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martes, 31 de mayo de 2011

El Cid: entre la leyenda y la épica.


Desde la encomienda de Barcelona, queremos recuperar un texto del tristemente desaparecido periodista D. Juan Antonio Cebrián de su libro “La Cruzada del Sur”.

Continuando cronológicamente con su contenido, hoy le toca el turno a una figura emblemática en las filas castellanas durante la Reconquista, el legendario “El Cid Campeador”.

Desde Temple Barcelona, deseamos que su lectura os sea placentera.

Recreación de Don Rodrigo Díaz de Vivar.

Nuestro héroe patrio por excelencia vio la luz hacia el 1043 en Vivar, una pequeña aldea localizada a unos nueve kilómetros de la ciudad de Burgos. Su padre, Diego Laínez, era un famoso hidalgo de la época que había conseguido para Castilla las fortalezas de Ubierna, Urbel y la Piedra. Por tanto, Rodrigo nace en el seno de una familia de la nobleza menor castellana. Don Diego se encontraba al servicio del infante don Sancho, primogénito del rey Fernando I de Castilla. El joven Rodrigo va creciendo rodeado por las situaciones que caracterizaban a un reino cuajado de intrigas y, muy pronto, goza e las simpatías del infante Sancho quien ve en el muchacho las cualidades que más tarde le harán uno de los principales protagonistas de su siglo.

En 1062, sin haber cumplido los diecinueve años, Rodrigo es alzado a la categoría de caballero. Desde entonces, su brazo y espada servirán con absoluta lealtad a quien sería proclamado tres años más tarde rey de Castilla por fallecimiento del gran monarca Fernando I el Magno.

En 1066, el rey de Castilla nombra a Rodrigo Díaz de Vivar portaestandarte de los ejércitos castellanos, es decir, desde entonces don Rodrigo será alférez de Castilla o, lo que es lo mismo, jefe principal de la tropa. Fue en estos años cuando el nuevo abanderado de las huestes castellanas se ganó a pulso el apelativo de “Campeador”. El sitio donde seguramente se hizo merecedor de este título fue en la guerra llamada de “los tres Sanchos” que Castilla libraba por tierras aragonesas y navarras con el fin de asegurar sus fronteras del este. En esos lugares don Rodrigo manejó con tanto ardor las armas que sus soldados le denominaron campi docto (maestro de armas en el campo de batalla). Tras la brumosa muerte del rey Sancho a manos del caballero Bellido Dolfos durante el sitio de Zamora en 1072, don Rodrigo se pone al servicio del nuevo monarca Alfonso VI tras hacerle jurar en la iglesia burgalesa de Santa Gadea que nada tuvo que ver en la muerte de su hermano Sancho II. Alfonso VI había sufrido una tremenda humillación a cargo de su ahora fallecido hermano; despojado del mando y auxiliado en el reino de Toledo siempre se sospechó que conspiró junto con su hermana Urraca para acabar con la vida de Sancho.

Mientras esto sucedía, Castilla seguía obteniendo pingües beneficios gracias a las parias mahometanas. El propio Campeador intervino en algunas disputas entre taifas, lo que le granjeó profundas enemistades en su bando al recelar muchos caballeros del prestigio que iba adquiriendo el de Vivar.

El desconfiado rey Alfonso VI nunca mantuvo buenas relaciones con don Rodrigo; la humillante jura de Santa Gadea y otros escenarios poco venturosos provocaron dos exilios para el Cid Campeador. En ambas ocasiones al burgalés no le quedó más remedio que ofrecerse como soldado de fortuna al mejor postro, esa situación no enturbió su fama, más bien la acrecentó.

En 1085 las tropas de Alfonso VI tomaron Toledo y los musulmanes movidos por la desesperación llamaban a sus hermanos africanos en busca de ayuda; ya nada sería igual para Al-Andalus. Un año más tarde todo estalló con la entrada fulminante de los almorávides, norteafricanos fundamentalistas liderados por Yusuf, quien había dado una vuelta de tuerca al islam preconizando la pureza y el rigor en el cumplimiento de los mandatos coránicos; la ayuda de este poder islámico emergente tuvo consecuencias nefastas para los habitantes de la península Ibérica.

La debilitada Al-Andalus abría sus puertas a los sucesivos reajustes religiosos y militares que llegaban por oleadas desde el Magreb, convirtiendo el sueño califal en una simple provincia de los diferentes imperios musulmanes que se iban creando. Sin embargo, a pesar de tanta guerra, fue un siglo de plenitud donde la población aumentó y prosperó, favoreciendo migraciones hacia terrenos hasta entonces de nadie. Ciudades, comercio y cultivos florecieron como nunca, y los intercambios entre un mundo y otro fueron constantes. Y en medio de tanto movimiento destaca la figura de don Rodrigo Díaz de Vivar, hijo de su tiempo y quien, desde luego, estaría a la altura de tan tremendas exigencias históricas, pues pasó de ser héroe a villano sin perder su compostura caballeresca; de alférez a mercenario, sin olvidar la lealtad hacia su rey, acudiendo a las llamadas de éste siempre que fuera necesario, olvidando rencillas y desaires pasados.

Combatiendo como mercenario al servicio de la taifa zaragozana se ganó a pulso el apelativo de “Sidi” (Señor), al conseguir la victoria en más de cien combates durante cinco años. Tras esto dirigió sus tropas hacia Valencia, ciudad que conquistó en 1094 convirtiéndose en uno de los personajes más influyentes del momento.

Desde la ciudad del Turia la alargada sombra del Cid se extendió por todo el levante hispano. Finalmente se reconcilió con su querido rey Alfonso VI y pudo ser cómo sus hijas, Cristina y María, se unían a los linajes reales de Navarra y Barcelona. En 1099 contrajo unas mortíferas fiebres que le arrebataron la vida a los 56 años de edad.

Rodrigo Díaz de Vivar es el gran paladín de la Reconquista española. Su gesta se vio adornada por las narraciones juglarescas que en siglos posteriores prolongaron su fama. Fue el único guerrero cristiano capaz de infundir temor en los fanáticos almorávides. Posiblemente tanto brillo ensombreció injustamente la figura del Alfonso VI el Bravo, rey conquistador donde los haya. Su mayor proeza fue la de tomar Toledo el 6 de mayo de 1085, recuperando de ese modo la antigua capital de los godos; todo un símbolo para la cristiandad más ortodoxa que veían, trescientos setenta años después, que las cosas podían volver a ser como antaño. En un arranque de vanidad Alfonso VI se hizo proclamar emperador de Hispania; siguió con las guerras arrebatando a los musulmanes diversas plazas extremeñas como Coria y llegando a la mismísima Tarifa. Sumó a esto los éxitos del Cid Campeador por Aragón y Levante. Sin embargo, también se produjeron sinsabores en su reinado, por ejemplo, la amarga derrota en la batalla de Sagrajas en 1086, donde los guerreros almorávides estuvieron a punto de asestar un mortífero golpe al reino castellano. Asimismo, Alfonso se casó en cinco ocasiones sin obtener herederos varones que le sucedieran ya que el único que tuvo murió en la batalla de Uclés, librada en 1108, un año antes de la muerte del insigne monarca.

Alfonso VI unificó definitivamente el reino de su padre Fernando, lo ensanchó por toda la península Ibérica y únicamente el poder almorávide fue capaz de frenar una total conquista de Al-Andalus a cargo de los castellanos. Finalizaba el siglo XI con una Castilla más fuerte que nunca, un Aragón en expansión, Navarra menguada por el avance de los anteriores y los Condados catalanes permaneciendo a la expectativa. Como vemos, la subida cristiana eclipsaba la caída musulmana. El siglo XI supuso un punto de inflexión para los intereses mahometanos en la península Ibérica. Al-Andalus cedía terreno con rapidez ante los bríos castellanos y aragoneses. Sepamos ahora cómo fue este siglo tan complejo para los seguidores andalusíes de Alá. Emociones, revoluciones e intrigas no faltarán.

lunes, 30 de mayo de 2011

Cesan al superior de los Salesianos en Holanda que relativizó la pedofilia


Desde la encomienda de Barcelona, apoyamos la decisión que ha adoptado la congregación de los Salesianos de cesar de manera fulminante al padre Hermann Spronk por defender las relaciones sexuales entre adultos y menores de edad.

No sabemos qué pudo motivar el que este padre se posicionase a favor de la pedofilia, pero desde luego no hablaba la conciencia y la ética de una persona que está llamada a pronunciar y defender el Evangelio. Precisamente por ello, debe de ser apartada de la ordenación y ayudarle en la medida de lo posible para que se dé cuenta de que su posicionamiento es toda una aberración a los ojos de Dios y por extensión a los de los hombres.

Fotografía del padre Spronk

Forum Libertas

La Iglesia católica ha cesado de sus funciones de forma fulminante al sacerdote que ocupaba la dirección de los salesianos en Holanda, el padre Hermann Spronk. Spronk realizó unas sorprendentes declaraciones relativizando la pederastia cuando fue interpelado por una televisión local sobre la implicación de un sacerdote subordinado en un grupo que promueve las relaciones sexuales con menores.

Los salesianos afrontan el caso del llamado ‘padre van B’ (de quien solo se conocen sus iniciales por ahora) de 73 años de edad, que pertenece al grupo ‘Martijn’ que busca en Holanda la liberalización de la pedofilia y la despenalización de las relaciones sexuales con menores, según indica Aciprensa.

El padre Hermann Spronk, superior del padre van B., en una entrevista a la televisión local dijo que conocía de la pertenencia del sacerdote al mencionado grupo y que las relaciones sexuales con menores “no son necesariamente dañinas”.

Los Salesianos subrayan su más enérgica condena

Con un comunicado de prensa la Congregación Salesiana ha rechazado cualquier posible relativización de la pedofilia. Después de que la inspectora de Bélgica Norte Holanda, informara oficialmente de que al padre van B. no se le permite realizar ninguna actividad pastoral y que el padre Spronk fue suspendido del cargo como Delegado, se difundió el comunicado

El provincial salesiano de Bélgica -Holanda, padre Jos Claes, en el cual ha expresado del mismo modo su consternación al saber por la prensa que el padre B. ha sido miembro de la asociación Martijn.

Ser miembro de tal asociación es absolutamente incompatible con los principios y los valores de la tradición salesiana. Por lo tanto desaprobamos de manera firme tal hecho y tomamos la distancia necesaria de un comportamiento que es personal y de un hermano en particular. Comprendemos que esta noticia, sin duda alguna, ha herido la sensibilidad de tantas personas. Comprendemos su dolor y presentamos nuestras excusas en nombre de los Salesianos de don Bosco”, ha subrayado.

En cuanto al padre van B., la Congregación tomará “los debidos procedimientos disciplinarios, conforme al protocolo ya en acto desde el año 2002 y las normativas dadas por la iglesia sobre esta materia”, según Claes.

El provincial salesiano también manifiesta no estar de acuerdo con las primeras declaraciones del padre Herman Spronk, “dadas en una entrevista a la prensa holandesa (al menos de cuanto podemos conocer por la entrevista reportada), que parece relativizar la gravedad del hecho”.

La Congregación Salesiana insiste en su fidelidad a don Bosco, a su gran tradición pedagógica y, “sobre las huellas de don Bosco”, la total fidelidad al magisterio de la Iglesia. “El respeto pleno y total a los niños, de los muchachos y de los jóvenes permanece para nosotros fundamental e irrenunciable”, ha concluido.

viernes, 27 de mayo de 2011

Jacob: La oración como batalla de la fe y la perseverancia


Hemos recibido del Servicio de Información del Vaticano una bonita reflexión del papa Benedicto XVI sobre la vida del Patriarca judío, Jacob.

Desde la encomienda de Barcelona, deseamos que su lectura nos pueda servir como un mensaje de esperanza para que las personas que hacen de la mentira su existencia, sean capaces de reconducir sus existencia hacia la llamada de Dios.

CIUDAD DEL VATICANO, 25 MAY 2011 (VIS).-Benedicto XVI, prosiguiendo con las catequesis sobre la oración, habló en la audiencia general de los miércoles del patriarca Jacob y su lucha con el desconocido en la cañada de Yabboq. La audiencia se celebró en la Plaza de San Pedro y participaron en ella 15.000 personas.

La Biblia, explicó el Papa, describe a Jacob como un hombre astuto que ha conseguido las cosas con el engaño. A un cierto punto, se plantea volver a su tierra y enfrentarse a su hermano, al que le quitó la primogenitura. Espera la noche para pasar con seguridad un vado, pero algo imprevisible sucede; alguien le sale al encuentro, sin que él pueda prevenirse. Todo el relato nos plantea su lucha, que no tiene un vencedor claro, dejándonos al rival en el misterio. "Sólo al final, cuando la lucha ha terminado y ese "alguien" se ha ido, Jacob lo nombrará y podrá decir que ha luchado con Dios".

Acabado el combate Jacob dice a su contrincante que lo dejará ir sólo si éste lo bendice. "Aquel que con el fraude había robado a su hermano la bendición del primogénito -señaló el pontífice- ahora la pretende del desconocido, del que tal vez empieza a vislumbrar las connotaciones divinas, pero sin ser capaz todavía de reconocerlo plenamente. El rival, que parecía detenido y por lo tanto derrotado por Jacob, en lugar de ceder a la petición del Patriarca, le pregunta: su nombre. (...) En la mentalidad bíblica, conocer el nombre de alguien lleva de hecho aparejado una especie de poder porque este contiene la realidad más profunda de la persona, revela su secreto y su destino. (...) Por eso, cuando Jacob revela su nombre se está poniendo en manos de su oponente, es una forma de rendición, de entrega total al otro".

Pero paradójicamente, "en este gesto de renuncia, Jacob resulta también vencedor porque recibe un nuevo nombre, junto con el reconocimiento de la victoria por parte del adversario". Jacob, prosiguió Benedicto XVI, recuerda el verbo "engañar, suplantar". Y ahora, después de la lucha, el patriarca revela a su oponente, en un gesto de entrega y rendición, su realidad de engañador, de suplantador. Por el otro, que es Dios, transforma esta realidad negativa en positiva. Jacob, el engañador, se convierte en Israel, recibe un nuevo nombre que indica una nueva identidad, (...) cuyo significado más probable es "Dios es fuerte, Dios vence". Cuando, a su vez, Jacob pregunta el nombre a su contrincante, éste no se lo dice pero se revela en un gesto inequívoco dándole su bendición.(...) Y no la bendición conseguida con el engaño, sino la que Dios da gratuitamente y que Jacob puede recibir solo ahora, cuando se entrega sin defensas y confiesa la verdad sobre sí mismo".

En el episodio de la lucha en Yabboq, observó el Papa, "el pueblo de Israel habla de sus orígenes, y se esbozan las características de una relación particular entre Dios y el hombre. Por eso, como indica el Catecismo de la Iglesia Católica, la tradición espiritual de la Iglesia ve en este relato un símbolo de la oración como una batalla de la fe y la victoria de la perseverancia".

"Toda nuestra vida -concluyó el Santo Padre- es como esta larga noche de lucha y de oración, atravesada por el deseo y la petición de una bendición de Dios que no puede ser arrancada ni conquistada contando sólo con nuestras fuerzas, sino que debe ser recibida de Dios con humildad, como un don gratuito que nos lleva, al final, a reconocer el rostro del Señor. Y cuando esto sucede, toda nuestra realidad cambia, recibimos un nuevo nombre y la bendición de Dios".

jueves, 26 de mayo de 2011

El Temple al servicio de la Corona: IIª parte


Desde la encomienda de Barcelona, con el siguiente texto de la historiadora y especialista en la Orden del Temple, Helen Nicholson, que hemos extraído de su libro “The Knights Templar” damos por concluido el apartado dedicado a la fidelidad que tuvieron los templarios con la nobleza real cristiana.

Desde Temple Barcelona os sugerimos que hojeéis con atención su contenido.

Además de a los papas, los templarios prestaron regularmente servicio como mensajeros a reyes y a nobles. Como los frailes del siglo XIII y de época posterior, los miembros de las órdenes militares podían ser empleados convenientemente para llevar a cabo misiones secretas porque eran muy discretos. En los caminos siempre había templarios y hospitalarios que predicaban y recogían limosnas de los fieles, y como formaban parte de una orden religiosa parecía poco probable que fueran mensajeros a los que el enemigo podía detener y registrar o incluso encarcelar. En 1170 uno de los corresponsales del arzobispo Thomas Becket advirtió al prelado de que los templarios que le habían traído noticias no eran unos simples y leales religiosos, sino que eran en realidad agentes de su enemigo, el rey Enrique II de Inglaterra.

Los miembros de las órdenes militares también dieron asesoramiento a papas, reyes y príncipes. Los templarios tuvieron permanentemente representantes en la corte papal a partir de la década de 1230, mientras que en Inglaterra los reyes incluyeron en su presupuesto desde el siglo XII los gastos de mantenimiento de un caballero de la orden en la corte, con caballos y criados. Los consejos de las órdenes serían particularmente valiosos en las guerras santas, de modo que encontramos a miembros de las órdenes militares como asesores de estrategia de guerra al servicio de los reyes de Jerusalén, Portugal y Aragón. Los hermanos también dieron asesoramiento en la cuarta cruzada que, aunque no llegó a Tierra Santa, conquistó Constantinopla. En junio de 1205, tras ser coronado como segundo emperador latino a la muerte de su hermano Balduino de Flandes, el nuevo soberano, Enrique, describió al papa Inocencio III (1198-1216) contándole que los templarios y los hospitalarios de su consejo coincidían en que la conquista de Constantinopla por los cristianos latinos supondría la unidad del mundo cristiano y contribuiría al éxito de la guerra contra los musulmanes en Tierra Santa.

Pero los miembros de la orden también daban consejos relacionados con cuestiones seculares. El rey Enrique II confió en el asesoramiento de los templarios durante la disputa que mantuvo con Thomas Becket, arzobispo de Canterbury. El rey Juan de Inglaterra (1199-1216) hizo constar en su testamento que el maestre de la Orden del Temple en Inglaterra, el hermano Aimery de Saint Maur, había sido uno de aquellos hombres en cuyos consejos confió, además de seguirlos: un elogio digno de tener en cuenta si consideramos los numerosos recelos que suscitó este famoso monarca llamado Juan Sin Tierra. El rey Luis IX hizo un gran uso de los preceptores y los comendadores de la orden en Francia, y tanto deseaba contar con los servicios del hermano Amaury de la Roche, que reclutó las tropas de ayuda para el papa Urbano IV con el fin de forzar a la orden en Oriente a que trasladara a Amaury a su corte. Al principio la orden se negó, y sólo se avino a hacerlo después de que el papa lo pidiera con insistencia. Urbano IV dijo que Luis quería que la encomienda de Francia estuviera bajo la dirección de un hombre en cuya sincera lealtad y rectitud pudiera confiar, y que el rey creía que el hermano Amaury destacaba, además de por sus sabios consejos, por su prudencia innata. Y lo más importante, era un viejo amigo suyo. En 1266 el papa Clemente IV trasladó al hermano Amaury: él y Felipe de Eglis, caballero del Hospital, fueron puestos a disposición del hermano de Luis, Carlos de Anjou, soberano de Nápoles y Sicilia, que solicitó los servicios de estos dos hermanos para gobernar las casas de sus respectivas órdenes en este reino. Carlos pretendía también que lo ayudaran en la guerra que mantenía contra los partidarios de los descendientes de Federico II de Hohenstaufen. Al año siguiente el papa autorizó al hermano Felipe a empuñar las armas contra los enemigos de Carlos, aunque no está claro si también los templarios fueron instados a hacer lo mismo. El hermano Felipe y sus compañeros del Hospital sí lo hicieron, y en consecuencia las propiedades de esta orden en Sicilia sufrieron cuantiosas pérdidas, pero como las de los templarios no se vieron perjudicadas, cabe deducir que el hermano Amaury consiguió mantenerse al margen de la guerra.

El hermano Amaury vuelve a aparecer durante la segunda cruzada de Luis IX a Túnez, en la que tomó parte junto con el hermano Felipe de Eglis. En ella ejerció de comandante, y fue el encargado de abrir las zanjas que rodeaban el campamento cristiano y de inspeccionar a los que protegían a los cavadores. También participó en diversas acciones militares y fue uno de los integrantes del consejo del rey. Advirtió al rey de que el ejército cristiano necesitaba disponer de más tropas antes de empezar el asalto a la ciudad de Túnez y que el monarca debía esperar la llegada de su hermano, el rey Carlos de Nápoles. Al final Carlos llegó cuando Luis se encontraba ya en su lecho de muerte.

Los servicios que prestaron los templarios en Irlanda al rey de Inglaterra ilustran a la perfección la utilidad de la orden en una región donde el monarca disponía de muy pocos administradores dignos de confianza. Templarios y hospitalarios llegaron a Irlanda en la segunda mitad del siglo XII, junto con los colonizadores e invasores anglonormandos, galeses, escoceses y franceses. Recibieron diversas donaciones de propiedades y fundaron una serie de encomiendas. Las órdenes militares aparecen por primera vez en los documentos administrativos de la Corona para Irlanda en septiembre de 1220, año en que el gobierno de Enrique III ordenó al funcionario real de justicia (virrey) de esta isla que depositara el importe de una recaudación en concepto de “ayuda” (una exacción real) con los templarios y los hospitalarios. Las dos órdenes debían hacerlo llegar luego hasta Inglaterra, y se las hacía responsables de ese envío. Este cometido de guardar y velar por sumas de dinero en efectivo fue una de las tareas encomendadas con regularidad a las órdenes militares en Inglaterra.

En 1234 el papel desempeñado por la Orden del Temple incluía otras responsabilidades. Ese año dos templarios actuaron como intermediarios entre los funcionarios del rey en Irlanda y Ricardo Marshal, líder de una rebelión. Convencieron a este último de que asistiera a una reunión, pero las negociaciones se rompieron, y el intento pacificador acabó en una batalla en la que Ricardo fue fatalmente herido. Los templarios fracasaron como negociadores, pero demostraron ser unos leales servidores de la Corona, merecedores de toda confianza. Aquel mismo año Enrique III ordenó al arzobispo de Dublín, al funcionario real de justicia de Irlanda (Maurice Fitz Gerald) y al maestre de los caballeros templarios en la isla que todos los años, después de que el tesorero y los barones del erario hubieran auditado las cuentas de Irlanda, fueran al erario, revisaran las cuentas y enviaran una copia al rey. Encargarse del dinero de la Corona y actuar como negociadores o embajadores de los monarcas fueron tareas habituales de los templarios, y durante la década de 1230 estos caballeros gozaron del favor de Enrique III, tal vez debido a la influencia que ejercía el hermano Godofredo el Templario –limosnero real, consejero y oficial- sobre el rey. En 1236, sin embargo, el maestre del Temple en Irlanda, el hermano Ralph de Southwark, abandonó la orden; Enrique III escribió al funcionario real de justicia de Irlanda, ordenándole que detuviera al desertor si éste aparecía por la isla, y que recibiera al hermano Roger le Waleis (el Galés) como nuevo maestre de la orden.

El hermano Roger Waleis aparece en 1241 y 1242, con el arzobispo y el archidiácono (que era el tesorero real) de Dublín y Walerand de Gales, auditando las cuentas del funcionario real de justicia, Maurice Fitz Gerald, y en Junio de 1243, 1244 y 1250 como uno de los encargados de supervisar las cuentas del tesorero. A partir de entonces sólo lo encontramos esporádicamente controlando las cuentas del tesorero y del funcionario real de justicia en Irlanda: en 1253, 1270, 1278, 1280 y 1281. En 1301 los templarios participarían en la recaudación de “los nuevos impuestos arancelarios de Waterford”.

Es evidente que los templarios eran considerados unos individuos merecedores de toda confianza, particularmente apropiados para encomendarles asuntos de carácter financiero. Sin embargo, no se les dieron tantas responsabilidades en Irlanda como a los hospitalarios, cuyas principales autoridades ocuparon cargos administrativos, como, por ejemplo, lugarteniente del oficial real de justicia. Todos los cimbrio-normandos y todos los anglonormandos que poseían tierras en Irlanda debían prestar servicio militar cuando fuera necesario defender la región, y todas las casas religiosas de la isla tenían que estar fortificadas frente al posible ataque de la población nativa. De las dos órdenes militares en Irlanda, sin embargo, sería la del Hospital la que asumiría algunas veces el mando militar en la persona de su prior. A los templarios nunca les fue encomendada esta responsabilidad en la isla. […]

[…] En 1298-1299, el rey Eduardo I de Inglaterra hizo un llamamiento a los templarios ingleses para que se unieran a su ejército con el fin de emprender la campaña de Escocia, y el maestre en Inglaterra, Brian de Jay, peridó la vida en la batalla de Falkirk. En el siglo XIV al Hospital de San Juan le resultaría imposible eludir este tipo de servicios para los reyes de Inglaterra y Francia. Eduardo I también exigió el homenaje de los maestres del Temple en Inglaterra y Escocia, algo que la orden no estaba obligada a hacer en virtud de los privilegios concedidos por el papa. Una vez más, el Hospital de San Juan debería hacer frente a problemas parecidos en el siglo XIV. Esta evolución pone de manifiesto el poder cada vez mayor que ostentaban los monarcas “nacionales” a finales del siglo XIII, lo que comportaba que las órdenes religiosas supranacionales tuvieran que anteponer los intereses de sus soberanos “naturales” a los suyos propios. […]

[…] En resumen, los grandes servicios prestados por los templarios a los reyes, en particular los reyes de Inglaterra y Francia, hicieron que la orden pasara a convertirse prácticamente en un cuerpo de la administración real. En 1244, Enrique III de Inglaterra se encargó de preparar el nombramiento como caballero de Tomás de Curtum, un joven a su servicio que quería ingresar en la Orden del Temple. El rey tuvo que hacer frente a un gasto considerable para poder equipar adecuadamente al muchacho, de modo que parece razonable suponer que esperaba que Tomás siguiera a su servicio incluso después de unirse a los templarios. (fin del apartado)

miércoles, 25 de mayo de 2011

El Temple al servicio de la Corona: Iª parte


Desde la encomienda de Barcelona deseamos continuar con un nuevo texto de la especialista de la Orden del Temple, la historiadora anglosajona Mrs. Helen Nicholson y cuyo texto hemos extraído de su libro “The Knights Templar”.

En él nos narra a unos caballeros comprometidos con las distintas coronas de la Cristiandad, financiándolas y prestándoles recursos económicos que las ayudaran a continuar con sus proyectos.

Desde Temple Barcelona, deseamos que podáis disfrutar de su lectura.

Como las órdenes militares desempeñaron un papel tan importante al servicio de príncipes y papas, este aspecto de su historia ha sido estudiado en detalle por diversos especialistas. En las páginas precedentes ya hemos hablado de algunos de los servicios que prestaron los templarios a los reyes de Jerusalén y de la península Ibérica, e incluso a los del este de Europa. En este sentido, su servicio a los príncipes fue principalmente militar, pero en otras regiones de Europa –las islas Británicas, Francia o Italia- normalmente no fue así.

Sus miembros fueron nombrados para ocupar cargos de la máxima confianza: a partir del reinado del papa Alejandro III, aparecen de manera sistemática un templario y un hospitalario como chambelanes pontificios, esto es, los individuos encargados de atender al papa en sus aposentos privados. Esto significa que los dos caballeros estaban constantemente al lado del sumo pontífice y podían hablar con él en privado, tal vez para obtener sus favores. También podían ofrecerle su ayuda: cuando el papa Alejandro III se enfrentó al emperador Federico I Barbarroja (1155-1190) y a una sucesión de “antipapas” o falsos papas nombrados por el emperador, pudo confiar en la lealtad y el consejo de templarios, hospitalarios y cistercienses. De ahí que no nos deba extrañar el hecho de que en 1179, durante el Tercer Concilio de Letrán, el papa hiciera muy poco para apaciguar las críticas que lanzaron las órdenes cuando los obispos se lamentaron amargamente de los privilegios de los templarios y los hospitalarios, en virtud de los cuales quedaban fuera de la jurisdicción de los prelados.

Además de mariscales y porteros de la corte del papa, encontramos a miembros de la Orden del Temple entre los mensajeros, los tesoreros y los jueces delegados de la Santa Sede. Los hospitalarios y los caballeros teutónicos desempeñaron también cargos similares. Pero si por algo destacan los servicios que prestaron los templarios a los príncipes, es por el carácter financiero de muchos de ellos. Los caballeros del Temple tuvieron que desarrollar toda una serie de sistemas para manejar grandes sumas de dinero, pues la orden se dedicaba a reunir efectivo en Occidente para poder enviarlo a Oriente. Estos conocimientos financieros, sumados a la naturaleza caritativa de la orden, hizo que sus miembros se convirtieran en candidatos lógicos para puestos como portadores de dinero del papa, limosneros (los funcionarios encargados de dar limosnas a los pobres) y tesoreros. En julio de 1220 un templario y un hospitalario fueron los encargados de llevar hasta Egipto la aportación económica del papa Honorio III a la quinta cruzada: el sumo pontífice así lo ordenó porque no había nadie en quien pudiera tener más confianza.

Los príncipes seculares emplearon a los templarios en puestos parecidos. Guillermo Marshal, conde de Pembroke, nombró a un templario, al hermano Godofredo, su limosnero. En 1177 Enrique II de Inglaterra elegió también como su limosnero al hermano Roger el Templario; y los caballeros del Temple seguirían apareciendo como limosneros del rey de Inglaterra hasta 1255. Los limosneros podían hacer mucho más que distribuir arenques salados entre los necesitados de Londres: durante la guerra del rey Juan con sus barones (1214-1216), este monarca encomendó a su limosnero, el hermano Roger el Templario, la tarea de supervisar el comercio marítimo y recaudar los derechos de flete. En su calidad de limosnero, Roger probablemente estuviera acostumbrado a manejar dinero y a la distribución de bienes y dinero en efectivo, pero el impresionante aumento de sus responsabilidades no deja de poner de manifiesto la falta de hombres de confianza que tuvo el rey durante la guerra. A partir de 1229 el hijo de Juan, Enrique III, contó con un limosnero particularmente influyente, el hermano Godofredo el Templario (presumiblemente no se trata del mismo hombre que había trabajado al servicio de Guillermo Marshal), que, además de ser nombrado camarero mayor del rey y, por lo tanto, poder controlar el tesoro personal del monarca, también ejerció de principal ministro del gobierno. Matthew Paris lo hace responsable de muchos de los errores de Enrique III, y cuenta que al final fue destituido, pero en realidad el hermano Godofredo se retiró con todos los honores en 1240. Los reyes de Escocia, al igual que los de Francia, también tuvieron como limosneros a miembros de la orden. Por su parte, Jaime II de Aragón nombró limosnero suyo al templario Pedro Peyronet, que también actuó como agente de la Corona.

Los templarios en concreto también ofrecieron diversos servicios financieros a los monarcas. Estos servicios eran de distinta índole, y podían ir desde la concesión de préstamos y la custodia de objetos de valor, hasta la administración del tesoro del rey en países como Francia. Los templarios no eran como un banco en el sentido moderno de la palabra, puesto que sus operaciones financieras fueron simplemente un negocio complementario, fruto de su necesidad de acumular grandes cantidades de dinero en efectivo para transportarlas por el mundo cristiano. El dinero depositado en sus arcas no se acumulaba para volverlo a invertir, sino que permanecía guardado en las cajas fuertes de sus legítimos propietarios junto con el tesoro de la orden, y no se podían acceder a él sin la autorización del titular. En 1148, durante la segunda cruzada, los templarios y los hospitalarios prestaron al rey Luis VII de Francia un dinero sin el cual (como escribiría el propio monarca al abad Suger, nombrado regente de Francia en su ausencia), sus tropas no habrían podido permanecer tanto tiempo en Oriente. En 1250, durante la cruzada de Luis IX, los templarios hicieron posible que el rey tuviera el dinero suficiente para pagar su propio rescate al sultán de Egipto. En un primer momento el tesorero de la orden se negó a conceder el préstamo, pero Jean de Joinville, que se había presentado allí para recoger el dinero, lo amenazó con abrir una de las arcas que tenían depositadas los templarios para su custodia, y tomar el dinero por la fuerza. El mariscal del Temple llegó en ese preciso momento y le dijo al tesorero que entregara a Jean la llave. En rigor, no debía haberse prestado el dinero en aquellas circunstancias, pero la violenta amenaza de Jean de Joinville permitió que la orden optara por ajustar sus reglas a beneficio del soberano francés.

En 1263 se produjo un episodio parecido en el cuartel general del Temple en Londres, pero en esa ocasión sin la connivencia de los hermanos. El rey Enrique III atravesaba una grave crisis financiera y su gobierno estaba amenazado por los miembros más críticos de la nobleza.

Los templarios habían prestado con frecuencia dinero a Enrique III, especialmente durante los años de crisis de comienzos de su reinado, pero es evidente que en esta ocasión se negaron a hacerlo, siendo el resultado este “atraco a mano armada”. La petición inicial de Eduardo de ver las joyas de su madre era perfectamente razonable, en el sentido de que las joyas estaban depositadas en el New Temple para su custodia; los templarios, al estar desarmados, no pudieron oponer resistencia a Eduardo y a sus hombres cuando éstos decidieron recurrir a la fuerza.

En 1232 la orden había tenido más éxito a la hora de reafirmar su independencia. El rey Enrique había degradado a Huberto de Burgh, un alto funcionario del reino encargado de los asuntos judiciales, y había confiscado todas sus propiedades. Según cuenta Roger de Wendover, cronista de la abadía de Saint Albans, Enrique oyó decir que Huberto tenía muchísimo dinero depositado en el New Temple, en Londres, de modo que mandó llamar al maestre del Temple en Inglaterra y quiso saber si eso era cierto. El maestre admitió que era verdad, pero que desconocía la suma depositada. El rey exigió que se le entregara aquel dinero, aduciendo que Huberto lo había malversado del tesoro real, pero los hermanos replicaron que no podían hacer entrega de ninguna cantidad de dinero depositada en su cuartel general sin la autorización expresa de su titular. El rey debía obtener permiso de Huberto para que los templarios le entregaran las llaves de las arcas del funcionario real.

En Inglaterra el tesoro real formaba parte de la casa del rey y era administrado por funcionarios reales; el New Temple ofrecía simplemente un espacio adicional en el que guardar dinero y objetos de valor. Aunque los templarios y los hospitalarios participaron en la recaudación del “diezmo de Saladino” para la tercera cruzada, normalmente no intervenían en la administración de las finanzas de la Corona. En Francia los templarios se encargaron de la tesorería real. El tesorero de la orden en París ejercía también de tesorero del rey. La orden se encargaba de recibir los impuestos y de organizar los pagos a los oficiales y a los soldados de la Corona entre otros. El rey de Francia no establecería su propio tesoro en el Louvre hasta 1295, e incluso entonces siguió utilizando la tesorería del Temple. Es evidente que la orden era esencial para el buen funcionamiento de la administración de la Corona de Francia. (continuará)

martes, 24 de mayo de 2011

Denuncian ante Naciones Unidas distintas violaciones de la libertad religiosa en España.



Desde la encomienda de Barcelona hemos encontrado a bien el compartir con todos vosotros una noticia publicada en la web de Forum Libertas donde comenta que un grupo de abogados cristianos denunciaron ante la ONU más de 153 violaciones acontecidas contra la libertad religiosa en España desde el año 2004, o lo que es lo mismo, durante el mandato socialista de Rodríguez Zapatero.

Desde Temple Barcelona queremos reproducir íntegramente su contenido a fin de que los cristianos no sólo de España, sino del resto del mundo, exijamos a nuestros mandatarios el respeto y la tolerancia hacia la religión cristiana que ha sido fundamental para el crecimiento interpersonal de Occidente.

Forum Libertas

El laicismo agresivo que caracteriza a muchas de las políticas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha topado con la Asociación Estatal de Abogados Cristianos (AEAC), que ha denunciado ante la ONU hasta 153 violaciones de la libertad religiosa registradas en España desde el año 2004.

La presidenta de esta asociación, Polonia Castellanos, presentó este lunes, 16 de mayo, un informe en la División de procedimientos especiales de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra en el que se detallan una serie de ataques a la libertad de culto.

La AEAC hace referencia al Gobierno socialista español al referirse a las “violaciones reiteradas, persistentes y manifiestas de los derechos humanos relacionados con la libertad de religión o de creencias en España”.

De hecho, son diversas las personalidades y entidades están llevando a cabo actuaciones para mostrar las vulneraciones a la libertad religiosa que se están produciendo últimamente en este país, y así poder garantizar este derecho reconocido en el artículo 16 de la Constitución, según una información publicada en Zenit por Patricia Navas.

Ataques a sacerdotes

Datos del Observatorio Antidifamación Religiosa recogen diversos ataques a sacerdotes, como los del 28 de febrero de 2007 en Toledo, y a imágenes e iglesias católicas, como los de iglesia de Santa Catalina Mártir de Majadahonda.

También reproduce acciones como el cierre al culto de la basílica del Valle de los Caídos por parte del Gobierno el 6 de abril de 2010, las agresiones laicistas en varias capillas universitarias, la llamada “procesión atea” prohibida el pasado Jueves Santo en Madrid, y el apedreamiento del escaparate de una librería de la capital española donde se exhibían varios libros de Juan Pablo II el pasado 9 de mayo.

El informe recoge numerosas exposiciones y espectáculos como ‘Me cago en D...’, ‘Cómo cocinar un Cristo’ y un ciclo de cine sobre la homosexualidad organizado por la Diputación de Granada en noviembre de 2007.

Incluye insultos y amenazas a obispos proferidas públicamente por algunos colectivos y entidades, como la invitación a quemar la Conferencia Episcopal coreada en una manifestación a favor del aborto el 28 de septiembre de 2009, en una marcha del orgullo gay el 5 de julio de 2008 y en una concentración ante juzgados de Madrid en febrero de 2008.

Y cita también declaraciones ofensivas de representantes del Gobierno, políticos y altos cargos, como la del ex comisionado para el apoyo a las víctimas del terrorismo Gregorio Peces-Barba al afirmar que los católicos “sólo entienden del palo” y, unos años antes, que “la Iglesia católica es manipuladora y dañina”.

Sancionar al Gobierno

La asociación ha pedido a la ONU que investigue los hechos y sancione al Gobierno español en caso de responsabilidad probada.

Según la AEAC, si España no toma medidas contra la “creciente oleada de ataques laicistas o antirreligiosos”, podría ver comprometido su voto en la Comisión de Derechos Humanos, medida que los denunciantes han solicitado.

Castellanos explicó hoy a la agencia ZENIT que la denuncia se interpuso según el procedimiento especial de conformidad con el relator especial sobre la libertad de religión o de creencias establecido por la Comisión de Derechos Humanos.

La Asociación de Abogados Cristianos es una asociación civil española de ámbito estatal con sede en Valladolid nacida en el año 2008 que promueve en el ámbito jurídico los valores inspirados en el cristianismo.

Entre sus fines se encuentra la defensa de la libertad religiosa y de todos lo ciudadanos que ven lesionados sus derechos y libertades por razón de su Fe.

Para ello, entre otras medidas, ofrece en su web (www.abogadoscristianos.es) un cuestionario a través del que cualquier persona puede denunciar delitos contra la libertad religiosa.

Preguntas en el Congreso

En el ámbito político, el Congreso de los Diputados admitió el pasado mes de abril una pregunta al Gobierno sobre la libertad religiosa en España en la actualidad, por parte del diputado Carlos Salvador Armendáriaz.

El parlamentario, de Unión del Pueblo Navarro y perteneciente al Grupo Mixto, solicitó que el ejecutivo español responda por escrito cuáles han sido las actuaciones del Gobierno para esclarecer los recientes actos ofensivos a la Iglesia católica y quienes profesan su fe.

Como ejemplo, Salvador citó “la profanación de varias capillas, daños provocados en determinadas iglesias o concentraciones beligerantes y ofensivas de creencias y sentimientos”.

También preguntó si el ejecutivo tiene conocimiento de que actos de este tipo se hayan producido o se puedan estar gestando contra otras confesiones religiosas con presencia en España.

Finalmente, el diputado pidió información sobre las actuaciones que el Gobierno ha llevado a cabo para esclarecer esos actos ofensivos y prevenir otros, a fin de “garantizar el respeto a la libertad religiosa reconocida por la Constitución Española y que está siendo vulnerado con mayor virulencia cada día en nuestro país”.

Salvador todavía no ha recibido la respuesta del Gobierno. También formuló otras preguntas, no admitidas por la Mesa del Congreso por razones jurídicas, con las que pedía al ejecutivo una valoración de esos actos y preguntaba también “qué tipo de actos considera el Gobierno constituyen una ofensa al derecho de libertad religiosa”.

Para el diputado navarro, “lo grave es que un gobierno se muestre indiferente, que no deslegitime e incluso apoye como algo normal esas manifestaciones que se producen en contra de las convicciones de los demás”.

Sobre las posibles causas de los actos contrarios a los católicos, Salvador señaló que “es una realidad que la exigencia y el nivel educativo en España ha bajado mucho y yo me temo que esa disminución del nivel educativo afecta también al civismo”.

“Si no entendemos que la libertad de expresión de cada uno termina donde empieza la libertad de conciencia, de opinión y los valores de los demás, estaremos abonando un campo para que se produzcan estas expresiones en las que gentes malinterpretan el ejercicio de la libertad de expresión”, añadió.

Para el político, “también hay un componente de cobardía evidente porque saben quienes hacen esas manifestaciones que la respuesta de la gente de convicciones católicas va a ser pacífica”.

Benedicto XVI: hay “hostilidad”

El mismo Benedicto XVI se refirió a la cuestión de la libertad religiosa en el discurso que entregó el pasado 16 de abril a la nueva embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa.

Con motivo de la presentación de las cartas credenciales de la diplomática, el Papa señaló que en estos momentos “no faltan formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe, que se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos”.

Y destacó que la libertad religiosa no sólo se viola con la discriminación o la profanación, sino también con la denigración o la burla.

Benedicto XVI propuso una visión diferente de la religión, que considera una dimensión “inherente a la dignidad de la persona humana” y “un arma auténtica de la paz, porque puede cambiar y mejorar el mundo”.

lunes, 23 de mayo de 2011

Padre Amorth: una vida consagrada a la lucha contra Satanás


Desde la encomienda de Barcelona compartimos nuevamente con todos vosotros las vivencias de uno de los exorcistas con mayor experiencia en la lucha contra Satanás.

Para ello hemos seleccionado otras tres testimonios del padre Gabriele Amorth de su libro “Memorie di un esorcista – La mia vita in lotta contro Satana”.

Desde Temple Barcelona deseamos que su contenido os sea de interés.

Dos casos de posesión

Recuerdo especialmente dos casos en los que religiosos o fieles próximos a religiosos sufrieron ataques diabólicos. Incluyo aquí los testimonios que dejaron los sacerdotes que intervinieron en los mismos.

“Estaba predicando un retiro en una congregación de religiosas, cuando la madre superiora me llamó para que me ocupara de una hermana, quien parecía haber sido estigmatizada. La vida de la comunidad se veía seriamente afectada por el mal comportamiento de la monja. Ésta utilizaba un lenguaje inconvenientes, opuesto a cuanto cabía esperar en alguien que participaba de los sufrimientos de Cristo.

Tras orar y reflexionar un buen rato, decidí rezar por su liberación. Al fin conseguí liberarla de su opresión diabólica; su comportamiento y su lenguaje cambiaron de inmediato y los estigmas desaparecieron. No había padecido los sufrimientos de la Pasión, sino sufrimientos causados por el demonio…”

“En Bombay vino a verme un sacerdote en compañía de su madre para pedirme consejo sobre su hermano. Éste tenía treinta y cuatro años y había cursado sus estudios universitarios en los Estados Unidos. Allí entabló contacto con un nuevo movimiento religioso; al cabo de cierto tiempo, empezó a participar en las reuniones del mismo y acabó formando parte de la secta.

Había ido ascendiendo en la jerarquía interna del grupo y debía casarse con una mujer que también desempeñaba un cargo importante. Pese a todo, él quiso casarse con otra mujer y, el día de la boda, los miembros del movimiento lincharon a la novia.

Este hecho lo destrozó física y psicológicamente. Por suerte, sus padres habían viajado a los Estados Unidos, preocupados por el hecho de que su hijo deseara casarse al margen de su fe y de la comunidad católica, y lo llevaron de vuelta a la India, pero tuvieron que hacer frente a la petición de una enorme suma de dinero, a un chantaje. Para poder pagar, uno de los hermanos tendría que vender todos sus bienes. Entretanto, toda la familia vivía aterrorizada, temiendo un ataque de los miembros de la secta, que no retrocedían ni siquiera ante el homicidio.

Cuando fui a ver a aquel joven, lo encontré en unas condiciones pésimas: nunca salía de su habitación, no se lavaba, no se cortaba las uñas, no comía con su familia. Su dormitorio estaba increíblemente sucio y él hablaba con seres invisibles.

Su hermano sacerdote creía que necesitaba tratamiento psiquiátrico, pero antes quería mi consejo. Fui a su casa con un grupo de oración. Unos minutos antes de que llegáramos, el joven se encerró con llave en su habitación, aunque nadie le había mencionado mi visita. Como no logramos convencer a la pobre víctima de que nos abriera la puerta, decidimos rezar junto a la familia. Siguiendo una inspiración, pronuncié una plegaria de liberación ante la puerta cerrada. En la oración le supliqué a Dios que liberara también al fundador de la secta y le dije su nombre.

Aparentemente ese día no ocurrió nada; pero al día siguiente me llamaron los padres, muy contentos: su hijo había salido de la habitación y había recorrido toda la casa, incluido el tejado, en busca del fundador de la secta (quien ya había muerto). Al no encontrarlo, decidió lavarse y cortarse las uñas y el pelo para recuperar su aspecto normal. Y, por primera vez en varios meses, comió con su familia. Además aceptó irse a Goa para disfrutar de un período de convalecencia. Todavía vive allí, donde ha encontrado trabajo y lleva una vida normal.

Poseída a traición

Los testimonios anteriores muestran la variedad de casos a los que debe enfrentarse un exorcista, pero quizá sea más revelador aún el siguiente testimonio de una chica poseída por el diablo.

“Me liberaron por completo de Satanás. Llevaba dieciocho años bajo la influencia de la magia negra, aunque sin participar en la misma. Caí en ella a traición, pero, en términos prácticos, no le vendí mi alma a Satanás. Escribo mi historia para que sirva de ejemplo y consuelo, para demostrar que es posible salir de situaciones tan trágicas como ésta. No le puedo decir el nombre del exorcista que me liberó, porque me lo han prohibido. Este buen cura ofició treinta misas por mi liberación, y me practicó treinta exorcismos. Así fue como me liberó por completo de las presencias maléficas que estaban dentro de mí. Además, como no vivíamos en la misma ciudad, me hizo treinta exorcismos más para liberarme de las perturbaciones externas. Hay muchos sacerdotes competentes que podrían exorcizar a varias personas, al igual que hizo conmigo ese padre. Y podrían liberar y salvar muchas almas. Me refiero sobre todo a curas ancianos; el que me liberó a mí tiene más de ochenta años.

Por último, quisiera decir algo sobre las sectas. Cuando se hace un pacto a traición con Satanás, el mismo demonio reconoce que la única religión verdadera es la cristiana católica, fiel al Papa, y por eso las sectas luchan contra ella. Toleran a duras penas las otras religiones cristianas, mientras que apoyan al budismo y el mahometanismo [sic], por ser religiones falsas. Las sectas suelen ocultarse bajo nombres y objetivos falsos, casi siempre como terapias alternativas a la medicina tradicional.”

El poder del demonio en la Iglesia

Una pareja con dos hijos de catorce y doce años. Quince años de matrimonio. Antes de casarse, la mujer había asistido a varias sesiones de espiritismo. El día de la boda, se sintió incapaz de dar su consentimiento a la unión sagrada; en su interior, oía la voz de Asmodeo, que la dominaba por completo, diciéndole: “Dime que sí a mí, no a tu marido. Yo te haré feliz en todo; te daré sexo, dinero, salud, todo lo que quieras. Tú eres mía”.

Todo ocurrió de un modo extraño, y la mujer no sabe explicar ni siquiera hoy lo que hizo durante el rito sacramental. En una de las sesiones de espiritismo le dieron comida embrujada, y lleva veintitrés años con dolores de estómago y de cabeza.

Además, odia a su marido, odiaba a muerte a su suegro, ya fallecido, odia al hijo pequeño y, a veces, se llega a poner muy violenta. En cambio, quiere con locura al hijo mayor; cuando éste frecuenta malas compañías, fuma porros, no estudia o no va a la iglesia, su espíritu lo percibe y disfruta. Está comprobado: ella intuye lo que hace su hijo, como si entre ambos existiera un oscuro vínculo.

La casa está infestada, sobre todo la habitación del hijo mayor, que se siente mal, oprimido, como aplastado. Una noche, puse en su dormitorio un vaso lleno hasta la mitad de agua exorcizada, con una cucharita de sal. Por la mañana, la sal se había derramado hasta el suelo. Después, la mujer se confesó, renovó su pacto matrimonial e inició una intensa vida cristiana para obtener el perdón. Entonces empecé a exorcizarla. Su reacción fue violenta y pronunció los nombres de varios demonios.

Seguí practicándole exorcismos cuando la señora sentía que la invadían, pues no se trataba de una posesión estable. Las reacciones siempre fueron violentas, llenas de insultos, órdenes de no perdonar, rechazos al marido. Y repetían que allí estaban bien y no se pensaban marchar, y que se llevarían a la mujer. Lo tengo todo grabado, porque hay datos importantes sobre el poder de los demonios en la Iglesia católica actual, aunque no debamos olvidar que quien habla es el maestro de la mentira. Cuando no podía intervenir en persona, practicaba el exorcismo por teléfono, con los mismos resultados.

viernes, 20 de mayo de 2011

Los Pobres Caballeros de Cristo: el Arca de la Alianza



Desde la encomienda de Barcelona rescatamos el apartado dedicado a las órdenes militares y muy concretamente a la de los “Pobres Caballeros de Cristo”. Esta vez el escritor D. Juan Ignacio Cuesta, nos adentra por los maravillosos entresijos de la Orden del Temple, relatados en su libro “Breve historia de las Cruzadas”.

Desde Temple Barcelona pretendemos que su lectura os sea atrayente.

El Arca de la Alianza

De la lectura del Antiguo Testamento podemos deducir que el objeto sagrado más importante para el pueblo judío era el Arca del Pacto o de la Alianza, que simbolizaba el acuerdo entre Dios y los hebreos. Se consideraban los “elegidos de Yaveh”. En el Éxodo, 25, 10, se describe cómo era su aspecto y cómo está hecha: “…un arca de madera de acacia de dos codos y medio de largo, un codo y medio de ancho y un codo y medio de alto.” (111 x 67 x 67 centímetros). Su estructura sería parecida a la de un acumulador eléctrico: “la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y en torno de ella pondrás una moldura de oro”.

El mismo Yaveh ordena a Moisés cómo ha de trasladarse correctamente: “Fundirás cuatro anillos de oro, que pondrás en los cuatro ángulos, dos de un lado, dos del otro. Harás unas barras de madera de acacia y las cubrirás de oro, y las pasarás por los anillos de los lados del arca para que puedan llevarse. Las barras quedarán siempre en los anillos y no se sacarán.”

¿Por qué todo esto? Porque estamos ante un objeto que se autoprotege, puesto que si alguien la tocaba sin las prevenciones adecuadas caía inmediatamente fulminado. En el mismo libro vemos como un hombre, viendo que iba a caerse de un carro que la llevaba (un modo incorrecto, puesto que el mandato era llevarla a hombros), intentó sujetarla para que no se deteriorase y murió al instante, fulminado como alcanzado por “un rayo” (¿electrocución?).

Un poco más abajo hay un párrafo bastante enigmático que pasa desapercibido a pesar de su gran importancia: “En el arca pondrás el testimonio que yo te daré.” Son palabras del mismo Dios, que repite más tarde cuando habla de la tapa, que deberá tener un propiciatorio situado entre dos querubines de oro macizo desde el que el Creador habría de revelarse en forma de nube.

¿A qué se refiere? No hay ninguna referencia posterior sobre cuál ha de ser el contenido del Arca, excepto que tiene que llevar las dos Tablas de piedra de la Ley promulgada en lo alto del monte Sinaí. ¿Qué tipo de objeto sagrado es éste que va a funcionar como una especie de mecanismo de comunicación entre la divinidad y sus criaturas?

Sabemos por otras descripciones que, dentro de este objeto, también hay una jarra con el “maná” con el que los israelitas se alimentaron durante su peregrinación por el desierto pero, ¿quién nos dice que su interior no fuera empleado como escondite de otros documentos o testimonios sagrados de gran importancia, aunque no sepamos cuáles son exactamente.

Durante muchos años el alojamiento de este objeto de culto fue el Tabernáculo, el Sancta Sanctorum, el centro místico construido en el corazón del Templo de Salomón, el mismo lugar que ahora ocupaban los monjes del Temple. La sospecha era que en aquel lugar estuviera su escondite, para que no fuera robada por enemigos del pueblo judío. No olvidemos que fueron sometidos en diversas ocasiones por sus vecinos más belicosos, que destruyeron sus ciudades, el primer Templo, el de Salomón, y los esclavizaron durante largo tiempo.

Durante esos enigmáticos nueve años, nuestros protagonistas debieron remover bastantes piedras y gran cantidad de tierra hasta encontrar el emplazamiento exacto del lugar donde se escondía el objeto sagrado. Conscientes de su peligrosidad, encontraron la forma de neutralizarla y dispusieron de su contenido.

¿Qué encontraron? Posiblemente las Tablas de la Ley y una jarra con muestras del “maná” con el que los israelitas se alimentaron durante su estancia en el desierto (así lo afirma en el Viejo Testamento).

Aunque todo esto son especulaciones, observando el comportamiento de algunos miembros de la orden y las actividades que apoyaron, debieron encontrar también otros documentos que no se mencionan sobre cómo aplicar proporciones sagradas en las construcciones destinadas a ser morada de Dios. ¿De dónde procedían éstos?

Podemos sospechar que llegaron a través de dos posibles caminos. El primero implica un misterio: ¿por qué el faraón persiguió a Moisés una vez que marcharon de Egipto? ¿Es que se arrepintió repentinamente o es que el perseguido, que había sido un alto funcionario de la administración egipcia, se llevó algún secreto consigo indebidamente y había que recuperarlo a toda costa?

Como hoy día sabemos, las prodigiosas técnicas de construcción egipcias, cuyos secretos, incluso en nuestro tiempo, constituyen un verdadero enigma que no somos capaces de resolver, fueron empleadas de un modo sorprendente. Sucedió en tan corto espacio de tiempo, y tan repentinamente, que podemos sospechar les fueron transmitidas por alguien o algo que las poseía. Dicen los más arriesgados que quizá fueran de naturaleza espiritual, e incluso ¡extraterrestre!, cosa demasiado heterodoxa e improbable, aunque aún puede haber sospechas.

Una pista podría ser la de ese enigmático ente llamado Hermes Trimegisto y ¿cuáles fueron los conocimientos que proporcionó a los sacerdotes del Imperio? […]

[…] Seguramente esta figura no es la única, ni satisface toda la resolución del enigma. Debe siempre aceptarse que puede ser cualquier otra, pero no olvidando que, al menos dos veces, antes de su intervención en la construcción del Templo de Salomón, Yaveh había dado a israelitas notables instrucciones precisas para la construcción de dos objetos sagrados: el Arca de Noé, y la ya mencionada Arca del Pacto o de la Alianza. La figura de Hermes podría encerrar a una escuela de iniciados que se considerarían depositarios de esos conocimientos secretos.

El segundo camino de llegada es mucho más lógico, debido a que el rey Salomón contrajo matrimonio con la hija del Faraón, según se nos dice en Reyes I, 3, 1. Quizá también, como tenía la intención de construir el Templo de los Templos, exigió que parte de la dote de su esposa fueran conocimientos y técnicas secretos que le eran necesarios para poder llevar a cabo su obra. Y también en este caso los custodiase dentro del sitio más seguro, el Arca.

¿Llegaron por este camino a manos de los Templarios? Desde luego hay un hecho a tener en cuenta, la primera conversión de elementos arquitectónicos románicos en otros que posteriormente fueron llamados góticos y las nuevas catedrales que se fueron construyendo en este nuevo estilo grandioso aparecen de repente, y responde a criterios arquitectónicos procedentes de Egipto (como la estructura de la cruz llamada Ank). Seguramente fueron proporcionados a las cofradías de canteros protegidos y financiados por ellos, que los aplicaron respondiendo a un propósito del Temple de que los grandes santuarios fueran un reflejo de lo divino en la Tierra.

Esto significó que también la introducción en Europa de prácticas a caballo entro lo filosófico y la mitología, como la astrología (por la supuesta influencia de los astros sobre los cuerpos terrestres) y una tecnología muy antigua que sería muy útil, la alquimia. (continuará)