadora cuyos orígenes se pierden en los albores de los tiempos. Dicen los más viejos del lugar que este baile se remonta a tiempos ancestrales, a tiempos de celtas; que el lugar donde se levantó la iglesia de San Pedro es tierra mágica, misteriosa, donde se celebran viejos rituales, danzas con los pies desnudos, y donde se podía sentir la fuerza de la Terra Mater.


Así pues, amparados a la sombra de la iglesia de San Pedro de Porzomillos, comienza el viejo ritual.


Los danzantes bailan descalzos, sin mirarse, sin sentirse, unos junto a los otros, con la mirada perdida en el cielo. Danzan sin cesar, al son de una gaita; la gaita no se ve, pero resuena persistente con el viento, pues el gaitero se esconde tras la iglesia, como manda la tradición…Danzan y danzan, hasta que, de repente, todos paran, al tiempo que murmuran unas palabras ininteligibles y fijan su mirada en una extraña figura grabada en el frontal de la iglesia: un “espantabrujas” que resulta infalible.


Cuenta la leyenda que desde que los caballeros templarios edificaron la iglesia y colocaron la enigmática figura en su fachada, nunca los espíritus malignos volvieron a rondar aquellas tierras; por eso, todos los años, los aldeanos bailan al son de la gaita; danzan descalzos, con la mirada perdida, murmurando su ininteligible plegaria, cuidando el benéfico relieve… No pueden permitir que desaparezca el talismán… No pueden permitir que desaparezca la leyenda.


La zona donde se ubica la iglesia de San Pedro fue en otro tiempo una tierra de gran valor espiritual y se le atribuían los beneficios de las energías telúricas. La iglesia, al parecer, se edificó donde antiguamente existía un antiguo templo celta, de modo que siempre ha sido considerado un lugar misterioso y mágico. Recordemos que a los templarios se le atribuyen conocimientos singulares y ancestrales secretos; de ellos se dice que bebieron de los saberes de antiguas civilizaciones y que conocían el druidismo… De ahí que resulte fácil fusionar danzas paganas, viejos rituales celtas y el mito templario en esta zona de la península Ibérica y, más concretamente, en lo que respecta a este “espantabrujas” de San Pedro.


Este tiempo de rituales puede encontrarse en distintos lugares del norte de España, bien en danzas agrícolas, como la danza guipuzcoana Jorrai-Dantza o danza de la escarda, la Makil-Dantza de Vera de Bidasoa, o bien en danzas que esconden ritos más oscuros y enigmáticos, como la del “espantabrujas” de San Pedro.


Especial atención merece la danza de Ochagavía (Navarra), descrita excepcionalmente por el antropólogo Julio Caro Baroja en su libro Ritos y mitos equívocos (Istmo, Madrid, 1974) y la de la cual el escritor soriano Ángel Almazán hace un exhaustivo estudio en el artículo “Enigmas ¿templarios? En Ochagavía (Navarra)” (en la revista digital Soria y Más, febrero de 2003), Almazán descubre increíbles referencias al Temple en este baile ritual de Ochagavía, como la doble faz blanquinegra del “Bobo” –personaje principal de la danza-, que recuerda al baussant o estandarte de batalla del Temple, el número de danzantes, que son nueve, como nueve fueron los caballeros fundadores de la Orden; incluso la similitud de la bifaz del “Bobo” con el misterioso símbolo iconográfico del bafomet templario, que en ocasiones se representa como una doble cara barbada de anciano.


La leyenda gallega relatada ofrece un amplio abanico de evocación de arquetipos, de símbolos tradicionales y de información histórica y etnográfica. El mundo legendario es un abanico de propuestas en las que magia e historia parecen fundirse: los aspectos más primitivos y ancestrales se aprecian en la danza ritual, donde los pies descalzos tratan de recuperar la energía de Gaia o la Terra Mater; la religión tradicional y su expresión templaria puede adivinarse en la vigilancia de iglesias y templos de los caminos jacobeos en Galicia, onde los más devotos pueden contemplar y rememorar el nacimiento del Hijo de Dios. Desde luego, tampoco está ausente el amor caballeresco medieval o el heroísmo y el sacrificio por la fe.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Personajes de la Biblia: Simón Pedro


Queremos hoy viernes, compartir un texto del profesor de teología, J.R. Porter, en la sección que hemos llamado: “Personajes de la Biblia”. Esta vez hemos elegido dos hechos importantes recogidos en el Nuevo Testamento; la conversión de Cornelio ante el apóstol San Pedro y el debate sobre si todos los alimentos son puros para los hombres.


Para ello, el texto lo hemos extraído del libro “La Biblia”, efectuado por el profesor de teología, citado anteriormente.


Desde la encomienda de Barcelona, confiamos que su lectura la encontraréis interesante.


Escena de la prédica de Pedro ante el centurión Cornelio.


En Hechos 10 se cuenta que, en Cesarea, Pedro convirtió al centurión romano Cornelio. Para el autor de Hechos fue un hito importante en la difusión del mensaje cristiano: la narración de Lucas atribuye a Pedro la difusión de la misión a los gentiles y muestra la habilidad con que defendió sus actos pese a las objeciones de los judeocristianos de Jerusalén.


El relato de Lucas se ocupa de dos cuestiones afines a las que la Iglesia tuvo que hacer frente en su primera época. Una se refería a si los no judíos podían convertirse en miembros de la Iglesia y en qué condiciones. Para los judeocristianos –por ejemplo, para la más antigua comunidad de Jerusalén-, el único elemento que distinguía a los cristianos de los judíos era el reconocimiento de Jesús en tanto que Mesías. Seguían sometidos a la Ley judía y los gentiles que se convertían en creyentes debían aceptar la totalidad de sus disposiciones, sobre todo la circuncisión. Este asunto fue una grave fuente de conflictos para los no judíos y un tema con el que Pablo tuvo que lidiar, concretamente en la carta a los Gálatas.


La otra cuestión se refería a con quiénes se compartía la mesa. En esta fecha, las reglamentaciones insistían en la ingestión de carne kosher, y la estipulación de los animales que podían comerse era una característica fundamental del judaísmo. Además, los judíos tenían prohibido compartir la mesa con los gentiles que no respetasen dichas reglas. Este aspecto creaba problemas cuando los judíos y los cristianos gentiles se reunían, sobre todo en relación con la eucaristía o cuando compartían la comida.


Algunos integrantes de la primera Iglesia consideraron que Jesús había establecido un nuevo orden que superaba la aplicación estricta de las leyes de la alimentación judía. En el Evangelio según Marcos, Jesús afirma “que nada de los externo que entra en el hombre puede contaminarlo” (Mc 7, 18), lo que el evangelista interpreta en los siguientes términos: “con lo cual declaraba puros todos los alimentos” (Mc 7, 19). Pablo adoptó la misma postura, aunque respetó la conciencia de lso que pensaban de otra forma. Antes del encuentro con el gentil Cornelio, Pedro tiene una visión en la que ve un gran mantel que desciende del cielo. Contiene “toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra y aves del cielo” (Act 10, 11-12), en síntesis, todo el reino animal. La voz divina proclama que todos los animales son puros (Act 10, 15). En Hechos, esta anulación de las leyes de la alimentación significa que ya no existe distinción entre los judíos y los gentiles. Pedro visita a Cornelio y le dice: “Vosotros sabéis que está prohibido a un judío juntarse o acercarse a un extranjero (gentil), y sin embargo, Dios me ha hecho ver que a ningún hombre se debe considerar profano o impuro” (Act 10, 28).


De todos modos, la verdadera justificación del ingreso de los gentiles en la Iglesia corresponde a que sobre ellos desciende el Espíritu Santo. Hechos incluyen el momento en que, mientras Pedro predica a Cornelio, sus amigos y familiares, “descendió el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban la palabra” (Act 10, 44). Los creyentes circuncisos –es decir, los judíos- que acompañan a Pedro se sorprenden de los presentes “porque los oían hablar en lenguas y alabar la grandeza de Dios”, señal de que “sobre los gentiles se hubiera derramado el don del Espíritu sucede al bautismo, aunque en esta ocasión excepcional lo precede.


Para el autor de Hechos, el resultado del encuentro de Pedro con Cornelio sirve para que el primero y Pablo aúnen esfuerzos en su misión ante los gentiles y culmina en la reunión del concilio apostólico de Jerusalén, descrito en el capítulo 15. Con anterioridad se relata la evangelización de los gentiles de Antioquía por parte de los refugiados de la persecución (Act 11, 20). Deseosa como siempre de supervisar todas las actividades misioneras, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía con la categoría de emisario. Éste aprobó lo que estaba ocurriendo (Act 11, 22-23) y posteriormente trasladó a Pablo a Antioquía para que le ayudase a predicar el evangelio. No obstante, los problemas se desataron cuando Bernabé y Pablo retornaron a Antioquía tras el primer viaje misionero (Act 14, 26). Algunos judeocristianos llegaron a Antioquía e insistieron en la necesidad de la circuncisión, presionando a Pablo y a Bernabé para que se trasladasen a Jerusalén y resolvieran la cuestión en el seno de la Iglesia, en aquel momento dirigida por el apóstol Santiago, el hermano de Jesús (Act 15, 1-2).


Pedro vuelve a aparecer y se dirige al concilio apostólico para que aborde la cuestión de la circuncisión. Se presenta bruscamente, tras permanecer ausente de la narración desde el dramático relato de su detención y fuga de la cárcel, al final el cual dice, misteriosamente, que salió “y se fue a otro lugar” (Act 12, 3-17). En presencia de los apóstoles y los ancianos de la Iglesia, Pedro se refiere a su propia vocación para predicar ante los gentiles y sostiene que Dios “lo ratificó, dándoles el Espíritu Santo como a nosotros” (Act 15, 8), presunta referencia a la conversión de Cornelio. Pone en duda la necesidad de imponer exigencias específicas a los no judíos (Act 15, 9-12). Luego hablan Bernabé y Pablo, que explican su misión a los gentiles (Act 15, 12). A modo de respuesta, el concilio decreta que los conversos gentiles no están obligados a circuncidarse, aunque adopta una línea de conducta más estricta en lo que a los alimentos se refiere. Los cristianos gentiles deben abstenerse de los alimentos consagrados a los ídolos y respetar la prohibición judía clave sobre la ingestión de carne que no ha sido desangrada. El concilio incorpora otra exigencia: la abstención de la fornicación, que probablemente alude a la inmoralidad sexual en un sentido amplio (Act 15, 19-20).

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Es compatible ser monje y guerrero?



Desde la encomienda de Barcelona, hoy queremos abordar el debate interesante que siempre ha perseguido a las órdenes militares creadas durante la Edad Media, sobre si es compatible dedicarse a la oración y al mismo tiempo utilizar las armas contra los enemigos de la fe.


Para ello hemos seleccionado un interesante texto, hecho por el escritor e historiador Michel Lamy de su obra “La otra historia de los templarios”.


Deseamos que os resulte interesante.


El Temple no tenía nada que ver con una Orden religiosa normal. Sus privilegios eran exorbitantes, ya se tratase del poder de decisión, de organización, o de la creación de un poder financiero y económico en sentido lato. Los caballeros cultivaban la pobreza personal, pero la propia Orden se veía conferir todas las posibilidades de convertirse en extremadamente rica, y en cierto modo rica en detrimento del resto de la Iglesia, puesto que se hallaba exenta del diezmo. Esto estaba justificado por la necesidad para la Orden de mantener una verdadera milicia en Tierra Santa, pero, al propio tiempo, por el hecho de ser una Orden militar con lo que ello representa en términos de poder, lo cual podía parecer como un privilegio suplementario.


Esto planteaba, por otro lado, un problema temible: ¿no debía considerarse que existía incompatibilidad entre las funciones de monje y las de soldado? ¿No había que ver en las nociones de búsqueda de la santidad y de búsqueda caballeresca dos éticas radicalmente opuestas? Demurger escribe a este respecto:


“Para conciliarlas, se requería una evolución espiritual considerable, la misma, por otra parte, que hizo posible la cruzada. La Iglesia tuvo que modificar su concepción de la teología de la guerra. Tuvo que aceptar la caballería y hacerle un sitio en la sociedad cristiana, en el orden del mundo querido por Dios”.


El cristianismo primitivo es representado a menudo como reprobador de toda guerra y de toda violencia. Preconizaba por toda respuesta el amor y nada más que el amor, incluso en caso de agresión. ¿No había que poner la otra mejilla? Según San Mateo, cuando San Pedro sacó su espada para cortar la oreja de un servidor del Sumo Sacerdote, ¿acaso no le dijo Cristo: “Devuelve tu espada a su lugar, pues quien toma la espada, a espada morirá”?


Bajo este enfoque, no hay lugar para el combate, ni tan siquiera en defensa propia. Pero las cosas no son tan simples. En primer lugar, el reproche hecho a San Pedro es relatado de manera bien distinta por los otros evangelistas. San Marcos no cita esta frase y San Lucas se limita a hacer decirle a Jesús: “Basta ya”, y hace que le curen la oreja herida. En cuanto a San Juan, presta a Jesús esta reflexión: “Mete la espada en la vaina; el cáliz que me dio mi Padre, ¿no he de beberlo?”, lo que es signo de la aceptación de su destino por Cristo, de su sumisión a la necesidad del sacrificio, y no un reproche a San Pedro. Por otra parte, en otra ocasión, el propio San Mateo señala otras palabras de Cristo:


“No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino a traer espada”.


De igual manera, se encuentra en el evangelio apócrifo de Santo Tomás:


“Es cierto que los hombres piensan que he venido para traer la paz al universo. Pero no saben que he venido para traer a la tierra discordias, el fuego, la espada, la guerra”.


Paul du Breuil quiere ver en ello una alusión de Cristo al extremo carácter subversivo de toda verdad.


Los teólogos no carecían, pues, de recursos para justificar unas acciones guerreras. No obstante, había que apoyar con una verdadera teología de la guerra unas elecciones que habrían podido traer la preocupación a los espíritus. Así pues, se evitó considerar el fenómeno en sí mismo para no interesarse más que en sus motivos y acabar llegando así a una noción de guerra justa. Batirse para apoderarse de los bienes ajenos o por simple bravata era algo imposible de admitir, pero batirse para defenderse o para salvar a los suyos, para mantener el derecho y el orden, se vuelve algo legítimo a condición de que todos los demás métodos hayan fracasado.


San Agustín fue sin duda el primero en elaborar una teología de la guerra justa:


“Son llamadas justas las guerras que vengan de las injusticias, cuando un pueblo o un Estado, a quien debe hacerse la guerra, ha omitido castigar las malas acciones de los suyos o restituir lo que fuera robado mediante estas acciones injustas”.


Escribía también:


“El soldado que mata al enemigo, igual que el juez y el verdugo que ejecutan a un criminal, no creo yo que pequen, pues al actuar así no hacen sino obedecer a la ley”.


Demurger señala que, en el siglo VIII, san Isidoro de Sevilla añadió a esta definición una precisión capital:

“Justa es la guerra que se hace tras previa advertencia para recuperar unos bienes o para repeler a uno enemigos”.


Esto permitirá justificar las cruzadas en tanto que recuperación de Santos Lugares. Era preciso al precio que fuera, aun a costa de una guerra, mantener en la tierra el orden querido por Dios. Rechazar la violencia habría tenido como consecuencia un retroceso del cristianismo y le habría hecho el juego al demonio entregándole poblaciones cuyas almas se habrían perdido. Se pasó desde entonces rápidamente de la noción de guerra justa a la de guerra santa. Se trataba de defender al único Dios verdadero y la fe de su pueblo. El guerrero luchaba por Cristo, defendiendo al cristiano contra el impío. Debía incluso permitir que unos pueblos pudieran recibir la enseñanza de la “verdadera fe” y se convirtieran, una vez destruido el poder de sus antiguos señores.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Símbolos cristianos: la Vid


Continuamos con el apartado dedicado a los símbolos cristianos. Esta vez recogemos la visión que nos ofrece el Santo Padre, Benedicto XVI, sobre su simbología en los Evangelios y qué quiere transmitirnos Jesús cuando utiliza el término “vid”.


Desde la encomienda de Barcelona, deseamos que su contenido sea de vuestro agrado.


La vid ofrece el fruto de la uva, y la uva nos ofrece la posibilidad de darnos el vino. El vino es una bebida alcohólica suave y dulce al paladar que siempre fue apreciada por la alta sociedad desde sus orígenes (neolítico). A día de hoy como antaño, no puede faltar tan jugoso líquido en actos sociales de considerable importancia. Podemos decir que el vino es una bebida espiritual que transporta al individuo a un estado de relajación (lógicamente cuando ésta es ingerida moderadamente) tanto mental como corpóreo.


Pero vayamos al Evangelio de Juan para entender mejor su simbología cristiana en boca de Nuestro Señor Jesucristo:


“Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros. Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid; lo mismo os ocurrirá a vosotros si no permanecéis unidos a mí. Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo lo estoy unido a él, produce mucho fruto”. (Jn 15, 4-5)


Según Joseph Ratzinger, “la imagen de la vid aparece también en el contexto de la Última Cena. Tras la multiplicación de los panes Jesús había hablado del verdadero pan del cielo que Él iba a dar, ofreciendo así una interpretación anticipada y profunda del Pan eucarístico. Resulta difícil imaginar que con las palabras sobre la vid no aluda tácitamente al nuevo vino selecto, al que ya se había referido en Caná y que Él ahora nos regala: el vino que vendría de su pasión, de su amor ‘hasta el extremo’ (Jn 13,1). En este sentido, también la imagen de la vid tiene un transfondo eucarístico; hace alusión al fruto que Jesús trae: su amor que se entrega en la cruz, que es el vino nuevo y selecto reservado para el banquete nupcial de Dios con los hombres. Aunque sin citarla expresamente, la Eucaristía resulta sí comprensible en toda su grandeza y profundidad. Nos señala el fruto que nosotros, como sarmientos, podemos y debemos producir con Cristo y gracias a Cristo: el fruto que el Señor espera de nosotros es el amor –el amor que acepta con Él el misterio de la cruz y se convierte en participación de la entrega que hace de sí mismo –y también la verdadera justicia que prepara al mundo en vista del Reino de Dios”.


Y continúa diciendo, “Purificación y fruto van unidos; sólo a través de las purificaciones de Dios podemos producir un furto que desemboque en el misterio eucarístico.” […] “Fruto y amor van unidos: el fruto verdadero es el amor que ha pasado por la cruz, por las purificaciones de Dios”.


Para concluir, Benedicto XVI nos explica, “Si el fruto que debemos producir es el amor, una condición previa es precisamente este “permanecer”, que tiene que ver profundamente con esa fe que no se aparta del Señor”. [Jesús de Nazaret, Joseph Ratzinger, pág. 273-274]

martes, 21 de septiembre de 2010

El esoterismo templario


Desde la encomienda de Barcelona, queremos tratar un tema que siempre ha suscitado interés entre los amantes del Temple: el esoterismo de la Orden.


Para ello hemos elegido un texto del periodista, editor y escritor D. Ángel Almazán de Gracia, impreso en el libro “Codex Templi”, donde trata este asunto en un halo de misterio.


Deseamos que el contenido sea de vuestro agrado.


¿En qué consistió el esoterismo templario, sobre el que tantas conjeturas se han hecho y tantas adscripciones ocultistas y pseudoiniciáticas se han escrito? Convendría recordar, antes de exponer una conclusión, que la iniciación concierne a una élite espiritual y que existen diversas fases de la iniciación, cada una de ellas con sus grados espirituales correspondientes, de modo que ni siquiera dentro de una organización iniciática todos sus miembros comparten el mismo nivel de conocimiento y la consiguiente asunción efectiva y transformadora en su interior. Ello quiere decir que la inmensa mayoría de los miles de templarios que tuvo la Orden del Temple no fueron ni siquiera iniciados virtuales, y que seguramente ni siquiera lo fueron sus grandes maestres, con alguna excepción posiblemente.


“En el seno de una misma organización –aclara Guénon- puede existir, de alguna manera, una doble jerarquía, y esto más especialmente en el caso en que los jefes aparentes no son conscientes de la unión a un centro espiritual; podrá haber entonces, fuera de la jerarquía visible, otra invisible en la que los miembros, sin desempeñar ninguna función oficial, serán sin embargo quienes asegurarán realmente, por su sola presencia, el lazo de unión efectiva con ese centro. Estos representantes de los centros espirituales, en las organizaciones relativamente exteriores (como lo fue, sin duda alguna, el Temple por ser guardián en Tierra Santa), no tienen por qué darse a conocer como tales, y ellos pueden tomar la apariencia que convenga mejor a la acción de presencia que deben ejercer, aunque sea como simples miembros de la organización si han de jugar un papel fijo y permanente”.


Tal función, relativamente exterior, como guardianes de Tierra Santa, la tuvieron igualmente en Oriente Próximo los ismaelitas nizaríes del Viejo de la Montaña, los famosos “asesinos”, así como los drusos, con los que el Temple estableció algunos tratados de colaboración y a los que combatió en otros momentos.


“A propósito de esto, debemos llamar la atención sobre el hecho de que, incluso si algunas de estas organizaciones, entre las más exteriores, se encontrasen a veces en oposición entre ellas, esto no impediría la unidad de dirección si existiese en realidad, porque la dirección en cuestión está más allá de dicha oposición, y no en el ámbito en donde ésta se afirme. Hay, en suma, algo comparable a los papeles interpretados por diferentes actores en una misma obra de teatro, y que, incluso cuando ellos se oponen, no repercute en la marcha del conjunto: cada organización desempeña el papel para el que está destinada dentro de un plan superior a ella; y esto puede extenderse también en el ámbito exotérico, donde, en tales condiciones, los elementos que luchan unos contra otros no dejan de obedecer, aunque sea inconsciente o involuntariamente, a una dirección única de la que incluso ni se sospeche su existencia”, recalca Guénon.


Es necesario señalar que la enseñanza iniciática tradicional es oral y recurre a los símbolos y a los ritos. No hallaremos, por tanto, textos templarios iniciáticos, e ignoramos plenamente los ritos propios que utilizó esa élite templaria, aunque podemos deducir que, dado que el Temple se creó en un entorno cristiano, sus iniciados participarían en los ritos monacales establecidos en sus reglas canónicas, entre los cuales se encontraban la celebración de los sacramentos (vivificados esotéricamente para tales indiciados debido a la influencia espiritual o baraka en la que estaban inmersos). Asimismo echarían mano de símbolos vinculados a la tradición cristiana, aparte de otros distintos que harían referencia al esoterismo universal, pues no hay que olvidar, como señala Guénon, que toda organización iniciática tiene entre sus objetivos “tomando como punto de apoyo una cierta forma tradicional [en el caso del Temple, el cristianismo], el permitir el paso más allá de esta forma y de elevarse así desde la diversidad hacia la unidad [la Tradición Primordial]”.


Por tanto, cabe colegir que el esoterismo cristiano fue el punto de partida del círculo iniciático de la Orden del Temple, puesto que el exoterismo templario es cristiano y la Orden fue instituida como Milicia de Cristo, como la definiera San Bernardo de Claraval en su Loa a la nueva milicia del Temple. Y es precisamente la figura de San Bernardo (1090-1153) la que hay que considerar, muy especialmente, para intentar desentrañar las características de dicho esoterismo cristiano, para lo cual nos resultará nuevamente fiable la opinión de René Guénon, quien escribió un ensayo monográfico sobre el revitalizador de la Orden del Císter y protector del Temple. Guénon viene a decir, leyendo entre líneas, que San Bernardo fue la mayor autoridad espiritual esotérica cristiana. Fue además árbitro en las disputas entre el Imperio y el Papado, como igualmente desempeñó tal función para dirimir otros roces existentes entre diversos representantes del poder temporal con el Papado, además de los originados internamente en el seno de la Iglesia católica. En el ámbito político “se puede decir que la conducta de Bernardo estuvo siempre determinada por las mismas intenciones: defender el derecho, combatir la injusticia y, quizás por encima de todo, mantener la unidad en el mundo cristiano”, señala Guénon.


En lo que respecta al esoterismo, Guénon destaca su devoción a la Virgen, sus meditaciones sobre el Cantar de los Cantares y la contemplación de las cosas divinas bajo el aspecto del amor (el grito de guerra del Temple era: “¡Vive Dios, Santo Amor!”).


Igualmente, subraya el hecho de que San Bernardo fuese caballero por su linaje, carácter que subordinó al de monje. Asimismo destaca su santidad, además de que sea considerado como el último de los Padres de la Iglesia, “y en quien algunos quieren ver, no sin razón, el prototipo de Galahad, el caballero ideal y sin tacha, el héroe victorioso de la demanda del Santo Grial”.


Respecto a su marianismo, Guénon escribe: “Le gustaba dar a la Santa Virgen el título de Nôtre-Dame (Nuestra Señora), cuyo uso se generalizó en esta época y, sin duda, en gran parte gracias a su influencia. Bernardo era, como se ha dicho, un verdadero “caballero de María” y la miraba como a su “dama”, en el sentido caballeresco del término”. Cabe reseñar, al respecto, la gran devoción mariana existente en el Temple y la declaración de un templario respecto a que María era la razón de ser de la Orden.


Por nuestra parte queremos llamar la atención sobre el respeto que tenía San Bernardo por San Pablo –que se había formado en círculos gnósticos judíos y griegos-, al que calificaba como apóstol y de quien decía que su sabiduría era “no-humana” (suponemos que la adquirió en el rapto al “tercer cielo”, donde se encontró con Cristo). El “Doctor Melifluo”, San Bernardo, cita constantemente a San Pablo, y muy significativamente al inicio del primer sermón de sus comentarios al Cantar de los Cantares:


“A vosotros, hermanos, deben exponerse otras cosas que a los mundanos, o al menos, de distinta manera. A ellos debe ofrecérseles leche y no comida, el que en su magisterio quiera atenerse al modelo del Apóstol. Pero también enseña con su ejemplo a presentar alimentos más sólidos para los espirituales, cuando dice: ‘Hablamos no con el lenguaje del saber humano, sino con el que enseña el Espíritu, explicando temas espirituales a los hombres de espíritu’. E igualmente: ‘Con los perfectos exponemos un saber escondido’, como pienso que ya sois vosotros sin duda. A no ser que os hayáis entregado en vano durante tanto tiempo a la búsqueda de las cosas espirituales, dominando vuestros sentidos y meditando día y noche la ley de Dios. Abrid la boca no para beber leche, sino para masticar pan. Salomón nos ofrece un pan magnífico y muy sabroso por cierto: me refiero al libro titulado “Cantar de los Cantares”. Si os place, pongámoslo sobre la mesa y partámoslo’”.


El esoterismo cristiano medieval bebía igualmente de las obras neoplatónicas cristianas de Dionisio Areopagita, los textos atribuidos a San Juan (Evangelio y Apocalipsis), así como del hermetismo; esoterismo este último que, a través de los sabeos de Harran –secta gnóstica que existía en los primeros siglos del Islam-, fue trasladado por el islam a Occidente, especialmente, teniendo como puente a Al Ándalus. Igualmente habría que añadir una tradición céltica cristianizada a través de los culdeos, puesta de manifiesto, por ejemplo, en una serie de romances gliálicos. Por otro lado, no es extraño que conocieran en Palestina, u otros lugares, algunos de los evangelios apócrifos y gnósticos, de los que sabrían distinguir y separar el grano de la paja, lo realmente esotérico-ortodoxo de lo pseudoesotérico-heterodoxo.


Ahora bien, el círculo iniciático templario mantuvo contactos con algunos representantes cualificados del esoterismo nizarí de los chiíes septimanos del Viejo de la Montaña, cuyo centro espiritual fue Alamut, de quienes probablemente tomaron algunos elementos exotéricos (vestimenta, por ejemplo) y de organización jerárquica interior para adaptarlos al uso cristiano. (Véase capítulo XIII: “Los templarios y la secta de los asesinos”). Luis A. Vittor indica que el ismailismo “tiene una doctrina que es en muchos aspectos receptora de la tradición de los sabeos de Harran (quienes no deben confundirse con los sabeanos o mandeanos del sur de Irak y Persia), que, como se sabe, fueron depositarios de las doctrinas hermética y neopitagórica, las cuales combinan con elementos de la taumaturgia y la gnosis hindúes”. Asimismo, añadiremos que los ismailitas nizaríes apreciaban el platonismo y el neoplatonismo, y recogieron lo que quedaba de la tradición iraní.


Por otra parte, los esoteristas templarios debieron de tener en sus manos los cincuenta y dos tomos de las exotéricas y esotéricas Epístolas o Enciclopedia del grupo iniciático ismailí del siglo X, denominado Hermanos de la Sinceridad o de la pureza, enciclopedia que difundió Maslama Al Majriti (el Madrileño) en Al Ándalus hacia 1065, y que, como destaqué en Esoterismo templario, incluyó especialmente en las cofradías de constructores de origen musulmán, tan presentes en el románico español –algunos drusos pasarían a formar parte de las cofradías protegidas por el Temple, por cierto-.


No es probable que el esoterismo judío, la Kabbalah, ejerciera una influencia en el Temple, en contra de lo manifestado por diversos autores, entre ellos, Juan García Atienza. Ello se debe a una cuestión cronológica, puesto que la Kabbalah resurge en la Edad Media casi en el último tercio del siglo XIII, arrancando con el Zohar, escrito, como se ha dicho, en torno a 1270 en Guadalajara. Esta vivificación del esoterismo judío surgió, tal y como reconoce incluso el místico judío Gerschom Scholem (1897-1982), debido a la influencia de la Ciencia de las Letras (Ilmul Huruf) del esotermismo islámico, tan presente, asimismo, en las Rasail Ifwan As Safa (Epístolas de los Hermanos de la Sinceridad).


Por tanto, a falta de documentos iniciáticos templarios, será necesario convenir que el esoterismo templario hay que enmarcarlo en las tradiciones que se han expuesto y tratar de localizar su huella en los símbolos templarios y en la iconología de aquellas iglesias y encomiendas que, sin el menor margen de duda, hayan sido construidas bajo el auspicio directo de la Orden del Temple.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Benedicto XVI aprueba con nota su viaje a las islas británicas.


Queremos compartir con todos los seguidores de la encomienda de Barcelona, el reciente viaje de Benedicto XVI a tierras británicas; donde en líneas generales, su visita ha sido ampliamente seguida en un país de mayoría protestante. Lo cual demuestra que a pesar de las diferencias existentes entre diferentes corrientes cristianas, el Santo Padre es seguido con atención allá donde hace acto de presencia.

Para ello hemos elegido la crónica de este viaje, publicada en la página de forumlibertas. Deseamos que el texto sea de vuestro agrado.

Fotografía de la reina Isabel II y el Papa Benedicto XVI.

ForumLibertas.com

La exitosa visita del Papa al Reino Unido se ha cerrado con una llamada de Benedicto XVI a los británicos alentando el testimonio católico ante los desafíos actuales. En la ceremonia de despedida que tuvo lugar en el aeropuerto de Birmingham agradeció a Gran Bretaña el recibimiento tenido estos cuatro días en la isla e instó a todos a seguir el ejemplo del cardenal Newman que beatificó este domingo por la mañana y cuyo testimonio católico de vida coherente a la Verdad muestra la manera de responder a los desafíos de la cultura actual.

“Ha sido especialmente conmovedor celebrar aquí en Birmingham -afirmó el Pontífice- la beatificación de un gran hijo de Inglaterra, el cardenal John Henry Newman. Estoy convencido de que, con su vasto legado de escritos académicos y espirituales, tiene todavía mucho que enseñarnos sobre la vida y el testimonio cristiano en medio de los desafíos del mundo actual, desafíos que él previó con sorprendente claridad”.


En ese contexto, el primer ministro británico, David Cameron, ha exaltado la posibilidad que ha abierto el Santo Padre con su visita al abrir puertas para el diálogo intercultural e interreligioso. Asimismo, ha deseado que las relaciones entre el Reino Unido y la Santa Sede se vean fortalecidas. “especialmente en la cooperación para el desarrollo internacional, el cuidado del medio ambiente y la construcción de una sociedad civil con un renovado sentido de valores compartidos y metas comunes”.


Benedicto XVI cierra así un viaje que algunos sectores británicos quisieron sembrar de dudas, pero la entereza del mensaje del Papa y el cariño que ha recibido el obispo de Roma en las calles, a la postre han hecho de este viaje un hito histórico. El propio Cameron lo definía perfectamente al afirmar en su despedida que el Pontífice “habló a un país de seis millones de católicos” pero fue “escuchado por 60 millones de ciudadanos”.


El Papa espera “haber contribuido”

Benedicto XVI dijo esperar que las reuniones que mantuvo en estos días “contribuyan a confirmar y fortalecer las excelentes relaciones entre la Santa Sede y el Reino Unido, especialmente en la cooperación para el desarrollo internacional, el cuidado del medio ambiente y la construcción de una sociedad civil con un renovado sentido de valores compartidos y metas comunes”.


Uno de los temas que el Papa abordó con mayor precisión y contundencia fueron los casos de abusos sexuales en la Iglesia. El mismo día de su despedida se había reunido con los obispos locales, ante los que dijo que el escándalo de los abusos sexuales a menores cometidos por clérigos “mina gravemente la credibilidad de los responsables de la Iglesia”. Además, los conminó a “presentar en plenitud el Evangelio que da vida”.


Por su parte, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, calificó la visita de “éxito espiritual” de la que, según dijo, Benedicto XVI estaba “contento” porque “a la gente le interesó lo que teníamos que decir”. “Cientos de miles de personas escucharon el mensaje del Papa”, agregó Lombardi haciendo el balance tras la tercera y última ceremonia multitudinaria en cuatro días, la misa de beatificación del cardenal John Henry Newman, que congregó el domingo por la mañana a unas 50.000 personas.


En la tarde del sábado se desarrolló la vigila de oración celebrada la víspera ante por lo menos 80.000 personas en el Hyde Park londinense, el Papa alemán -considerado otro intelectual- rindió homenaje al futuro beato, quien según dijo ejerció “una importante influencia” en su vida y en su pensamiento.


El eclesiástico anglicano, que buscaba un cristianismo auténtico, se convirtió a los 44 años al catolicismo, que consideraba más fiel a las raíces originales, lo que provocó una gran conmoción en la época victoriana.


Considerado un precursor del Concilio Vaticano II, sobre todo por sus ideas sobre la relación entre la fe y la razón, su obra logró un gran reconocimiento en el mundo católico y en 1879 fue creado cardenal por el Papa León XIII.


“Su personalidad y su enseñanza pueden ser para nuestra época y el ecumenismo una fuente de inspiración para todos nosotros”, dijo recientemente Benedicto XVI. Cabe recordar que uno de los objetivos en estos cuatro días era estrechar las relaciones con las otras confesiones cristianas, y especialmente con la Iglesia Anglicana, oficial en este país.


La beatificación de Newman, declarado "venerable" por Juan Pablo II en 1991, se aceleró en 2009 cuando los expertos del Vaticano confirmaron la validez de un milagro que se le atribuye en Estados Unidos, donde un diácono aquejado de una grave enfermedad afirma haberse recuperado tras rezarle. El Vaticano investiga ahora un segundo milagro en México, que allanaría el camino a la canonización para el fundador de los Oratorios de San Felipe Neri en Inglaterra.


Williams: que la visita “ayude a promover la fe en este país”

“Creo que una de las mejores cosas sea precisamente la percepción de que muchas de las previsiones que se habían hecho han resultado erróneas”. Así lo afirmó hoy el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, al micrófono de Radio Vaticano.


“Lo principal que quiero decir – afirmó – es que ha sido una ocasión extremamente feliz y que la acogida que el Papa ha recibido de los obispos anglicanos, de la gente en la calle y naturalmente en Westminster Hall ha sido enormemente positiva. Y ciertamente la oración ecuménica de la tarde en la Abadía fue intensamente conmovedora para todos los presentes”.


El viaje de Benedicto XVI, prosiguió, “ha sido una ocasión verdaderamente bendita, y la gente ha salido a las calles para manifestar su fe”.


“El conflicto es siempre una noticia mejor para un titular de periódico, que no la armonía – comentó –. Pero como muchas personas me han dicho en esta ocasión, cuando se piensa en que esto habría sido totalmente inimaginable hace 40 o 50 años, incluso al inicio del Concilio Vaticano II, claramente algo ha sucedido”.


Respecto, por otro lado, al encuentro privado con el Papa, Rowan Williams afirmó que los diálogos se han centrado no tanto en las relaciones entre anglicanos y católicos, como en la situación de los cristianos en Tierra Santa, de cara al próximo Sínodo de los Obispos sobre Oriente Medio, que se celebrará el próximo octubre en Roma.


“Mi oración y mi esperanza para esta visita –concluyó Williams– es que ayude a promover la fe en este país y ayude a la gente a reconocer a tantas personas absolutamente corrientes que creen en Dios, creen en la vida sacramental de la Iglesia y fundan su propia vida en todo esto”.


Así ha concluido el 17º viaje de Benedicto XVI, que durante su estancia en el Reino Unido, un país crecientemente laico, advirtió también contra un “secularismo agresivo” y la “marginación” del cristianismo.