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martes, 11 de marzo de 2014

Décimo aniversario del 11-M: Análisis del Islam

Hoy, como bien sabéis, en España conmemoramos el 10º aniversario de los trágicos atentados terroristas que se produjeron en Madrid un día como hoy del año 2004.

Las investigaciones policiales, han determinado que la autoría de los atentados fue producida por una célula radical islámica, produciendo la muerte de 192 personas en la red ferroviaria madrileña.

Desde la Encomienda de Barcelona nos sumamos a las oraciones por las víctimas y al consuelo de sus familiares.

Hoy, desde este humilde rincón, no pretendemos revivir el dolor de aquel triste día, sino que queremos compartir con todos vosotros qué es el islam y cómo entre todos debemos actuar para combatir a una minoría de fanáticos que en nombre de Alá, siembran el terror por todo el globo terráqueo.

Desde Temple Barcelona, con ayuda del español granadino, D. Francisco Díez de Velasco, historiador y especialista en el estudio de las religiones, que gracias a su libro “Breve historia de las religiones”, nos acerca a la religión musulmana. Hemos creído conveniente extraer algunas de sus líneas para conocer mejor el islam.

Confiamos que su contenido sea de vuestro interés.


Portada del libro “Breve historia de las religiones”

¿Qué es el islam?
Islam quiere decir en árabe sumisión, y se refiere al acatamiento a la voluntad de Alá, (Dios para los cristianos) y se trata, geográficamente, de una religión principalmente norteafricana y del Asia occidental. Aunque el árabe es la lengua común de la práctica religiosa, no todo el mundo islámico se ha arabizado. El mundo árabe incluye desde Marruecos a Iraq, pero el islam no árabe, que es el más extenso y poblado, va de Turquía e Irán hasta la India, China o Indonesia; éste último país, final geográfico de la expansión musulmana, es el que tiene la población más numerosa de esta religión, cercana a los doscientos millones, casi equivalente a la de todo el mundo árabe junto.

Hay que tener también en cuenta que el islam, como resultado de los movimientos migratorios actuales, ha saltado fuera de los marcos geográficos antes expuestos y se ha convertido en una religión de escala mundial. Este proceso migratorio no se da de los países cristianos hacia los países musulmanes, puesto que en estos últimos, existen muchos menos recursos económicos y sociales para encontrar una vida próspera. Hay países europeos que albergan más población de religión islámica que algunos pequeños países árabes; así Estados Unidos como Francia, cuentan en sus respectivos países con más de cuatro millones de musulmanes, curiosamente las dos repúblicas constitucionalmente  democráticas más antiguas del mundo.

El islam surge en Arabia como consecuencia de la predicación de Mahoma, un líder predicador del siglo VII que unificó las religiones étnicas previas, basadas en una multiplicidad de divinidades, en torno a un mensaje común que reconocía a un Dios único caracterizado como creador y sustentador del universo y de los seres humanos, todopoderoso, compasivo y misericordioso. Mahoma fue un predicador muy eficaz, pero también un líder político y militar cuya empresa unificadora acabaría realizándose, principalmente, con ayuda de la fuerza armada.
Se convirtió en un ejemplo a seguir para los musulmanes y sus palabras fueron recopiladas por sus seguidores en los años posteriores a su muerte en el libro sagrado del islam, el Corán: libro sistemático que refleja discursos de épocas diferentes, que en algunos casos pueden resultar repetitivos y hasta contradictorios. La interpretación, por tanto, resulta muy importante en el islam, para reconocer cuál es la doctrina o el comportamiento correctos en cada caso en particular.

Mahoma insistió en que la relación de cada fiel musulmán con Alá era personal y directa, apostando por un mensaje centrado en el individuo.
Los musulmanes se expandieron desde la India a la península Ibérica, formando el mayor imperio del momento, gobernado por califas (sucesores en árabe) en los que se concentraba tanto el poder religioso como militar y político.

El islam se caracteriza también por una serie de prohibiciones, algunas alimentarias, como la proscripción del consumo de carne de cerdo o de alcohol, otras lúdicas como la de los juegos de azar y otras económicas como la de la usura.
La interconexión de religión y derecho convierte en el islam a los gobernantes, los encargados de hacer cumplir las leyes, en guardianes de la religión, puesto que es tan importante el control del comportamiento personal como el social, indisolublemente unidos en el islam tradicional.

Uno de los campos de aplicación de la charia que mayores problemas ha generado tiene que ver con el castigo a las mujeres por comportamientos que están severamente penados por la tradición islámica, pero que se han despenalizado en las legislaciones modernas. La pena de muerte y ejecución pública por adulterio, por ejemplo, produce fuetes reacciones de protesta internacional.

La charia tiene dos fuentes principales: el Corán y la tradición. La tradición, está conformada por la sunna, es decir, las costumbres de los primeros musulmanes, y por los hadices, que son recopilaciones de los dichos de Mahoma que no fueron incluidos en el Corán.

Los fanáticos del islam
Hay que tener en cuenta la existencia de un proyecto panislámico (y no solo panárabe) sistemático, el que defienden los fundamentalistas musulmanes (llamados también islamistas), que presenta implicaciones políticas notables a escala global, puesto que postula en última instancia la unificación del islam bajo un único gobierno de carácter religioso y que en sus modos más radicales apuesta por la violencia esporádica o sistemática y el terrorismo, que por esencia, no pueden adaptarse de ninguna forma a los modelos democráticos.

El Corán define a los musulmanes como una “comunidad del término medio”, así en el islam el extremismo solo puede ser un asunto de minorías, como ocurre en todos los colectivos humanos.

La ‘occidentalización’ del mundo musulmán
Ante estos retos migratorios y la constante globalización del planeta, la integración de las personas musulmanas en occidente, es la piedra angular para eliminar tópicos respecto a la religión islámica. España es la puerta principal que separa Europa del Magreb, que es como decir al mundo cristiano del musulmán. Una convivencia basada en el respeto de la legislación y las costumbres de occidente por parte del ciudadano musulmán, es la mejor solución para que la percepción internacional del mundo islámico sobre el mundo cristiano fuera de sus fronteras,  continúe siendo positiva. La integración hace posible el respeto, la marginación sólo puede conducir a la intolerancia y ésta última, muy probablemente, degenere en odio.



Velas en la estación de Atocha (Madrid) Foto: Wikipedia

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