© 2009-2016 La página templaria que habla de cultura, historia y religión - Especial 'Proceso de los templarios'

jueves, 28 de febrero de 2013

Templarios en las tierras del río Ebro: Caseres



Desde la encomienda de Barcelona, recobramos el apartado con la intención de   conocer los lugares más emblemáticos del río Ebro donde habitó y convivió la Orden del Temple. En esta ocasión pasearemos por el pueblo de Caseres, con la interesante ayuda del escritor granadino D. Jesús Ávila Granados, de donde nos hemos permitido extraer estas líneas de su obra “Templarios en las tierras del río Ebro”.

Desde Temple Barcelona estamos convencidos de que esta nueva excursión, os será encantadora.

Fotografía de la iglesia de Santa Magdalena de Caseres.

Terra Alta, Tarragona.

Caseres –nombre latín que significa cabaña o barraca, lugar cerrado, habitado por una persona o animal- es un pueblo tranquilo que transmite paz y equilibrio, una verdadera estampa bucólica, a la vera del lento curso del Algars, según se contempla desde la lejanía, rodeado de viñas y densos pinares. En lo referente al ámbito arqueológico, recomendamos una visita al poblado ilercavón de Puig de la Gessera, excavado por el arqueólogo Pedro Bosch y Gimpera.

La primera referencia histórica de esta población se remonta al año 1153, después de la conquista cristiana, en ocasión de la delimitación de los territorios adscritos al castillo de Miravet, que dependían de la encomienda de Orta (Horta de Sant Joan). En el nombrado documento leemos que los propietarios del castillo, cedido a los templarios, llegaban hasta Caseres (Caselas) y Bot. Los documentos posteriores, de los siglos XII y XIII, mantenían aquella estrecha y cordial relación con el Temple.

Todo el núcleo forma parte de la parte antigua de la población, una vez se traspasa la puerta de la antigua muralla; después, calles y plazas soportales transportan al visitante a un ambiente medieval, donde, a través de las evidencias, se puede seguir la huella del Temple. La iglesia parroquial, que no se percibe desde la lejanía, porque el campanario es de modesta altura, está dedicada a santa María Magdalena; sobre el portal lateral de acceso, y bajo la línea de canecillos, una grotesca y oscura figura que evoca al Baphomet templario. En el interior de la iglesia, los nervios y los arcos apuntados vuelven a recordarnos que estamos en una iglesia del siglo XIII; la figura de María Magdalena, que sostiene con su mano izquierda el cráneo de Jesús, domina el centro espacial del retablo; al lado, la figura de un San Roque peregrino, que muestra desnudo su rodilla izquierda en señal de iniciado, y que está acompañado por su fiel perro que lo alimenta con un trozo de pan que lleva en la boca; al fondo, al lado de la epístola, hay la capilla dedicada a santa Águeda, la cual sostiene con su mano derecha una bandeja con sus pechos recortados; mientras que en la clave de bóveda de la capilla opuesta, la del evangelio, se reproduce el yin-yang, claves del hermetismo medieval, los principios y opuestos eternos.

La iglesia de Santa Magdalena de Caseres es un ejemplo de limpieza y conservación, gracias al trabajo diario que realizan dos mujeres del pueblo: Dominga y Pepita, las cuales, además, tuvieron la gentileza de acompañarnos durante la visita. En el escudo de Caseres aparece un perro de caza bajo la cruz templaria de ocho beatitudes.

Almudéfar

Caseres cuenta con una alquería, llamada Almudéfar –nombre que deriva del árabe Almuzaffar, que significa ‘el victorioso’ -, lo cual confirma la estrecha vinculación de estos territorios de las Tierras del Ebro con al-Andalus, antes y después de la conquista cristiana. Almudéfar, rodeada de fértiles tierras de regadío y viñas, se encuentra a 3 km al NE del pueblo, sobre la ribera derecha del río Algars.

Almudéfar, después de la conquista cristiana, fue repoblada a iniciativa del comendador de Miravet; por eso, este lugar se incorpora a la sub-encomienda de Algars, y no a la de Orta. Y fue en 1280 cuando el comendador de Miravet concedió el citado despoblado de Almudéfar a dos vecinos de Orta para que la repoblasen. El castillo, de pequeñas dimensiones, es obra de templarios, levantado sobre la cresta de un cerro que domina dos vallas; la fortaleza, en lamentable estado (como consecuencia del voraz incendio del año 1359), nada más conserva restos de un torreón de planta cuadrangular y pequeños trozos de muralla; a pesar de esto, la base de la torre pregona una maestría constructiva ejemplar. A pocos metros, y en un nivel inferior, encontramos la iglesia, dedicada a santa Ana, obra también de los templarios, aunque el ábside pentagonal recuerda a los teutones.

En Caseres siempre se ha tenido una profunda devoción a la Santa Espina de Calaceit, y por eso sus habitantes se han trasladado en numerosas ocasiones a la vecina población de Matarraña con la finalidad de implorar contra las sequías, las epidemias o los episodios bélicos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Benedicto XVI será Papa emérito


Desde la encomienda de Barcelona queremos compartir con todos vosotros una noticia que hemos recibido del Servicio de Información Vaticana (VIS) sobre el nuevo título del que gozará Benedicto XVI a partir del 28 de febrero de este año, cuando deje de ser oficialmente 'Santo Padre'.

Desde Temple Barcelona esperamos que la noticia la encontréis interesante.

Ciudad del Vaticano, 26 febrero 2013 (VIS).-Benedicto XVI será “Pontífice emérito” o “Papa emérito”, ha informado hoy el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, S.I, en un briefing sobre los últimos días del pontificado actual. Asimismo seguirá conservando el nombre de “Su Santidad, Benedicto XVI” y se vestirá con el hábito talar blanco sencillo, es decir sin la pequeña capa que le cubría los hombros.

Para la última audiencia general del Papa, mañana 27 de febrero, ya hay más de 50.000 
entradas reservadas, pero la afluencia será mayor. Excepto por la vuelta del Santo Padre en papamóvil a la Plaza de San Pedro, la audiencia se desarrollará de forma habitual, si se 
exceptúan los llamados “besamanos”, o breves saludos al Papa al final de la misma. Una vez concluida, Benedicto XVI encontrará en la Sala Clementina a algunas autoridades presentes en Roma o que han llegado a ella para saludarlo, entre ellas el presidente de Eslovaquia y el de la región alemana de Baviera.

El 28 de febrero, último día del pontificado, el Papa saludará por la mañana, siempre en la Sala Clementina a los cardenales presentes en Roma. A las 16,55 en el Patio de San Dámaso, ante un piquete de la Guardia Suiza, será despedido por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, y por otros miembros de ese dicasterio. En el helipuerto vaticano recibirá el saludo del cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio. El helicóptero del Papa aterrizará en Castel Gandolfo a las 17, 15 donde será recibido por el cardenal Giuseppe Bertello y por el obispo Giuseppe Sciacca, respectivamente Presidente y Secretario de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, por el obispo de la diócesis de Albano, mons. Marcello Semeraro y por las autoridades civiles de esa localidad.

Benedicto XVI se asomará al balcón del palacio apostólico de Castel Gandolfo para saludar a cuantos hayan acudido a saludarlo. A las 20,00, comienzo de la Sede Vacante, la Guardia Suiza que presta servicio en Castel Gandolfo dejará de hacerlo porque es un cuerpo dedicado a la custodia del Romano Pontífice. De la seguridad del Papa emérito seguirá ocupándose la Gendarmería Vaticana, tanto en Castel Gandolfo como en su residencia posterior.

El Padre Lombardi ha explicado también que Benedicto XVI no utilizará más el “Anillo del 
Pescador” que será anulado al igual que el sello de plomo del pontificado. Esa labor correrá a cargo del cardenal Camarlengo y de sus ayudantes. Igualmente ha informado de que no utilizará más los zapatos rojos de pontífice.

Por cuanto se refiere al comienzo de las congregaciones de los cardenales, el Cardenal decano enviará el 1 de marzo una carta a todos los cardenales convocándolos a Roma. “Es verosímil, por lo tanto- ha añadido Lombardi - que las congregaciones comiencen a partir de la semana próxima”.

Las congregaciones se desarrollarán en el Aula Nueva del Sínodo y los purpurados no se alojarán en la Casa de Santa Marta hasta la víspera del inicio del cónclave, entre otras cosas porque durante las congregaciones se sortean las habitaciones que les corresponden.




martes, 26 de febrero de 2013

El Temple en el corazón de las intrigas




Desde la encomienda de Barcelona continuamos con el apartado destinado a comprender con más precisión a la Orden del Temple. Para ello hemos rescatado un capítulo del catedrático en historia Alain Demurger de su obra “Vie et mort de l’ordre du Temple”, donde nos expondrá algunos ejemplos en la que los templarios tuvieron que dejar de ser neutrales entre los numerosos conflictos de influyentes familias, para posicionarse a favor de unos y en contra de otros.

Desde Temple os encomendamos a que podáis informaros sobre estos sucesos.

Dos ejemplos entre otros muchos muestran cómo las órdenes, arrastradas primero a intervenir en las querellas de otros, llegaron a entablar verdaderas guerras privadas.

Las grandes ciudades portuarias italianas han trasladado sus rivalidades a Oriente, Génova y Venecia, sobre todo, se enfrentan en todas partes, en el mar y en la tierra. En Acre, disponen de un barrio, de una colonia o factoría ampliamente autónoma con respecto a las autoridades políticas y religiosas del reino. Estos barrios, cercanos al puerto, lindan con los pertenecientes a las órdenes militares.

El conflicto entre Venecia y Génova surge a plena luz en Tierra Santa hacia 1250, a propósito de una casa propiedad del abad de San Sabas, situada en una colina en el límite del barrio genovés. Esta altura tiene un interés estratégico, puesto que controla el acceso del barrio veneciano al puerto. Los genoveses quieren comprar la casa al abad, mientras que los venecianos están decididos a oponerse por todos los medios. Los genoveses llevan primero la ventaja, pero, en 1256, Venecia reacciona vigorosamente. Se alía con Pisa y moviliza una flota importante, que ataca el puerto de Acre y saquea el barrio de Génova. La cuestión toma un nuevo giro cuando, por el juego de las alianzas, se forman dos campos. De un lado, Venecia, con una parte de la nobleza local y Juan de Ibelín, baile del reino, las cofradías de mercaderes latinos de Acre y los mercaderes marselleses y provenzales. El príncipe de Antioquia sostiene asimismo este campo. Del otro lado, Génova cuenta con el apoyo de la familia genovesa de los Embriaci, titualares de la señoría de Giblet; del señor de Tiro, Felipe de Montfort, principal representante de los Hohenstaufen en Oriente; de los catalanes y de las cofradías mercantes de Acre, que reclutan sus miembros entre la población cristiana siria. Los dos campos se convierten en dos partidos cuando la reina de Chipre desembarca para proclamar la regencia del reino. Venecia y sus aliados la apoyan. Génova defiende, por el contrario, los intereses del joven heredero Hohenstaufen, Conradino. A través de los venecianos y los genoveses, resurge la oposición güelfos-gibelinos.

Las órdenes militares se mostraron al principio prudentes; después se lanzaron a la batalla, en campos opuestos, claro está. De creer a Gerardo de Montreal, el autor de la crónica llamada del “Templario de Tiro”, en general bien informado, el Temple y el Hospital intentaron primero una mediación y se esforzaron después por separar a los combatientes. Cuando fracasaron, el Hospital se decidió a favor de Génova. Como dice Gerardo…

‘…se aconsejó a los venecianos y a los pisanos que fuesen a ver al maestre del Temple, el hermano Tomás Berard, que se había ido a vivir a la casa de los caballeros de San Ladre (Lázaro) para estar lejos de la batalla y de los artefactos que se lanzaban, ya que la casa del Temple estaba muy cerca de la de los pisanos.’

¿No se muestra parcial Gerardo de Montreal? ¿No embellece la actitud de los templarios?

La reserva de los templarios desapareció muy pronto, y el Temple tomó el partido de Venecia. En la primavera de 1258, Génova quiere dar un gran golpe. Su flota se apoderará del puerto, mientras que su aliado Felipe de Montfort penetra en la ciudad con ayuda de los hospitalarios. Pero la flota veneciana de Lorenzo Tiépolo ataca la de Génova y, para impedir la entrada de Montfort por tierra, Venecia y Pisa se dirigen al Temple:

‘El maestre les prometió que les daría hermanos y otras gentes, a caballo y a pie, suficientes para guardar sus calles y sus casas mientras la batalla durase en el mar. Y como lo había dicho, así lo hicieron […]. Los hermanos montaron a caballo […] y turcoples y otros, y fueron con el pendón alzado a guardar las dos calles de los pisanos y los venecianos.’

La victoria veneciana fue completa. Los genoveses se desquitaron un poco más tarde, en Constantinopla.

Inútil decir que la “guerra de San Sabas” provocó una gran tensión entre las órdenes, que no llegaron, sin embargo, hasta exterminarse, como cuenta falsamente Mathieu Paris.

El Temple se mezcla en otra intriga, el conflicto entre el señor de Giblet y su hermano, que estalla en 1276. El señor de Giblet se dirige a Acre, se convierte en cofrade del Temple y obtiene la ayuda de éste. Vuelve a Giblet, se apodera de las tierras de su hermano y ataca al conde de Trípoli, Bohemundo VII, que ha tomado partido contra él. En esta ocasión, treinta templarios respaldan al señor de Giblet. El conde reacciona. Hace derribar la casa del Temple en Trípoli […]. Cuando el maestre del Temple lo supo, armó galeras y otras naves y llevó con él un gran convento de hermanos, y vino de Giblet a Trípoli y la sitió varios días […]”. Los templarios se apoderan de puntos estratégicos y derrotan al conde en dos ocasiones, antes de ser derrotados a su vez ante Sidón. Fueron los hospitalarios –que siempre habían apoyado a la familia de los señores de Giblet- los que intervinieron para calmara a los tres protagonistas de esta guerra privada, en que la autoridad legítima, la del conde de Trípoli, había sido escarnecida, reduciéndole al papel de comparsa.


lunes, 25 de febrero de 2013

Evangelio dominical: “Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”




Desde la encomienda de Barcelona, como cada lunes, queremos compartir con todos vosotros, la meditación del evangelio de ayer Día del Señor, 24 de febrero.

Desde Temple Barcelona, estamos seguros de que su reflexión la encontraréis apasionante.

‘Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. El no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: “Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto’. (Lc 9, 28b-36)

Reflexión:

Con estos místicos versículos, san Lucas nos describe a un Jesús que cuando reza, su cuerpo y su ropa se transfiguran en una especie de resplandor blanquecino, un estado sobrenatural que lo diferencia de un simple mortal. Eso, acompañado de las teofanías de los dos profetas: Moisés y Elías; juntamente con la voz emitida desde la nube, supuestamente por Dios. Nos presenta la revelación divina del Mesías tan esperado por los judíos, que se acabaría convirtiendo no sólo en un representante del pueblo judío, sino en el Elegido universal.

Plegaria:

¡Señor! Danos la constancia necesaria para seguir las palabras de Tu Hijo. Concédenos la sabiduría suficiente para entender y seguir sus preceptos.


viernes, 22 de febrero de 2013

Conociendo a Jesucristo



El Jesús místico

Desde la encomienda de Barcelona, continuamos con el apartado dedicado a indagar un poco más la figura de Jesús de Nazaret. Por ello retomamos nuevamente un nuevo escrito extraído de su libro “Jesus Christ”, realizado por el teólogo protestante J.R. Porter, donde nos facilitará la visión sobre el Jesús místico, que cumple con las profecías recogidas en el Antiguo Testamento.

Desde Temple Barcelona, estamos convencidos de que disfrutaréis con su lectura.

Él les dijo: “Estaba viendo a Satanás caer como un rayo” (Lc 10, 18)

Describir a alguien como 'místico' implica que éste disfruta con regularidad de una experiencia religiosa individual de peculiar intensidad, una comunión íntima con el ser divino. Jesús parece haber tenido conciencia de una relación especialmente íntima con el ser divino. Jesús parece haber tenido conciencia de una relación especialmente íntima con Dios, la cual según sugieren los evangelios se expresó y confirmó a través de su práctica de oración.

La forma habitual de Jesús de rezar era esencialmente privada y personal: de vez en cuando podía participar de las sesiones habituales de oración en el Templo (tal y como se menciona en Act 3, 1), pero los evangelios no lo confirman explícitamente. Solía rezar solo en lugares aislados, sobre todo montañas (Mc 1, 35; Mc 6, 46; Lc 4, 42; 5, 16; 6, 12; 9, 18; 9, 28; .-11, 1). Las repetidas referencias de los evangelios a este tipo de actos de devoción privada demuestran la importancia que se les daba para entender bien a Jesús. Según la tradición cristiana, experiencias intensas y dramáticas como la oración de Jesús en Getsemaní (relatada con gran viveza en Lucas 22, 42) fueron una característica habitual de su vida en la Tierra (Heb 5, 7).

Una característica de la experiencia mística consiste en tener visiones del mundo sobrenatural, la revelación de secretos divinos. En los evangelios, Jesús relata una de esas visiones, en la que Satanás cae del cielo como un rayo de luz (Lc 10, 18), aunque este pasaje pudo estar influido por los mitos judíos que a su vez estaban inspirados en Isaías 14, 12-15.

Como mínimo un especialista ha afirmado recientemente que la experiencia espiritual de Jesús puede relacionarse con una tradición de misticismo judío. Algunos maestros judíos de aquella época entraban en un estado de trance en el que afirmaban que “ascendían al Cielo” ante la presencia de Dios. Parece probable que Pablo tuviera una experiencia de este tipo (2 Cor 12, 2-4), aunque la escena más antigua de una ascensión mística a los Cielos se encuentra en un texto manuscrito sobre la figura de Enoc. En éste, Enoc asciende hasta el trono de Dios, donde se transforma toda su existencia y después vuelve a la Tierra como un mensajero celestial.

Este tipo de tradiciones podrían muy bien estar detrás de la descripción de la persona y misión de Jesús al inicio del Apocalipsis (Ap 1, 1-16) y existen grandes paralelismos con la Transfiguración. Un pasaje del Cuarto Evangelio (Jn 3, 31-33) puede interpretarse como una declaración de que el evangelio de Jesús era verdad ya que contenía lo que él había visto y oído en el Cielo. Otros dichos de Jesús en el Evangelio según Juan se han interpretado como una mirada en la propia conciencia de Jesús de sí mismo como un ascendido místico a los Cielos (Jn 3, 13; 6, 42; 8, 23).

Jesús y el Espíritu Santo

El Nuevo Testamento retrata con toda claridad a Jesús como a alguien dotado del Espíritu de Dios. Los evangelios sinópticos contienen comparativamente pocas referencias al Espíritu durante la vida terrenal de Jesús, pero éstas coinciden con momentos importantes de su carrera, mientras que en otras partes del Nuevo Testamento él es la fuente del presente del Espíritu a los creyentes (Gál 4, 6).

En las Escrituras hebreas, el Espíritu Santo es principalmente una fuerza sobrenatural que da poder a las personas para realizar actos heroicos o para anunciar hechos proféticos. En los evangelios existen claras evidencias de este concepto. Así, Jesús llega a Galilea lleno del poder del Espíritu Santo (Lc 4, 14). Después de su bautismo va al desierto (Mc 1, 12), lo que recuerda la manera en que el espíritu transportó físicamente a profetas como Elías o Ezequiel (1 Re 18, 22; 2 Re 2, 16; Ez 3, 14; 11, 1; 37, 1; 43, 5). Habitualmente, esta posición del Espíritu era sólo temporal y parcial, pero en textos posteriores se veía a los profetas cada vez más como los portadores permanentes del Espíritu (Is 11, 2; 61, 1). En gran parte de la filosofía judía, el futuro Mesías era representado de forma similar como el portador del Espíritu Santo.

A Jesús se le describe como la figura que cumple aquellos pasajes de las Escrituras que representan al profeta como el portador del Espíritu (Mt 12, 18-21; Lc 4, 18-19). El descenso del Espíritu Santo en el bautismo de Jesús constituye una dotación permanente (Jn 1, 32-33). Jesús poseía el Espíritu de una manera única y completa, y esto era así como resultado de su relación personal con el Padre, el cual le concedió el Espíritu “sin medida” (Jn 3, 34) –completa y no parcialmente, como fue el caso de otras figuras proféticas anteriores-. Su posesión del Espíritu es idéntica que su filiación divina (Jn 3, 35).

Todo el ministerio y prédica de Jesús quedaron avalados por el poder del Espíritu Santo (Mt 12, 28), y aquellos que no supieron reconocer al Espíritu en su obra y blasfemaron contra él se arriesgaron a la condenación eterna (Mc 3, 28-30 y paralelos). 



jueves, 21 de febrero de 2013

Descubriendo a María Magdalena




Desde la encomienda de Barcelona seguimos con el apartado dedicado a ofrecer la visión de la doctrina evangélica en la persona de María Magdalena. Para ello continuamos indagando en el manuscrito del evangelio atribuido a María Magdalena, y valorado por el teólogo catalán Lluís Busquets en su obra “Els evangelis secrets de Maria i de la Magdalena. La història amagada”, donde esta vez compara las distintas interpretaciones que por un lado nos ofrece el Evangelio de María y por otra parte la protoortodoxia.

Desde Temple Barcelona, confiamos que sus líneas os apasionarán.

b.3) la Interpretación entre el Evangelio de María y la protoortodoxia

El Evangelio de María nace en plena ebullición de otros textos y en plena discusión de diferentes concepciones de lo que supone seguir a aquel Jesús considerado el Cristo. Sus intelecciones contrastan con muchas otras, de las cuales, unas, las ortodoxas, se impondrán a las otras. Creemos que todavía resultará más significativo si comparamos en una sinopsis los temas de debate y las diferentes concepciones entre el cristianismo gnóstico que supone el Evangelio objeto de nuestro análisis y las concepciones protoortodoxas que acabarán imponiéndose:

1. Naturaleza del mundo

Según el Evangelio de María, el mundo material no es una creación que haya de ser redimida; todo se disolverá, incluso la propia materia, que es la fuente del dolor y del sufrimiento (y lo que es espíritu regresará a su ámbito espiritual). Consecuencia: la vida eterna no es una existencia material, sino inmaterial.

Según la protoortodoxia, el mundo material es creación originalmente buena, del único Dios verdadero, pero deteriorada por el pecado (casi mortal) y por el mal físico (después de la Caída). Gracias a la redención de Jesús, Dios intervendrá apocalípticamente en la historia y la Tierra será un paraíso para siempre.

2. ¿Qué es el pecado?

Según el Evangelio de María, el pecado no existe como entidad independiente. Es adulterio, mezcla de lo material con lo espiritual (cuando el espíritu queda atado a la materia no es una unión divina, sino antinatural, adulterio). No es preciso el perdón o la expiación ante Dios, ni una destrucción de las potencias cósmicas del pecado, sino restaurarlo todo en su raíz, esto es, disolver el mundo material a fin que el espíritu vuelva a su hogar celestial.

Según la protoortodoxia, el pecado es un acto de desobediencia a los mandamientos de Dios por parte del hombre, esclavo de las potencias cósmicas (entre ellas, el pecado), que le obligan a obrar como no quiere por su naturaleza caída. (Pablo incluso sostenía que el pecado era una presencia real en el mundo.)

3. Reino de los Cielos o de Dios

Según el Evangelio de María, no es una realidad física de este mundo, sino una realidad interior en el espíritu individual, que en sí mismo ya es divino. Conociéndose a sí mismo (gnosis) se capta el Reino interior.

Según la protoortodoxia, es una realidad terrenal que se va desarrollando en la Tierra, redimida por Dios en Cristo. No es un reino místico que exista en la interioridad de cada uno, sino una realidad para llegar a ser gobernada por Dios.

4. Ser humano de verdad

Según el Evangelio de María, no hay que preocuparse por el cuerpo material ni por el sexo; a María no le hace falta dejar de ser mujer para ser perfecta.

Según la protoortodoxia, el machismo misógino impondrá a los varones para la jerarquía eclesial y despreciará a las mujeres consideradas imperfectas.

5. La salvación

Según el Evangelio de María, hay que escapar del cuerpo material para salvarse, liberar el espíritu de sus ataduras materiales a través del conocimiento de uno mismo que Cristo nos ha traído, lo cual implica que todas las personalidades individuales acabarán disueltas en la unicidad de la mente divina. Las revelaciones de Jesús (no su muerte sacrificial) devuelven a la humanidad a una correcta relación con Dios.

Según la protoortodoxia, el cuerpo y sus deseos no constituían males de los que fuera necesario escabullirse. El cuerpo sería redimido y los deseos se enfocarían correctamente hacia Dios. La salvación no consiste en liberar el espíritu de la materia, sino en redimir al propio mundo material que Dios ha creado desde siempre gracias a los méritos de Cristo; de esta manera regresa a su estado prístino y los humanos, en cuerpo y alma, pueden venerar a su Creador por toda la eternidad.

6. Acepción de personas

Según el Evangelio de María, Jesús no hizo discriminaciones y si amó más a la Magdalena que a nadie lo hizo para dar a entender que la base del liderazgo es la madurez espiritual y no el sexo de nadie.

Según la protoortodoxia, es difícil aceptar que Jesús no escogiera a varones para sus revelaciones secretas, de modo que los líderes jerárquicos deben ser varones.

7. Autoridad a la hora de interpretar la tradición apostólica

Según el Evangelio de María, la madurez espiritual, demostrada por la gnosis, la experiencia profética y la lealtad son más fiables que la sucesión apostólica.

Según la protoortodoxia, la sucesión apostólica otorga fiabilidad y autoridad.

Esta comparativa tiene consecuencias incalculables que sólo quiero (Lluís Busquets) sintetizar en ésta: ¿cuál era el contenido de la predicación, el núcleo, el kerigma, de unas comunidades y otras? Es obvio que era muy distinto. ¡Y el problema principal del texto es justo el de la predicación del Evangelio! [próximamente: c) Debate doctrinal de los primeros tiempos]

miércoles, 20 de febrero de 2013

Benedicto XVI pide que la Iglesia “se renueve” y “reniegue del egoísmo”




Desde la encomienda de Barcelona, queremos compartir con todos vosotros una noticia que fue publicada recientemente por la página de Forum Libertas, donde pone de manifiesto las palabras del Santo Padre en su penúltimo Ángelus, donde pide la renovación de la Iglesia y que se aparte del egoísmo provocado por el poder mundanal, ése que nos distrae de las obras misericordiosas que el Señor tanto reclama para el desarrollo y la fortaleza de la humanidad.

Desde Temple Barcelona hemos creído conveniente recoger estas sabias palabras que transmiten con fidelidad la auténtica esencia del cristianismo, ayudar al prójimo.

ForumLibertas.com

El Papa Benedicto XVI ha lanzado en su penúltimo Ángelus antes de su retirada un claro mensaje a los fieles y ha llamado a la Iglesia y a todos sus miembros a "renovarse" y a "reorientarse hacia Dios renegando del orgullo y del egoísmo".

El Papa ha lanzado este mensaje en el rezo que dirigió en la Plaza de San Pedro: "La Iglesia llama a todos sus miembros a renovarse... lo que conlleva una lucha, un combate espiritual porque el espíritu del mal busca hacernos desviar de la ruta hacia Dios", ha manifestado desde el balcón del Palacio Apostólico, delante de decenas de miles de seguidores en la Plaza de San Pedro.

Benedicto XVI también ha "suplicado" a los fieles que recen por él y por el próximo Papa. "Agradezco de corazón a todos su oración y afecto en estos días. Os suplico que continuéis rezando por mí y por el próximo Papa, así como por los Ejercicios espirituales, que empezaré esta tarde junto a los miembros de la Curia Romana", afirmó.

El Pontífice hizo votos para que en este tiempo de Cuaresma la "contemplación de la pasión, muerte y resurrección de Cristo nos ayude a seguirlo más de cerca". "Llenos de fe y esperanza, encomendemos la Iglesia a la maternal protección de María Santísima", añadió, hablando en español.

Un aumento en las visitas a Roma

La anunciada dimisión del jefe de la Iglesia Católica ha caído como agua del cielo para el sector turístico de Italia, golpeado por la crisis económica: tan solo durante los primeros días siguientes al histórico anuncio del papa, la Federación de Hoteleros Italianos (Federalberghi) había registrado un aumento de alrededor del 10% en el número de turistas que vistan Roma.

En vista del interés mundial por la despedida de Benedicto XVI y la elección del sucesor en un cónclave, el número de turistas en Roma probablemente seguirá aumentando en las próximas semanas.

Ante esta gran afluencia de turistas, los representantes de los diferentes cuerpos municipales de Roma se reunieron el viernes para perfilar un primer plan de actuación, después de que el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, señalara que se necesitarán cerca de 4,5 millones de euros extras para preparar los diferentes eventos.

Uno de los responsables de la organización y de la acogida de los peregrinos, Giammarino Nardi, explicó que este domingo supondrá una oportunidad para evaluar la eficacia de los diferentes dispositivos de seguridad y medidas que se estudian para hacer frente a los actos de las próximas semanas.

La atención de los responsables de la organización se centra, en gran medida, en la última audiencia pública que celebrará Benedicto XVI el 27 de febrero, un día antes de presentar su renuncia al pontificado.

En esta época del año las audiencias se celebran tradicionalmente en el Aula Pablo VI del Vaticano, pero en esta ocasión tendrá lugar en la plaza de San Pedro, que tiene capacidad para 150.000 personas, con el fin permitir que asista un mayor número de fieles.

El jefe de la Policía de Roma, Fulvio Della Rocca, se refirió a esa última audiencia pública como una "jornada clave con mayor asistencia de personas", aunque recordó que no será el único día importante.

Entre las medidas que se estudian para hacer frente a la afluencia masiva de peregrinos se baraja, según los medios de comunicación italianos, adoptar el modelo utilizado en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, en la que se coordinó un amplio despliegue de fuerzas del orden en colaboración con Protección Civil.

Benedicto XVI hará efectiva su renuncia al Pontificado a las 20.00 hora local (19.00 GMT) del 28 de febrero, pero tres horas antes se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo hasta que estén acabadas las obras de reforma del convento de monjas de clausura dentro del Vaticano en el que se alojará.

El cónclave para elegir al nuevo pontífice comenzará, como establece la normativa vaticana, entre 15 y 20 días después del inicio de la llamada Sede Vacante (tiempo que va desde la muerte o renuncia de un papa hasta la elección del siguiente), con el objetivo de permitir a todos los cardenales del mundo acudir a Roma.


1

martes, 19 de febrero de 2013

Los milagros del Padre Pío




Desde la encomienda de Barcelona retomamos el apartado destinado a indagar sobre la vida del Padre Pío, y su forma de llegar al alma de las personas y obrar milagros fascinantes.

Desde Temple Barcelona queremos compartir con todos vosotros su apasionante vida.

…algunos comunistas

Conversiones por doquier, recogidas por Sánchez-Ventura, como la de Carlo Lusardi o la del geómetra Rosatelli, ambos comunistas.

Cierto día, al regresar a casa, Rosatelli vio a un fraile asomado a la ventana que le dijo: “Ven a verme…”

Su hermana le habló del Padre Pío, pero él se resistió a creer lo que acababa de ver. Hasta que una tarde, la señora Moschi, amiga de la familia, le mostró un retrato del capuchino. Rosatelli reconoció, asombrado, al mismo fraile que solía incordiarle en sueños. La víspera, sin ira más lejos, le había apremiado: “¡Ven a confesarte!”.

Por fin, el 6 de julio de 1949 Rosatelli hincó las rodillas ante el Padre Pío, dispuesto a rendirle cuentas a Dios:

-¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas? –inquirió el fraile.
-Cinco años –repuso el penitente.
-No es cierto. Hace doce… -matizó el confesor.
Y añadió:
-Tu carné de comunista, ¿lo rompes tú o lo hago yo?

No menos sonada fue la conversión de Italia Betti, profesora de matemáticas del Liceo Galvani de Bolonia. Mujer de armas tomar, Betti defendía el comunismo con uñas y dientes, combatiendo ardientemente la enseñanza religiosa en las escuelas.

El rojo, naturalmente, era su color preferido; procuraba exhibirlo siempre en público, vistiendo en ese tono y paseándose en su motocicleta a juego. Se desconocen los detalles de su conversión. El caso es que un día se le ocurrió viajar a San Giovanni Rotondo. Poco después, envió una carta al secretario del Partido Comunista de su provincia, en la que decía:

“He conquistado la paz. Salude en mi nombre a todos los camaradas de Bolonia y dígales que, si pueden y saben, recen por mí.”

En 1950, sintiéndose morir, la mujer pidió que la sepultasen en el cementerio de San Giovanni Rotondo, junto a la tumba de los padres del fraile.

Hablando de comunistas, Fulgo Pilli, jefe de filas de San Benedetto in Alpe, aceptó un día el desafío de la señora de Pazzi, miembro destacado de la Asociación Católica italiana, quien le puso así entre la espada y la pared: “Si te atreves, vete a ver al Padre Pío; nosotras te pagamos el viaje.”

Poco después, Fulgo Pilli partió hacia San Giovanni Rotondo junto con su compañero de partido, Luigi Briccolani.

“¡Volveré más comunista que antes!”, se despidió de Fulgo, a bordo del autobús.

Una vez allí, ambos colegas se encontraron a un viejo camarada del partido, ex seminarista, que lloraba desconsolado porque el Padre Pío le había expulsado del confesionario.

Al día siguiente, según lo acordado, guardaron cola para confesar con el fraile. Observándolos desde un rincón, la señora de Pazzi no paraba de rezar para que su plan saliese bien. De repente, comprobó que los dos penitentes abandonaban el confesionario sin recibir la absolución. “¡Todo se acabó!”, pensó.

Pero se equivocaba: al día siguiente, ambos aguardaron de nuevo su turno ante el confesionario. A Fulgo Pilli, el Padre Pío le recordó una ofensa que calló: la zapatilla que, malhumorado, arrojó un día contra la imagen del Sagrado Corazón de Jesús…

De regreso en San Benedetto, Fulgo reconoció humildemente: “He perdido, pero estoy contento”. Jamás una “derrota” cosechó tanta felicidad.

Otro activo comunista, Giovanni Bordozzi, estalló también de alegría. Cierto día, soñó que el Padre Pío le decía: “¡Ven a visitarme! ¡Te espero!”

Bordozzi obedeció. Absuelto de sus pecados, vendió su negocio de tejidos y dedicó el resto de su vida a glorificar a Dios.

Su compañero de filas Sabino Greco soñó en otra ocasión que el fraile le prometía curarle el tumor cerebral. Al despertar sobresaltado, avisó a las enfermeras para decirles que ya no le dolía la cabeza y que no hacía falta que le operasen. Poco después, se fugó del hospital. Al cabo de unas horas, regresó allí por la fuerza para someterse a nuevos análisis y radiografías. Esta vez los médicos comprobaron, impresionados, que no había el menor rastro del tumor.

Sabino Greco viajó luego a San Giovanni para agradecer al Padre Pío su curación. Pero, una vez allí, comprobó que seguía doliéndole la cabeza; incluso perdió el conocimiento.

Al volver en sí, gritó:

-¡Padre, tengo cinco hijos y estoy muy grave…¡Sálveme!
-Vete a tu casa y reza. Yo también lo haré –prometió el fraile.

Sabino Greco asegura que aquellas palabras bastaron para curarle definitivamente.

Otros “pececitos”…

Sin ser grandes pecadoras, otras almas renacieron a Dos al candor del Padre Pío. Algunas, como sor Consolata, ya las conoce el lector:

“En mi primera confesión con él –evoca la religiosa- lloré mucho, porque fue la de mi conversión. El Padre Pío me dijo: “El Señor te ha salvado y no te abandonará si tú no le abandonas”. Al retirarse del confesionario, era obligado entonces volver de rodillas a pedirle la bendición. Yo habría querido escapar de aquel trance pero todas las demás mujeres me apremiaron: “¡De rodillas!, ¡de rodillas!” Y de rodillas, con la cabeza gacha, me acerqué adonde estaba el Padre Pío. Al verme, asomó la cabeza fuera del confesionario y, delante de todo el mundo, exclamó: “¡Vaya, os habéis levantado solemnes esta mañana!” Entonces él, que acababa de ser juez, me miró con una sonrisa paternal y colocó su mano sobre mi cabeza, diciendo: “Hoy eres nueva”. En verdad, la humanidad del Padre Pío recuerda a la de Juan Pablo II.

“En mi última confesión con él, el mismo año de su muerte, le dije: “Padre, siento otra vez la pasión de la clausura. ¿Sería posible? No quiero desobedecer”. Se hizo un gran silencio. Luego, el Padre Pío se aproximó a la puerta y me comentó: “¿Y quién te acompañará? ¿Lo has comprendido todo o no has comprendido nada?” Las cosas sucedieron de tal manera que fue él mismo quien me acompañó al final, tras su muerte.”

-¿Sigue hablando ahora con él? –le preguntó a sor Consolata.
-Jamás me ha abandonado. ¿Cómo puede pensar eso? –aduce, extrañada.
-¿Y qué le dice?
-Me dice: “¡Pórtate bien!”
Como sor Consolata, la seglar Gianna Vinci decidió seguir también los pasos del Padre Pío. Con apenas diez años se confesó por primera vez con él:

“Pude ver su rostro bellísimo a través de la rejilla –recuerda-. Aquel día quise convertirme en su hija espiritual. Comprendí que entrar en su filiación significaba estar protegida y, sobre todo, ligada a Jesús…Pasado el tiempo, dudé si llevar una vida activa o contemplativa, pero en modo alguno de clausura…Había un joven que deseaba casarse conmigo. Su tía pertenecía a un Grupo de Oración formado por mi madre en Cerdeña, en Sassari. Todos los días venía a la iglesia, pero no se atrevía a acercarse a mí. Yo no entendía por qué. Le dije a Jesús: “¿Por qué tiene que sufrir tanto este chico…? Finalmente, él fue a hablar con el Padre Pío, pues sabía que yo era hija espiritual suya. Debió de pensar: “Si el Padre dice que adelante, entonces me declararé”. Pero el Padre contestó: “Déjalo estar; haz penitencia”. Él ya no quiso regresar a Génova. Telefoneó a su tía diciéndole que no volvería. Todos sus bienes –era muy rico- los cedió a los capuchinos y se hizo trapense en Washington. Me alegré profundamente.”

Gianna no cesa de invocar hoy al Padre Pío para que le ayude a ser siempre fiel a Jesús: “Le hablo con vehemencia y confianza, diciéndole: “Tú que me consideras hija espiritual tuya…¡provee!”

lunes, 18 de febrero de 2013

Evangelio dominical: “Jesús fue tentado por el demonio”




Desde Temple Barcelona tenemos la intención de volver a compartir con todos vosotros la reflexión del evangelio de ayer domingo 17 de febrero. Esta vez los versículos de Lucas, nos muestran cómo debemos comportarnos ante las tentaciones de los esbirros del mal.

Desde Temple Barcelona, deseamos que podáis meditar estas gratas líneas con el fin de saber cómo debemos actuar en todo momento.

‘Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan".
Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá".
Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto".
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.’ (Lc 4, 1-13) 

Reflexión:

El evangelista Lucas nos muestra cómo Jesús también fue tentado por el demonio de diversas formas. San Lucas nos pone como ejemplo tres, ante las cuales, Jesús niega obedecer al demonio. Esta prudente actuación, nos recuerda que cuando seamos conscientes de que existen injusticias, debemos denunciarlas y negar a participar en las mismas. Es importante que sepamos decir que “no” sin temor a posibles represalias, debemos entender que nuestra manera de ser no necesariamente debe de gustar a todo el mundo y sí a los ojos de Dios. Debemos mostrarnos íntegros, y ante posibles dudas, debemos consultar a Dios. El Altísimo, en su infinita sabiduría, sabrá conducirnos por el camino correcto.

Plegaria:

¡Señor! Ilumínanos con tu infinita prudencia para saber discernir en todo momento cómo debo comportarme en todo momento y de esa forma ser útil para la comunidad.

viernes, 15 de febrero de 2013

Templarios en las tierras del río Ebro: Batea




Desde la encomienda de Barcelona, proseguimos con el apartado fijado para  conocer los lugares más bellos que recorre el río Ebro donde estuvo presente la Orden del Temple. Esta vez recorreremos el impresionante municipio de Batea, cuya descripción extraemos de la obra del escritor granadino D. Jesús Ávila Granados: “Templarios en las tierras del río Ebro”.

Desde Temple Barcelona os invitamos a recorrer esta maravilloso y encantadora población..

Fotografía del casco histórico de la villa con sus elegantes arcos.

Terra Alta, Tarragona.

Batea es uno de los conjuntos medievales más interesantes de Cataluña, situado en el sector centro-occidental de la Terra Alta. En la antigüedad era conocida como Adeba por los ilercavones (citada por Prolemeu). El historiador Padre Faci, en 1739, no dudó en manifestar que Adeba significaba ‘embarcación’, porque, según su opinión, el pueblo recordaba una gran barca que se extendía entre el valle Mayor y la vall dels Paumeres; la balsa (embalse) –hoy secada- sobre la roca viva, incentivaba, sin duda, aquel criterio. Aunque se conservan amplios fragmentos de la calzada antigua que enlazaba Batea con la Pobla de Massaluca, llamada camí dels Massalocans, una alternativa al río Ebro, cuando el caudal de éste, durante el verano, era muy flojo. En su término se encuentra el poblado del Tossal del Moro, importante castrum de los ilercavones; y la pedanía de los Algars, con las ruinas del castillo y la ermita de San Juan Bautista, herencia de los templarios. Ya en la alta edad media, los andalusíes la llamaron alwathija, que significa ‘la localidad’, y también ‘lugar fértil’.

La conquista cristiana de la alcazaba andalusí de Batea tuvo lugar en 1153, por los ejércitos de Ramón Berenguer IV. De aquella fecha es el primer documento que hace referencia a este pueblo. Este conde barcelonense entregó después la plaza a los templarios de la vecina encomienda de Miravet. Tres décadas después, en 1181, se firmaron dos concesiones por parte del monarca Alfonso I, que afectaban Batea y sus territorios en la cuenca del río Algars, con la condición que sus futuros residentes debían de atacar el fuero de la ciudad de Zaragoza, al mismo tiempo que los dos castillos de Batea y sus dominios se libraron al caballero Bernardo Granell, el cual optó por una autoridad de sumo rigor, lo cual suscitó el odio de los vecinos y provocó que estos pidiesen que volviesen los templarios, tal como así sucedió. El Temple recuperó el control de Batea, estableció el equilibrio y concedió una nueva Carta de Población, en el año 1205, mucho más operativa que la anterior, a un grupo de sesenta nuevos pobladores. Esta circunstancia se repitió en los territorios vecinos (Mas de Sant Joan, Vall Major, Pinyeres y los Massalocans).

Los templarios fueron los garantes del equilibrio sociocultural en la villa de Batea. De aquella época de esplendor (s. XIII) proceden sus atractivas calles, en pronunciada cuesta, las vías transversales con soportes en su planta baja, los arcos apuntados…; todo esto configura uno de los núcleos medievales más harmoniosos de las Tierras del Ebro. La calle Mayor, con porches en todos lados, facilita la llegada a la iglesia parroquial dedicada a San Miguel Arcángel; singular edificio llamado popularmente la Catedral de la Tierra Alta, obra del arquitecto Francisco Melet, de estilo barroco-neoclásico (s. XVIII), levantado sobre los cimientos de la anterior iglesia y castillo templarios; de la nombrada fortaleza nada más se conserva el cementerio, mientras que el campanario es de planta octogonal. Muy cerca están los restos del castillo, donde los templarios, que dependían de Miravet, se hicieron fuertes. Y a pocos  metros de la fachada de la iglesia, un callejón que lleva el nombre de Laberinto, hecho que evoca uno de los conceptos más enigmáticos de los templarios; en aquel arrabal es probable que se practicara el arte de la alquimia durante la época del Temple. El recinto amurallado medieval de Batea se mantuvo en pie hasta el siglo XIX. 

jueves, 14 de febrero de 2013

El mensaje de Benedicto XVI a la Orden de Malta




Desde la encomienda de Barcelona queremos compartir con todos vosotros las palabras que el Santo Padre pronunció a la Soberana y Militar Orden de Malta, dos días antes de su renuncia al trono de San Pedro. Los ‘hospitalarios’ cumplirán el próximo viernes 15 de febrero, novecientos años. Hay que recordar que tanto la Orden del Santo Sepulcro, la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, como también la Orden de los Pobres Caballeros de Jesucristo del Templo de Jerusalén, son órdenes creadas en Tierra Santa y por tanto hemos creído oportuno que también la noticia tenga cabida en la página de Temple Barcelona.

Desde este humilde rincón, aprovechamos para felicitarles y animarles a que nunca pierdan su ‘esencia original’ y que continúen trabajando para socorrer a los más afligidos.

A continuación reproducimos la noticia que hemos recibido del Servicio de Información Vaticana (VIS)

Fotografía del encuentro entre Benedicto XVI y la Orden de Malta

Ciudad del Vaticano, 9 febrero 2013 (VIS).-Los miembros de la Soberana y Militar Orden de Malta, cuyo Gran Maestro es Fray Matthew Festing, han acudido en peregrinación a Roma para celebrar el IX centenario del privilegio “Pie postulatio voluntatis” del 15 de febrero de 1113, con el cual el Papa Pascual II puso a la recién nacida “hermandad hospitalaria” de Jerusalén, con el título de San Juan Bautista, bajo la tutela de la Iglesia, haciéndola soberana, constituyéndola como una Orden de derecho eclesial, con el derecho a elegir libremente a sus superiores sin interferencia por parte de otras autoridades laicas o religiosas. Esta mañana, Benedicto XVI, los ha acogido en la basílica de San Pedro, agradeciendo a la Orden el donativo ofrecido que será destinado a una obra de caridad y al cardenal Paolo Sardi, Patrono de la misma, “la solicitud con que se dedica a consolidar el vínculo especial que la une a la Iglesia Católica, y de una manera particular a la Santa Sede”.

La conmemoración de ese centenario, ha explicado el Papa “adquiere un especial significado en el contexto del Año de la fe, durante el cual la Iglesia está llamada a renovar la alegría y el compromiso de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo. En este sentido, también vosotros estáis llamados a acoger este tiempo de gracia para profundizar en el conocimiento del Señor y para hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe, mediante el testimonio de vuestra vida y vuestro servicio en el hoy de nuestro tiempo (...) Desde sus comienzos, vuestra Orden se ha distinguido por la fidelidad a la Iglesia y al Sucesor de Pedro, así como por su irrenunciable perfil espiritual, caracterizado por el elevado ideal religioso. Seguid avanzado por este camino, dando testimonio de manera concreta de la fuerza transformadora de la fe. Por la fe, a través de los siglos, los miembros de vuestra Orden se han prodigado primero en asistir a los enfermos en Jerusalén, y después en socorrer a los peregrinos en Tierra Santa, expuestos a graves peligros, escribiendo así páginas brillantes de caridad cristiana y defensa del cristianismo. En el siglo XIX, la Orden se abrió a nuevos y más amplios campos de actividad en el ámbito asistencial y de servicio a los enfermos y los pobres, pero sin renunciar nunca a los ideales originarios, especialmente el de la intensa vida espiritual de cada uno de sus miembros. En esta dirección debe continuar vuestro compromiso, con una atención muy especial a la consagración religiosa —la de los profesos— que constituye el corazón de la Orden”.

En este sentido, “respecto a otras organizaciones comprometidas en el ámbito internacional en la asistencia a los enfermos, en la solidaridad y la promoción humana, vuestra Orden -ha subrayado el pontífice- se distingue por la inspiración cristiana que debe orientar constantemente el compromiso social de sus miembros. Conservad y cultivad este rasgo característico, y actuad con renovado ardor apostólico, siempre con una actitud de profunda sintonía con el Magisterio de la Iglesia. Vuestra preciosa obra benéfica, articulada en varios campos, y que se lleva a cabo en diversas partes del mundo, concentrada principalmente en el servicio al enfermo con estructuras hospitalarias y sanitarias, no es simple filantropía, sino la expresión eficaz y el testimonio vivo del amor evangélico (...)En la Sagrada Escritura, la llamada al amor del prójimo está unida al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Por consiguiente, el amor al prójimo responde al mandato y al ejemplo de Cristo si se funda en un verdadero amor a Dios. ...Para dar amor a los hermanos, es necesario tomarlo del fuego de la caridad divina, mediante la oración, la escucha asidua de la Palabra de Dios y una vida centrada en la Eucaristía”.

El Santo Padre ha concluido su discurso invitando a los miembros de la Orden de Malta a seguir actuando en la sociedad y en el mundo “por las vías maestras indicadas por el evangelio: la fe y la caridad, para reavivar la esperanza. La fe, como el testimonio de adhesión a Cristo y de compromiso con la misión evangélica, que os impulsa a una presencia cada vez más viva en la comunidad eclesial y a una pertenencia más consciente al Pueblo de Dios; la caridad, como expresión de fraternidad en Cristo, mediante las obras de misericordia con los enfermos, los pobres, los necesitados de amor, de consuelo y ayuda, con los afligidos por la soledad, la desorientación y las nuevas formas de pobreza material y espiritual. Estos ideales están bien expresados en vuestro lema: “Tuitio fidei et Obsequium pauperum”.. Son palabras que sintetizan bien el carisma de vuestra Orden, la cual, como sujeto de derecho internacional, no aspira a ejercer poder e influencia de carácter humano, sino que desea desarrollar con plena libertad su propia misión para el bien integral del hombre, cuerpo y alma, con la atención puesta tanto en cada persona como en la comunidad, y sobre todo en quienes están más necesitados de esperanza y de amor”.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El Temple en los asuntos políticos



Desde la encomienda de Barcelona recobramos el apartado pensado para conocer con más detalle a la Orden del Temple. Para ello hemos vuelto a extraer algunas líneas del catedrático en historia Alain Demurger de su libro “Vie et mort de l’ordre du Temple”, donde ahora que está de moda dudar de los políticos,  nos explica las distintas posturas políticas que defendió el Temple en Estados tan singulares como Inglaterra, Francia, Italia; donde se hizo imprescindible el protagonismo de los templarios en sus respectivas cortes.

Desde Temple os invitamos que recorráis los pasillos de su historia

Uno se imagina más bien a los templarios en el papel de mediadores, árbitros o embajadores. En Inglaterra, durante la guerra civil que opone Matilde y Esteban de Blois, recibieron dones de ambos lados. Al analizar el papel que desempeñaron en las relaciones franco-inglesas, se diría que “sacaron tajada de todas partes”. En 1160, firman como testigos el tratado concluido entre Enrique II y Luis VII. El matrimonio previsto entre el hijo de Enrique II, Enrique el Joven, y la hija de Luis VII, Margarita, se celebrará al cabo de tres años, puesto que los futuros esposos son todavía unos niños. Entretanto, se confía a los caballeros del Temple la custodia de los tres castillos de Gisors, Neuphle y Neufchâtel, dote de la pequeña Margarita de Francia. Enrique II precipita las cosas y casa a los dos niños en noviembre de 1160. Los tres templarios encargados de la guardia de los castillos los entregan al rey de Inglaterra. Sólo en esta ocasión, y únicamente durante esos meses, estuvo el castillo de Gisors en manos de los templarios. La duración de su estancia es inversamente proporcional a las toneladas de estupideces contadas al respecto y difundidas por los medios de comunicación en masa.

Luis VII, descontento, expulsó a los tres templarios, pero no modificó su actitud frente a la orden. Algunos de los miembros de ésta figuran entre sus consejeros más íntimos, Godofredo de Fouchier, por ejemplo, que mantuvo con el rey una correspondencia abundante y amistosa, o Eustaquio Chien, que se ocupó de sus asuntos financieros.

El 11 de marzo de 1186, Margarita, viuda de Enrique el Joven, cede sus derechos sobre Gisors y los otros castillos a cambio de dos mil setecientas cincuenta libras en moneda angevina, cantidad pagada por intermedio de templarios y hospitalarios. Los maestres del Temple y el Hospital, en Francia y en Normandía, actúan como fiadores en el acuerdo.

Ser consejeros íntimos de un rey de Francia y un rey de Inglaterra en conflicto perpetuo, sin poner por ello en peligro la unidad de la orden, fue la hazaña realizada por los templarios. A veces tuvieron que bailar sobre la cuerda floja. Por ejemplo, en los años 1222-1224, el alcalde y los burgueses de La Rochelle acusan a los templarios de alentar los disturbios y favorecer un cierto partido francés. Enrique III de Inglaterra transmite al papa la carta del alcalde, que les denuncia por violencia contra el Hospital de la ciudad. El papa publica una bula para “reprimir la insolencia de los templarios”.

Otro ejemplo de intervención directa de las cuestiones políticas lo proporciona el caso del templario Ricardo el Limosnero, que figura en 1255 entre los consejeros del partido proinglés de Comyn, en Escocia.

Mostrarse demasiado partidista expone a malas consecuencias. Los templarios de los Estados italianos de Federico II pagaron cara la hostilidad de la orden contra él. Sin embargo, todo había comenzado bien. En 1209-1210, el joven soberano multiplica sus donaciones y confirma sin problemas las hechas por otros. En 1223, toma bajo su protección los bienes de los templarios en Alemania y ratifica los privilegios concedidos por sus antecesores, Enrique IV y Federico I.

Las cosas se estropean incluso antes de la partida de Federico II a la cruzada, aunque la documentación proporciona datos contradictorios. Al parecer, Federico empezó a confiscar bienes del Temple y del Hospital a partir de noviembre de 1226. Por otro lado, los castillos y las construcciones militares del reino de Sicilia están bajo la dirección de dos “maestres y provisores de los castillos imperiales”. Ahora bien, en los años 1228-1229, uno de ellos es templario, el otro hospitalario. Las constituciones de Melfi, en 1231, modificarán el sistema y multiplicarán los “provisores”, que dejarán de reclutarse entre las órdenes militares. Sea cual sea la verdad, durante esos años se procede a confiscaciones masivas de bienes templarios y hospitalarios y –precisa Ernoul- Federico “hizo expulsar a todos los hermanos de la tierra de Sicilia”. Se dispone de una lista impresionante de confiscaciones en la región de Foggia: casas, huertos, viñas, olivares, trigales, salinas, todos ellos embargados y redistribuidos por la corona.

Cuando Federico II se reconcilia con el papa en 1231, este último le pide que restituya los bienes confiscados al Temple y al Hospital, que, como hemos visto, atenúan sus críticas. Federico II remolonea. En 1238, se justifica por sus retrasos. No le ha quedado más remedio que devolver sus bienes al Hospital, convertido en su aliado, pero desde luego no al Temple, puesto que, al final de su vida, en su testamento, pedirá que “todos los bienes de la milicia, todas las casas del Temple que nuestra corte retenía le sean restituidas”. Los lazos estrechos que el Temple que mantiene con el papado en Italia explican el celo desplegado en 1257 por el preceptor de la encomienda del Temple en Perusa, Bonvicino, para resolver un conflicto entre Pisa y Génova a propósito de la fortaleza sarda de Sant’Igia. Un templario y un hospitalario guardarán desde entonces el castillo. En realidad, se trata de una prolongación en Occidente de la “guerra de San Sebas”, que opone a las comunas italianas en Acre. Resulta curioso ver al Temple, tan medito en el conflicto en Oriente, servir de mediador en Italia.

Durante la segunda mitad del siglo XIII, el desarrollo del Estado monárquico multiplica las ocasiones de tensión con las órdenes internacionales, puesto que el Estado intenta recuperar sus derechos y disminuir los privilegios de aquéllas. Su situación “de Iglesia dentro de la Iglesia, de Estado dentro del Estado” las coloca en una posición difícil. ¿Se puede servir a la vez a Dios y al príncipe?

El problema se les plantea muy crudamente durante el conflicto Bonifacio VIII-Felipe el Hermoso. Los templarios de Francia aprueban al rey. Pero en Anagni, el papa, humillado por Guillermo de Nougaret y sus esbirros, se ve “casi solo con los hermanos templarios y hospitalarios”. El 6 de febrero de 1304, Benedicto XI, sucesor de Bonifacio VIII, confirma todos los privilegios del Temple, devolviéndole una credibilidad en aquel momento vacilante. Benedicto sabía que podía contar con la orden para poner una barrera a los asaltos de la monarquía francesa contra el papado. La actitud de las preceptorías de Francia constituía la excepción a la regla del apoyo al papa. Una contradicción peligrosa, no cabe duda, cuando el Estado, siempre en busca de medios financieros, tal vez sienta la tentación de servirse de las riquezas, reales o supuestas, de las órdenes. Sin contar con que su fuerza militar puede inquietar. A pesar de sus diferentes enfoques, el aragonés Jaime II, el inglés Eduardo I y el francés Felipe el Hermoso perciben el problema de la misma forma.