miércoles 7 de marzo de 2012

Asia Bibí:‘¡Sacadme de aquí!’



Desde la encomienda de Barcelona queremos compartir con los seguidores de Temple Barcelona una noticia publicada en la página de Forum Libertas donde recoge la incomprensible e intolerante sentencia de condena a muerte en Pakistán de una cristiana por blasfemar.

A la espera de un posible indulto por parte de las autoridades paquistaníes, Asia Bibí ha tenido tiempo durante su cautiverio en explicar sus vivencias y de cómo le ha cambiado su vida.

Desde Temple Barcelona no hemos podido resistir la oportunidad de pedir desde este humilde rincón que Naciones Unidas se posicione claramente a que el gobierno de Pakistán, autorice su indulto.

Fotografía de la portada del libro de Asia Bibí, “¡Sacadme de aquí!. Editorial Libros Libres.

ForumLibertas.com

El 14 de julio de 2009, tras varias horas de cosecha en el campo, Asia Bibi tuvo sed, se acercó a un pozo y bebió. En ese momento, una vecina gritó que el agua era de las mujeres musulmanas y la estaba contaminando. El tono de la disputa fue subiendo hasta que surgió una acusación: "¡Blasfemia!". En Pakistán, esa palabra significa muerte. La suerte de Asia estaba echada.

Tras propinarle una brutal paliza, la encarcelaron. Un año después fue condenada a la horca. Hoy, a la espera de una apelación, se pudre en una celda sin ventana. Su familia ha tenido que huir del pueblo, amenazada por los extremistas. Los dos hombres que quisieron ayudarla, el gobernador del Pendjab, musulmán, y el ministro de las Minorías, cristiano, han sido asesinados.

Y se ha puesto precio a su cabeza si finalmente es liberada: hay cientos de fanáticos dispuestos a hacerse ricos asesinándola.

Ve la luz un libro narrado en primera persona

Desde el fondo de su prisión, Asia Bibi cuenta en ¡Sacadme de aquí! (LibrosLibres, 2012) cómo era su vida antes de aquel incidente y cómo es ahora. Una historia que la ha convertido en icono mundial para cuantos luchan por la libertad religiosa.

Ella es católica. Está casada con Aship y tiene cinco hijos: un chico, Imnran, y cuatro chicas, Nasita, Isha, Sidra y la pequeña Isham, de nueve años.

Hasta que fue detenida, vivía y trabajaba en el campo en una pequeña aldea del centro de Pakistán donde sólo dos familias son cristianas. Durante su proceso se le ofreció abjurar de su fe y hacerse musulmana para liberarse de la acusación de “blasfemia” contra el Islam. Ella prefirió la fidelidad a Jesucristo. Pero quiere también ser libre. Y, sobre todo, reunirse en paz con los suyos.

Su relato, sencillo y conmovedor, no se refiere solo a la truculencia de su calvario actual. También nos brinda una visión emotiva de cómo era su apacible vida de familia antes de que se viera truncada por el odio, desde cómo celebraban la Navidad a sus esfuerzos para asistir a misa en un país donde ser cristiano es una garantía de ocupar los peores puestos y arriesgarse a las peores consecuencias.

La ONU, la gran ausente

Que haya países que puedan condenar a muerte por diferencias religiosas es inadmisible. El caso de Asia Bibi es el último de una larga lista que recuerda que la persecución religiosa existe en el mundo. Es evidente que el caso de la violencia contra la pluralidad de creencias en el mundo es un tema para las Naciones Unidas. No obstante, la ONU ha sido y es la gran ausente del caso de Asia Bibi.

Mientras que la ONU centra sus esfuerzos en realizar informes sobre sexualidad y homosexualismo, profundamente ideologizados, parece que mira para otro lado cuando se trata de persecución de cristianos en el mundo.

Ban Ki-moon y la cúpula de Naciones Unidas ha demostrado con su silencio el absoluto ostracismo al que quieren relegar la violencia contra los cristianos en el mundo, una violencia que diferentes informes afirman que es la más violenta y extendida en el mundo contra cualquier confesión.

Se alargan los plazos del juicio a Asia Bibí

El caso de la cristiana Asia Bibí, condenada a muerte por blasfemia, no avanza y tampoco pudo pasar las Navidades con su familia.

La cabeza de Asia Bibi ya tiene recompensa

Un extremista musulmán ofreció una recompensa por asesinar a la cristiana Bibi. Ante la posibilidad de un eventual indulto a Asia Bibi por parte del presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, el líder musulmán Moulana Yousaf Qureshi ofreció casi seis mil dólares a aquel “seguidor leal de Mahoma” que la decapite.

CNN informó entonces que, además de ofrecer la recompensa, equivalente a más de seis veces el promedio del salario anual en Pakistán, Qureshi también amenazó con convocar a millones de fieles islámicos para protestar si la ley de blasfemia de Pakistán era enmendada para reemplazar la pena de muerte con cinco años de cárcel.

martes 6 de marzo de 2012

Templarios en las tierras del Ebro


Desde la encomienda de Barcelona recuperamos el apartado dedicado a conocer los lugares del Reino de Aragón, donde habitó la Orden del Temple. Una vez recorrido la comarca del Baix Ebre, nos adentramos a la comarca del Montsià.

Para ello hemos redactado un nuevo texto de nuestro amigo, el investigador, periodista y escritor D. Jesús Ávila Granados de su libro “Templarios en las tierras del Ebro”, donde nos adentra por los recónditos paisajes de la ribera del río Ebro donde se instalaron los templarios.

Desde Temple Barcelona, recomendamos su lectura.

Fotografía de la iglesia de Alcanar

Alcanar, Montsià (Tarragona)

Alcanar, al sur de la comarca, es el municipio más meridional de Catalunya y ocupa un territorio que, por su singular ubicación, fue muy codiciado a lo largo de los tiempos. Su principal referencia arqueológica es el célebre yacimiento de la Moleta del Remei, a pocos metros de la ermita del Remedio, único poblado íbero de las Tierras del Ebro que presenta una secuencia de ocupación ininterrumpida desde la segunda mitad del siglo VII hasta el II a.C.; el conjunto fue declarado Monumento Nacional en 1949. La próxima villa romana está en proceso de excavación. La presencia andalusí, que se alargó cinco siglos, dio lugar al nombre de la población, que, igual que las adquiridas del término, se pudieron recuperar gracias al documento firmado por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III el Grande, en el verano de 1097.

La conquista cristiana se produjo después de la caída de la ciudad de Tortosa, y Alcanar no tardó en convertirse en “tierra de frontera”. El primer intento repoblador de esta plaza tuvo lugar el 28 de febrero de 1239, con una Carta de Población concedida en esta fecha por Hug de Folcalquier, maestre de Provenza de la Orden de San Juan del Hospital, el cual la villa dedica una calle próxima al ábside de la iglesia, en tiempos del monarca Jaume I; no tuvo éxito, porque la población no aceptó con agrado la presencia de los hospitalarios. En cambio, sí que consiguieron mayor éxito la donación posterior (11 de mayo de 1252), en la persona de Guillem de Cardona, maestre templario del reino de Aragón, con lo cual Alcanar se convertía en un lugar de suma importancia social y económica en la zona bajo la potestad del Temple. Se dice que había tanta riqueza en la población que las tres comunidades convivieron con el mayor respeto, en ambiente de tolerancia, porque cada colectivo sabía muy bien su función social. Todo cambió cuando la Orden del Temple cayó en desgracia, y una nube de miedo sobrevoló sobre Alcanar, no obstante, eso, continua recordando su deuda con los templarios.

En su visita a Alcanar, es necesario que admiréis la iglesia parroquial, dedicada a la Madre de Dios de la Asunción, con una sólida tronera en el sector más elevado del lado derecho de la fachada; empinadas callejuelas e íntimas plazas nos recuerdan que estamos en una población típicamente marinera; el castillo; la torre andalusí; la cueva Bonita; la ermita del Remedio, lugar de gran devoción popular, donde no faltan cruces templarias. Desde el poblado íbero obtendréis las mejores panorámicas de todo el territorio.

lunes 5 de marzo de 2012

Evangelio dominical: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo"


Desde la encomienda de Barcelona, como cada semana, recuperamos el apartado dedicado a la meditación del Evangelio.

Esta vez San Marcos nos habla de la visión que tuvieron los apóstoles de Elías y Moisés hablando con Jesús.

Desde Temple Barcelona os recomendamos su meditación.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.
Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.
Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.
Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo".
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría "resucitar de entre los muertos". (Mc 9, 2-10)

Reflexión:

Marcos, en los primeros versículos del capítulo noveno, nos muestra a los seguidores más próximos a Jesús, una visión mesiánica que tuvieron acerca del Nazareno. Gracias a la revelación de Dios, los discípulos de Jesús, se dieron cuenta de que ellos formaban también parte de su plan divino; acatando con humildad las instrucciones del Mesías sobre estos acontecimientos.

Plegaria:

¡Señor! De igual modo que los apóstoles tuvieron la fortuna y la gran responsabilidad de ser partícipes de Tu plan, guíanos para que sepamos valorar tus enseñanzas para que seamos verdaderos continuadores de la Palabra.

viernes 2 de marzo de 2012

Un problema de cruces


Desde la encomienda de Barcelona hemos creído oportuno el aclarar algunos aspectos sobre las cruces que utilizaba –quizá fuese más acertada la expresión “se continúan utilizando”- la Orden del Temple.

Para ello hemos elegido un texto del, lamentablemente desaparecido, escritor e investigador D. Xavier Musquera Moreno, el cual hemos extraído de su libro “La aventura de los templarios en España” donde explica sus propias conclusiones.

Desde Temple Barcelona estamos convencidos de que su contenido os despertará interés.

Fotografía de la cruz patriarcal de Caravaca.

Actualmente, todavía persiste cierta confusión sobre las distintas cruces utilizadas por la Orden del Temple. Sesudos investigadores aún no se han puesto de acuerdo en el modo de identificar dichas cruces sin posibilidad de error.

Ese pasado misterioso que suele rodear a los templarios se hace evidente cuando se intenta averiguar si una cruz perteneció al Temple. Esa búsqueda llega a ser irritante cuando se comprueba el uso de distintos símbolos crucíferos. La identificación de esa insignia distintiva permitiría a los estudiosos reconocer construcciones y edificios que, atribuidos al Temple, no están suficientemente documentados, especialmente cuando existieron otras órdenes que se adjudicaron de forma fraudulenta su propiedad.

La cruz se convirtió en insignia de la Orden años después de su creación. En 1146, el Papa Eugenio III, a instancias de San Bernardo de Claraval, aprobó que los templarios llevasen en sus capas una cruz roja sobre el hombro izquierdo. Lamentablemente, el Papa olvidó indicar la forma de aquella cruz.

Este hecho produjo confusiones, como que la Orden Teutónica, a imagen del Temple, llevara también capas blancas. Fue entonces cuando se acudió al Patriarca de Jerusalén y al Papa, quienes dictaminaron, en 1210, que ambas órdenes podían hacer uso de la tela blanca, pero sería negra la cruz de los caballeros teutones y roja la del Temple. De nuevo no se hizo mención a su forma, ya que ésta no era la base del litigio.

Desde un principio, y antes de que se “oficializara” esa cruz, la Orden ya hacía uso de una doble brazo conocida como la “Cruz Patriarcal”. Más tarde, los templarios utilizarían indistintamente un abanico de cruces al mismo tiempo, hecho que ha dificultado las investigaciones.

Para evitar nuevas confusiones entre las distintas órdenes y los cruzados que batallaban en Tierra Santa, se estableció finalmente un código de color que quedó estipulado con el rojo para los templarios, negro para los teutónicos, blanco para los sanjuanistas (hospitalarios) y verde para los lazaristas. Una vez más, sus formas respectivas no fueron especificadas.

Las cruces más utilizadas por la Orden del Temple fueron básicamente cuatro: la cruz griega (de brazos iguales), la paté o pateada (ensanchada en los extremos), la Patriarcal (de doble brazo) y, finalmente, la más escasa, la TAU (parecida al ANK egipcio, pero sin el círculo superior).

La griega y la paté fueron de uso más corriente y pueden observarse en iglesias, pinturas murales, en sellos de la Orden y en las tumbas de los caballeros. La TAU, de uso mucho más restringido, se cree que diferenciaba a los miembros normales de la Orden de aquellos que pertenecían a altas jerarquías. Esta cruz podía así mismo ser indicativo de asentamientos o enclaves que por su situación geográfica eran considerados de especial importancia.

Hay que tener en cuenta que la presencia de una TAU no estará forzosamente indicando que nos encontramos ante un asentamiento del Temple. San Antonio Abad, que predicó por tierras del norte de África, luce sobre la sarga de su hábito azul la TAU que adoptaron los antonianos y que la Orden del Temple utilizó en contadas ocasiones. Es menester saber de antemano si en las proximidades del edificio, o incluso en la región en que se halla, hubo un convento o monasterio que hubiera pertenecido a dichos monjes. El desconocimiento de tal hecho conduciría a una inevitable confusión.

Las cruces paté y griega se encuentran acompañadas en ocasiones por símbolos lunares y solares; también por estrellas de ocho puntas. Finalmente, existió la llamada “Cruz de las Ocho Beatitudes”, adoptada durante el maestrazgo de Robert de Craon y conocida también como la de Malta. Fue utilizada por los sanjuanistas tras la desaparición del Temple y sirvió de base al alfabeto secreto utilizado en numerosos documentos, algunos de los cuales se conservan en la Biblioteca Nacional de París.

Esa cruz del Temple llamada paté, que es la más conocida de todas, también denominada cruz celta por su semejanza con las que se hallan en tierras irlandesas, se presenta generalmente con la latina de brazos iguales, inscrita dentro de un círculo que evoca el disco solar en algunos edificios que se cree pertenecieron al Temple.

Esta serie de cruces puede contemplarse en los muros exteriores de las iglesias, así como en los interiores. A veces, situadas en lo alto de columnas o bien en rincones del enlosado del suelo, obligan a poseer buenas dotes de observación para descubrir su ubicación. Otras cruces, menos evidentes y mucho más pequeñas, se encuentran en los lugares más insospechados, como si, ocultadas adrede, quisieran decirnos en voz baja: “estuvimos aquí…”.

La existencia de esta variedad de cruces puede comprobarse, por ejemplo, en San Vicente de la Barquera, en Cantabria, o en Iria Flavia, en Galicia, interesantes enclaves que visitaremos más adelante.

Finalmente, otra cruz de gran valor simbólico es la Cruz Patriarcal o Lignum Crucis. Cuando los caballeros del Temple eligen una cruz para sus relicarios no adoptan la cruz griega, la latina o la de influencia celta como sería lo natural, sino que toman un nuevo tipo de cruz, la de los cristianos de oriente: la cruz patriarcal de doble brazo. Esa cruz, conocida en Francia como la cruz de Lorena y en España denominada de Caravaca, será utilizada como distintivo personal de las altas jerarquías y como objeto de culto.

Algunas desparecieron lamentablemente, como las cruces patriarcales de Maderuelo, en Segovia; Villamuriel de Cerrato y Villalcázar de Sirga, en Palencia; Alfambra, en Teruel, y Artajona y Torres del Río, en Navarra, pero quedaron en la memoria de la tradición popular.

Las conservadas en la actualidad se encuentran en las localidades de: Astorga, en cuya catedral se halla la de Ponferrada; Bagá (Barcelona), en la iglesia de San Esteban; Murrugaren (Navarra), que se conserva en Estella; Miraflores, en Segovia, guardada en Zamarramala; Zamora, en la catedral de la capital, procedente tal vez de alguna de las iglesias que el Temple poseyó en la ciudad; Valencia, custodiada en la catedral y procedente de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora del Temple y, finalmente, tal vez la más conocida de todas: la de Caravaca, en Murcia, que es una reproducción de la desaparecida allá por los años treinta.

Todas estas cruces tienen en común el hecho de estar rodeadas por hechos inexplicables, curaciones milagrosas y fenómenos extraños que hacen de ellas protagonistas de mitos y leyendas.